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La costosa guerra de Irán
contra Estados Unidos
por Danny Luque |
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A pocos meses de las elecciones de Noviembre, en los Estados Unidos, los tambores de guerra repiquetean con más y más estridencia cuando se refieren a la desafiante y arrogante postura de la República Islámica de Irán.
Algunos reporteros insisten en que, según fuentes anónimas, la guerra ya ha comenzado, con Fuerzas Especiales estadounidenses operando desde el verano pasado dentro de Irán. Un "experto" que predijo la fecha exacta de la invasión a Irán para Junio del 2005,nos ha provisto de una nueva fecha: Junio del 2006.
La verdad, en lo personal, no creo que haya una guerra contra Irán. En lo que respecta a los comentarios de que ciertas Fuerzas Especiales estadounidenses se encuentran realizando operaciones en dicho país, tengo mis serias dudas de que las autoridades iraníes no hayan encontrado "algo" o "alguien" en 14 meses.
Y la razón por la cual la tan mentada guerra no va a comenzar en Junio es porque ya comenzó el 4 de Noviembre de 1979,cuando un grupo de "estudiantes" tomó por sorpresa la embajada estadounidense en Teherán y mantuvieron a sus diplomáticos en cautiverio.
Ese hecho acaecido 27 años atrás fue un claro "causus belli", la única razón por la cual el gobierno estadounidense no le declaró formalmente la guerra a Irán es porque los gobernantes de la Casa Blanca decidieron no tomar la invasión de la embajada como un "acto de guerra".
Aparte de un efímero tiempo en el que la administración del ex-presidente Reagan mantuvo una "guerra de baja intensidad" en contra de la República Islámica, sucesivas administraciones en Washington, han adoptado la política del ex-presidente Jimmy Carter de paciencia y abstención con Teherán.
Sin embargo, la República Islámica ha mantenido consistentemente una postura belicosa hacia los Estados Unidos durante más de dos décadas. En 1984 Muhammad Khatami, ex-ministro de Orientación Islámica, escribió que la república Islámica estaba llevando a cabo una guerra "en contra de la arrogancia global liderada por los Estados Unidos", en nombre de la humanidad.
en 1986,Hashemi Rafsanjani, en aquel entonces portavoces del parlamento, fue aún más lejos:"Estamos en guerra con los Estados Unidos, una guerra que debe finalizar con la victoria del Islam por sobre los infieles liderados por los Estados Unidos" comentaba en aquellos tiempos. Quizás Khatami y Rafsanjani estaban meramente repitiendo el mantra del régimen y no buscaban en realidad una guerra a gran escala con los Estados Unidos. Aunque cualquier persona que haya estado familiarizada con la historia de la dos últimas décadas sabe que, de todas las formas posibles, la República Islámica ha mantenido una "guerra de baja intensidad "con los Estados Unidos desde 1979.
A lo largo de ese período, el régimen iraní estaba contento con pequeños sucesos que fueran en incremento, buscando siempre evitar provocar una confrontación de envergadura que empujara a los Estados Unidos a tomar serias y drásticas represalias en contra del país islámico. La idea era la de desgastar a los Estados Unidos (el mismo concepto que se está utilizando en Iraq) con pequeños pero interminables actos de violencia y terror que tuvieran como destinatarios a sus ciudadanos y aliados.
La política estadounidense de asimilar y absorber los pequeños "golpes" administrados por Teherán, ayudaba al régimen iraní a mantener su retórica y postura anti-americana a un costo mínimo.
Pero la política llevada a cabo por Irán a través de los años resultó demasiado onerosa.
La negativa de Washington de reconocer al régimen Khomeinista como un legítimo miembro de la comunidad internacional le ha costado a Teherán lágrimas de sangre. Por casi tres décadas Irán ha sido marginado y negado a tener acceso al capital del mercado global e impedir el normal acceso a los frutos de los progresos tecnológicos y científicos. El persistente fracaso de la economía iraní se debe, en parte, al boicot que tienen los Estados Unidos sobre ese país.
En ninguna otra parte del sistema iraní es más evidentemente costosa la tan mentada "guerra contra los infieles" que en la industria petrolera.
Proyecciones realizadas en 1977 presentaban una capacidad de extracción de crudo de 6.5 millones de barriles diarios, con reservas de emergencia de 1.5 millones. La capacidad de la terminal Kharg, la facilidad madre en exportación, fue incrementada de 5.5 millones a 8 millones de barriles. Pero la falta de inversión y la imposibilidad de acceder a la más alta compleja tecnología ha resultado en un declive pronunciado de la infraestructura petrolera.
Hoy por hoy la República Islámica produce alrededor de 3.8 millones de barriles diarios, un nivel que Irán ya había sobrepasado en 1973.
Lo peor de todo es que Irán se ha convertido en un importador de productos derivados del petróleo. Debido al fracaso de la República Islámica en construir suficientes refinerías, se ve forzada a asegurarse casi la mitad de lo que consume en gasolina y derivados a través de importaciones. Por lo que casi 30 % de la entrada de divisas por concepto de exportación de crudo se utiliza en la compra de derivados del petróleo.
La industria del gas en Irán está en peores condiciones. Ciertas proyecciones llevadas a cabo en 1977 situaban a Irán como el más grande exportador de gas líquido del mundo para el año 2000. Irán posee el segundo depósito más grande de gas en el mundo, después de Rusia, casi el 20 % de las reservas mundiales.
Así y todo importa gas natural desde Turkmenistán para cubrir las necesidades domésticas a través de la única planta de turbina de gas (localizada en Neka, Mar Caspio).
Algunos oficiales del ministerio de energía predicen que lo peor está por llegar .El mes pasado, el ministro develó propuestas para invertir más de 100 billones de dólares en la industria petrolera y gas. Parte de esas inversiones son para evitar el colapso total de algunos de los campos petroleros más grandes del país(incluidos los de Bibi Hakimeh, Maroun y Ahvaz) que ahora producen de 25 a 30 % menos que en 1971.
Observando todos estos datos, no es difícil comprender que Irán ha sido el gran perdedor en la "guerra de baja intensidad " que ha sostenido con Estados Unidos. El país norteamericano es hoy día cuatro veces más rico, en dólares contantes y sonantes, que en 1979. Irán, por su lado es 50 % más pobre.
La República Islámica ha salido airosa en lo que se refiere a tener cierto control sobre el Líbano, a través del grupo Hezbollah y en los territorios palestinos a través de Hamas y el Jihad islámico. También tiene aliados dentro de Iraq, Afganistán y dentro de la comunidad Shiita en el Golfo Pérsico.
Sin embargo, política y diplomáticamente la República Islámica se encuentra más aislada hoy que en 1979.
Por el otro lado los Estados Unidos han hecho incursiones espectaculares en lo que puede ser visto como el habitat geopolítico de Irán en el Oeste y Asia Central, el mar Caspio, Transcaucásica y el Medio Oriente. Los norteamericanos están presentes en casi todos (excepto dos ) de los quince vecinos iraníes.
En cierta forma la "guerra de baja intensidad " que Irán dice tener con los Estados Unidos, lo ha perjudicado más que a su propio enemigo. Las recientes escaladas de tensiones con occidente no han hecho más que poner el tema nuclear en el centro del debate dentro de la República Islámica. Esa es la razón por la cual personajes como Rafsanjani y Khatami, que en el pasado se auto proclamaban como "jihadists" (guerreros) en contra de los norteamericanos y sus aliados, son hoy severos críticos de la mega-retórica anti-norteamericana del actual presidente Mahmoud Ahmadinejad.
En otras palabras el verdadero problema es un problema iraní, y no un problema iraní-americano.
Llegado el momento, la república Islámica debe de decidir si no es más conveniente para sus propios intereses rever su política que ha causado más desastre que ganancia en las última tres décadas.
Quizás y pecando de optimismo, sea el propio Ahmadinejad el hombre que intente dar un golpe de timón a ese barco desnorteado que ha sido Irán en los últimos 30 años.
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