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Mediterráneo,
también... * Fernando Quiroga |
Hoy es el aniversario de la publicación de la traducción de "Las mil y una noches" al catalán
Yo recopile, escribí, e interpreté juntamente con algunos músicos amigos la música que sirvió para la presentación del libro
Siempre lo recuerdo
Cuando veo los grandes sacos de mirra, de grano, entre las oquedades de los pueblos con casas de piedra caliza en medio del desierto de los países árabes
Cuando veo las ciudades perdidas, medio derruidas entre el viento y la arena que rinden el tributo a la historia de ese pueblo
Cuando escucho esa música con instrumentos de una sola cuerda, el canto triste de su gente, el agónico grito en el aire del desierto
Cuando llegan a miles, en pateras de lata atraviesan el océano a Canarias, a través del luminoso Mediterráneo hacia la península
Los edificios inmensos en los extremos de las gargantas en medio de la desolación, que cierran las represas con paredes de piedra que llevan el agua en millones de litros
Durante cientos de años las presas alimentaron los pueblos con millones de personas
Se cultivaba antiguamente, el vino, la vid, en medio del desierto
La música sonaba entre las palmeras, la música de los caravaneros que viajaban su canto entre las grandes capitales del Mediterráneo
Las melodías del Mar Rojo, suenan como una queja en la memoria, dando vueltas por el desierto, y culpan como saetas la cultura romana y cristiana, que enterró las ilusiones de millones de árabes para siempre
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