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Año III - Nº 183
Uruguay, 26 de mayo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 

La historia de las papeleras que Greenpeace no quiere contar
por Luis María Lencinas

Antes que regresen los cortes de puente y ruta en Gualeguaychú, Entre Ríos, EDICIÓN i consideró necesario aclarar algunas cuestiones que responden a la historia de qué ha ocurrido con las inversiones forestales y manufacturas de celulosa y papel junto al río Uruguay. Porqué Jorge Busti ingresó a la campaña y otras hipocresías de los políticos argentinos.

GUALEGUAYCHÚ, Entre Ríos. ¿Por qué no le recuerdan a Greenpeace esta historia?

JAAKKO POYRY

Jorge Pedro Busti, 'el Chino', líder del Partido Justicialista de Provincia de Entre Ríos, trabajó en el pasado para que en su territorio, sobre la orilla argentina del río Uruguay, se instalaran plantas de producción de pasta de celulosa.

Quienes conocen al gobernador se sorprenden que hoy declame acerca de las posibilidades de contaminación de la corriente fluvial, cuando en el pasado promovió esa industria. Y Busti nunca explicó qué ocurrió que los proyectos fracasaron en Entre Ríos pero, más tarde, prosperaron de la otra orilla.

En el caso de Busti, el problema de fondo, evidentemente, no es la contaminación, sino el despecho y la frustración. Por supuesto que también tiene relevancia sus aspiraciones -hoy inalcanzables- de alcanzar una reforma constitucional que le permita mantenerse en el poder. Entre Ríos no prevé que un gobernador gestione la provincia durante mandatos sucesivos.

Cuando Jorge Busti fue gobernador de Entre Ríos, en 1987, ganándole al candidato de la UCR, Ricardo Laferriere, y sustituyendo al también UCR Sergio Montiel, Busti viajó a Finlandia para conocer el desarrollo de la industria de la celulosa y el papel, e instruyó a sus colaboradores inmediatos para estrechar contactos con empresas españolas, consultoras suecas y el propio Gobierno finlandés.

Busti participó del Proyecto de Cooperación Científica, Técnica y Económica para el Desarrollo Foresto-Industrial, firmado entre Finlandia y las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, diseñado por la consultora Jaakko Poyry, de Helsinki, en 1988, que apuntaba a interesar a futuros inversionistas en las industrias de la celulosa y el papel.

Promovió las exportaciones forestales de Entre Ríos, que carecían de valor agregado. Fue el caso de los rollizos para uso en la industria de la celulosa. En tanto, Busti aspiraba a conseguir una industrialización con mayor valor agregado, que ocupara mano de obra.

FULVIO PAGANI

En 1988, Busti intentó instalar una fábrica de pasta celulósica, proyecto de US$ 600 millones, con las empresas Arcor, Nobleza Piccardo (British Tobacco) y capitales canadienses.

Jorge Busti promocionó la iniciativa en su provincia porque le daría trabajo permanente a 1.000 personas en una planta industrial sobre el río Uruguay.

Busti negoció con Fulvio Pagani, presidente de Arcor, ofreciéndole las forestaciones correspondientes para facilitar la elaboración de pasta celulósica, destinada a abastecer el consumo interno y para exportar a Europa, según explicó el propio Busti en declaraciones periodísticas de la época.

Se desconocen qué normas de protección ambiental se proyectaban para esa planta y qué estudios de impacto ambiental ordenó Busti. Sí se conocen estudios de factibilidad que realizó Citibank.

Arcor y British Tobacco / Nobleza Piccardo trabajaron durante dos años con el Gobierno entrerriano, con reuniones periódicas en Arroyito -Provincia de Córdoba-, Ciudad de Buenos Aires, Paraná, Concordia, Federación y Paraná, donde fue habitual encontrar a Fulvio Pagani, fundador de Arcor, empresa que siempre trabajó en la integración vertical de su producción, y por eso tiene una fábrica de cartón corrugado y otra de packaging. El 29 de diciembre de 1990, Fulvio Pagani falleció en un accidente en Entre Ríos, tres semanas después de haber anunciado una reestructuración de la compañía.

Busti cesó su mandato en 1991 y lo reemplazó a quien él eligió como su sucesor, el intendente municipal de la capital Provincial, Paraná, Mario Armando Moine, un supermercadista que también intentó ubicar a Entre Ríos como territorio elegible para las inversiones forestales. Busti y Moine fueron responsables de la ampliación de la superficie forestal entrerriana, con eucaliptus, pinos y salicáceas. La perseverancia de Busti y Moine provocó las millonarias radicaciones de Masisa, en la ciudad de Concordia, y de Sadepan, en Concepción del Uruguay.

Pero en diciembre de 1994 ocurrió el 'efecto Tequila', la Convertibilidad sufrió una crisis y las inversiones extranjeras se retiraron del mercado argentino. De todos modos, en 1995 Busti regresó como gobernador de Entre Ríos, y una de sus decisiones iniciales fue profundizar el diálogo con el consorcio canadiense Miller Western Pulp, firmó memorandos de entendimiento y pre-factibilidad del proyecto.

IBERPAPEL

Busti también viajó a España, para tratar con los directivos de la empresa Iberpapel, ya habían invertido en forestación en Villa Elisa, Entre Ríos, para pedirles que industrializaran su madera en territorio entrerriano.

El presidente de Iberpapel era Jaime Echevarría Abona, y Jorge Busti los recibió en la Casa de Gobierno provincial, para buscar coincidencias, explicando la necesidad de la inversión en la industria celulósica, por la importancia en la generación de riqueza y por la gran ocupación de mano de obra que traería aparejada.

José Muliá, ex secretario de la Producción en Entre Ríos, podría explicar las muchas gestiones realizadas por Busti.

¿Qué ocurrió con la finlandesa Botnia, que llegó a interesarse en un proyecto en Entre Ríos? Abundan las especulaciones al respecto. Nadie profundizó en busca de respuestas (aún).

Más tarde irrumpió Botnia en Fray Bentos, Río Negro, Uruguay.

También la española Ence. Entonces Busti adhirió al discurso de la contaminación. Debe destacarse que los vecinos de Gualeguaychú tampoco habían enunciado el discurso de la defensa ambiental durante los años cuando se especuló con la instalación de una planta en territorio entrerriano.

Es excelente que en Entre Ríos se haya desarrollado la conciencia ambiental. Resulta importante condicionar a los inversionistas a cumplir con estrictas normas de protección del medio ambiente. El Protocolo de Kyoto, Japón, es una iniciativa brillante, solamente cuestionada por la equivocada e hipócrita administración Bush, en USA. Sin embargo, hay mecanismos para asegurar la ejecución de los proyectos de celulosa y papel. Mucho más grave es que no se exijan a las plantas existentes en la Argentina, normas de protección ambiental similares a las que cumplirán Botnia y Ence en Uruguay.

Por supuesto que si Botnia y Ence no otorgan garantías de defensa ambiental, deben cancelar sus proyectos; pero si cumplen con creces con las normas, resulta sospechoso -y lamentable- todo este debate.

Luego, es miserable que varios funcionarios del Ejecutivo nacional y de los gobiernos provinciales afirmen que se encuentran interesados en la protección ambiental de Gualeguaychú pero no tienen similares discursos en otros territorios bajo su directa influencia.

En la Argentina no hay preocupación ambiental. En la Argentina hay desprotección ambiental. El ambientalismo solamente sirve para una coyuntura política, lamentablemente.

Un concepto muy importante: una conciencia ambiental en los funcionarios no supone impedir el desarrollo industrial sino exigir que los proyectos respeten las normas previstas. De lo contrario, pareciera que el ambientalismo promueve una renuncia al desarrollo, algo ideal pero nada realista, tal como lo demostró la oposición de Mahatma Gandhi a la industria textil en India, en el período posterior a la declaración de la independencia.

De lo que se trata es de establecer un equilibrio armónico entre las necesidades de producción, trabajo y rentabilidad, propias del capitalismo, y que el planeta Tierra siga siendo un lugar habitable para nuestros descendientes.
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Publicado por Urgente24

 
 
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