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Transporte de Material Radiactivo
* Dra. Diva E. Puig
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La expedición internacional de cargamentos por vía marítima se ha multiplicado aproximadamente por siete desde 1945.El transporte de materias peligrosas, como mínimo se ha duplicado. Aumentan rápidamente no sólo las cantidades sino también la diversidad de los cargamentos peligrosos: se estima que cada semana se incorporan al comercio mundial unas 6.000 sustancias químicas nuevas.
El transporte, ya sea de personas, animales o mercancías, peligrosas o no, entraña riesgos y a menudo es causa de lesiones o de la muerte de trabajadores del transporte, y pasajeros.
Se ejercen controles, para disminuir el número de accidentes y sus consecuencias. Estos controles incluyen: imposición de requisitos específicos de diseño para los vehículos de transporte y para las carreteras y las vías férreas, y asegurar que los conductores de vehículos y otros trabajadores del transporte conozcan los riesgos.
En su mayoría, el público ignora los peligros potenciales que entraña el transporte de mercancías peligrosas, o no tiene conciencia de ellos.
Hay normas que regulan el embalaje, las etiquetas de advertencia y las inspección y documentación de las remesas y su manipulación, restricciones sobre las modalidades de transporte que pueden emplearse para ciertos materiales, especificaciones para la capacitación del personal que debe hacer frente a situaciones de emergencia, planes de emergencia.
Transporte de Material Radiactivo
La mayoría de las actividades de la energía nuclear requiere alguna forma de transporte de materiales (radioisótopos, combustible). Se estima que en todo el mundo se transportan anualmente más de diez millones de bultos que contienen materiales radiactivos por valor de miles de millones de dólares. En su mayor parte sólo contienen diminutas cantidades de dichos materiales.
De todas formas, el transporte es la etapa de manipulación en que los materiales radiactivos se encuentran prácticamente en contacto con individuos del público.
En EEUU, de 1971 a 1981 hubo 811 casos de movimiento de materiales nucleares; de ellos: 108: accidentes de transporte (suceso inesperado cuyo resultado es el daño a personas, vehículos o bultos) en que participaron vehículos que cargaban materiales
134: accidentes de manipulación
569: incidentes (hecho que se denuncia por no haberse cumplido un reglamento, por ejemplo un bulto defectuoso o la ausencia de etiquetas.)
Los 108 accidentes se repartieron así:
26 casos de accidentes con materiales de desechos de baja actividad provenientes de todos los sectores de la industria
24 accidentes relacionados con fuentes radiográficas industriales que se estaban transportando desde o hacia el lugar de empleo
18 relacionados con materiales radiactivos empleados en medicina,
36 con materias primas como el mineral de uranio o la torta amarilla
4 accidentes con cofres de combustible agotado, 2 de los cuales estaban vacíos en el momento del accidente.
En los 108 accidentes, participaron 1198 bultos de materiales radiactivos.
De estos, 861 bultos pertenecían a la categoría en que se expiden materiales de baja actividad como los detectores de humo. (56 recibieron daños al punto de permitir la fuga de alguna cantidad de material radiactivo)
286 bultos de tipo A: sólo 5 permitieron fugas de material radiactivo al medio ambiente
50: tipo B (se utilizan para transportar materiales radiactivos de actividad más alta (ninguno permitió fugas de material radiactivo.)
Existen datos más recientes, pero la tasa de accidentes no ha cambiado
La seguridad en el transporte se basa fundamentalmente en la seguridad del embalaje.
La reglamentación se centra en los requisitos de diseño de los embalajes y en las normas que ha de cumplir el expedidor de la mercancía, que es quien prepara el bulto (embalaje más contenido) para el transporte.
Siguiendo una recomendación del Comité de Expertos sobre el Transporte de Mercancías Peligrosas del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas,
el OIEA, (patrocinado por la OIT, la Agencia para la Energía Nuclear de la OCDE y la OMS y basadas en las más recientes recomendaciones del ICRP), emprendió la tarea de elaborar normas de seguridad para el transporte de dichos materiales, haciéndolo sobre la base más amplia posible y en relación con todos los medios de transporte. De ello surgió la primera edición del Reglamento para el Transporte sin Riesgo de Materiales Radiactivos del Organismo que se publicó en 1961. Ha sido revisada sucesivamente desde entonces (la última: 1996).
El fin del Reglamento es asegurar la protección del público, los trabajadores del transporte, los bienes y el medio ambiente contra los efectos de los materiales radiactivos durante las operaciones de transporte .Los riesgos derivados de actos delictivos no entran en el ámbito del Reglamento de Transporte .
El principio que inspira el Reglamento es que la responsabilidad por velar por la seguridad durante el transporte incumbe al remitente. El responsable es el titular de la licencia no el transportista
Los que preparan los bultos para su expedición tienen que cumplir las disposiciones reglamentarias. Así se reduce al mínimo la contribución exigida al transportista y se hace posible que las remesas de materiales radiactivos.
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