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El día después
por Desire Dubra |
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La madrugada que decidí volver a denunciar a mi marido, me dije que después que lo detuvieran, recién entonces me pondría a pensar en las consecuencias, no antes, porque le sacaría fuerza a mi dedición.
Llegué a la comisaría, que quedaba a sólo una calle, cruzando la plaza del pueblo, (yo vivía, frente a la plaza) y pregunté por el comisario, que obviamente, a las 4 de la madrugada, no estaba, así que decidí esperarlo, sin decirle al policía que me atendía por qué asunto era. "es algo privado" le dije, no quería que se ventilara todo antes de tiempo, ya que mi primer intento falló, cuando el juez me lo envió a casa para que le diera otra oportunidad. Esta vez, me dije, no iba a dejar que eso pasara.
Esperé casi 4 horas, sabía que en mi casa, mi marido estaba aun" durmiendo la mona" después de haberme violado con un cuchillo en la garganta y su hija de 3 años dormida en mi brazo inmóvil, para que no se despertara con ese espectáculo.
Cuando llegó el comisario, me presenté (era nuevo, hacía poco había llegado a la seccional 8º de canelones) y le conté detalladamente los últimos 2 años después de mi 1º denuncia infructuosa. Le pedí que no me hiciera declarar en el mismo juzgado con el mismo juez, así que sólo me preguntó. "¿Usted está segura de que se mantendrá firme hasta el final? yo le ASEGURO que irá preso" Sus palabras me tranquilizaron, y le dije que sí, que iría hasta el final. Camioneta policial, y mi tour: forense, juzgado de Pando, vuelta a forense y comisaría.
Eran ya las 10 de la mañana cuando terminamos de dar las vueltas.
Cuando la camioneta dobló por la esquina de la plaza, frente a mi casa, mi marido estaba fumando y paseándose nervioso de un lado al otro del jardín.
Ya en la comisaría lo llamaron, por su nombre (éramos conocidos, pues teníamos comercio allí y además el era un profesional). "Che Fulano, (dijo el policía cuando lo llamo) a ver si podes venir a aclarar algo, que está tu señora acá, y el comisario quiere verte.
Hicieron eso, porque les pedí, que por su hijita, no lo levaran detenido y esposado desde la casa. Llegó en un minuto en la moto, entrando por la puerta de atrás, mientras yo "escapaba" por la de adelante. Llegué temblando, en mi casa mis hijos mayores ya se suponían lo que había pasado, pues se trancaban pero escucharon algo igual en el silencio de la noche.
Mi estado de nervios duró hasta que vino un policía a decirme "se queda detenido, mañana a las 8 tienen que ir a Pando a declarar.
Ese día me sentí muy relajada, puse música, me reía, cantaba y a la noche dormí profundamente, tranquila, sabiendo que no habrían despertares traumáticos a media noche.
Llegamos por separado, me llamaron enseguida a declarar, no necesité testigos las pruebas forenses fueron suficientes.
Al rato llegó, esposado, me miró como con lástima de mí, y me dijo: "¿que hiciste, Desi, de nuevo, vas a quedar pegada en el pueblo, no te alcanzó la otra vez?"
Sus palabras me hicieron temblar de pánico de pies a cabeza. ¿Y si lo dejaban libre? ¿Y si volvía a casa y nos mataba, como lo había jurado? "La próxima vez, te mato a vos y a los gurises, yo de la cárcel salgo, pero vos no me jodés mas". El estado de nervios que me vino, quedó grabado a fuego en algún rincón de mi memoria.
No habían pasado ni 15 minutos, cuando sentí los gritos, "NOOOOO NO PUEDE SERRRR, A LA CARCEL NOOO .POR FAVORRR .NO PUEDE SERRRR. ES MENTIRAAA .NUNCA LA TOQUEEEE. MIENTEEE, MIENTEEEEEEEEE"
Una policía comentó con otro agente allí: "lo procesaron!" y me hizo pasar a esconderme en una salita, para que no me viera al salir.
Tuvieron que agarrarlo entre varios, para esposarlo otra vez y subirlo al coche.
Le dieron 7 meses, para que piense lo que había hecho conmigo, mis hijos y su propia vida.
Me dieron 7 meses, para arreglar mi vida, y tomar mis decisiones futuras.
Pero lo más importante para mi, en ese momento y los días siguientes, era DORMIR y descansar, antes de tomar ninguna decisión. Y es lo que hice. El día siguiente, solo dormí, cociné y dormí otra vez, sin pastillas, sin medicina, sin nada más que paz para relajarme.
Una semana después, con la mente clara, fui tomando decisiones correctas.
Pero eso será otra historia, para la próxima semana.
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