"Haz de internet una gran plataforma de comunicación, no la conviertas en una cloaca de maldad." PreHacker Digital
 
Año III - Nº 158 - Uruguay, 25 de noviembre del 2005

 

La causal casualidad
* Fernando Quiroga
 

"Vivete felice", firmaba Vincenzo sus cartas, en algunas de ellas ni siquiera pone su nombre al final, tanta era la confianza de que todo el mundo sabía de quién se trataba el que escribía.

El duque de Mantua, que introdujera el uso de la tiorba en su corte y que pagara la primera edición de música dónde se incluye una tablatura para el instrumento, era famoso en toda Europa, en Italia los escándalos que precedieron su reinado recorrieron el país como un reguero de comentarios.

Y es que la tiorba llegó a Mantua en circunstancias bien extrañas.

Vincenzo estaba casado con una Farnese, que son una familia procedente de Milán. Su padre, Guglielmo, había rechazado el ofrecimiento de los Medici para unir las familias Gonzaga-Medici en un matrimonio de aquellos que se hacían en la época, por conveniencia aunque no hubiera mucha convivencia.

Las razones del rechazo eran más o menos que Guglielmo encontraba la corte medicea un poco más escandalosa de lo normal, siendo él un católico practicante y convencido, y siendo aquella corte, en algunos aspectos, todo lo contrario.

Pues bien, el matrimonio de Vincenzo no funcionaba demasiado bien, porque por algunas razones que están documentadas en los archivos médicos de Mantua, la señora Margherita Farnese no podía mantener relaciones sexuales con el marido.

Vincenzo repudió a su mujer, y su sufrido padre, Guglielmo, tuvo que bajarse del burro e ir a implorar a los Medici que re-negociaran la unión de las dos familias, para gran regocijo de éstos que se habían quedado ofendidísimos por la acusaciones de Guglielmo.

Los Medici le dijeron al pobre Guglielmo que en realidad, no era la desgraciada Margherita la que no podía mantener relaciones sexuales con un hombre, sino Vincenzo que era impotente.

Para demostrar la virilidad del joven Vincenzo, los Medici imponen una prueba que consiste en meter al futuro duque y a una joven sacada de un hospicio, en una habitación y en presencia de un notario (los notarios de la época certificaban las cosas más increíbles, no como ahora que sólo hacen escrituras y cambios de nombre) que certificara la virilidad de Vincenzo.

Vincenzo no solamente pasó la prueba, sino que le hizo diez hijos a Eleonora de Medici, su segunda mujer, tuvo incontables hijos ilegítimos en toda Italia, hasta con una tía suya que vivía en Saboya, y se hizo un lugar de privilegio en la corte medicea.

Y el día que se casó Ferdinando, sí, en 1589, con Cristina de Lorena, en la grandiosa fiesta florentina, Vincenzo recorrió las calles de Florencia subido en un carro diseñado por Buontalenti, asistió al nacimiento de la tiorba en el regazo de Vittoria Archilei, le birló a Francesco Rasi a Ferdinando y se lo llevó a Mantua como tenor y tiorbista.

Y así fue, amigos, como la tiorba llegó a Mantua.