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Año III - Nº 183
Uruguay, 26 de mayo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
¿Otro 2002, sin energía y sin inversiones?
* Raúl Seoane

Hace tiempo dijimos teníamos que tener cuidado con nuestra economía porque, de acuerdo a lo informado por una de las últimas misiones del F.M.I. en nuestro país, "habría que estudiar si nuestra economía estaba lo suficientemente fuerte para poder resistir otro 2002", en alusión a la sangrienta devaluación Argentina llevada a cabo por Eduardo Duhalde y que nos trajo desastrosas consecuencias.

Hoy, los indicadores y determinados signos económicos zonales, indican que tanto Argentina como Brasil pueden ser los detonantes de otro cimbronazo en el Cono Sur.

La situación argentina es harto conocida. Una inflación contenida, que se asemeja a un volcán al que le han puesto un corcho en la punta con el "congelamiento" de los precios es algo que puede estallar en cualquier momento, aunque por ahora el Gallotero le viene haciendo fintas, pero sin embargo los analistas locales están muy preocupados y consideran que esa inflación contenida puede hacer eclosión en el momento menos esperado.

Sin embargo, algo que se empezaba a sospechar hoy tiene nuevos índices de resquebrajamiento, y es la situación brasilera. Parecería ser que la situación política, la carga tributaria, el atraso cambiario, las altas tasas de interés y la criminalidad proveniente del tráfico de drogas hacen muy difícil la actividad de los industriales de ese país. Dentro de esta situación, no es aventurero el pensar de que en cualquier momento los grandes lobbies empresarios brasileros empiecen a presionar sobre el gobierno de Lula para devaluar la moneda a un tipo de cambio que favorezca sus necesidades.

Hay que recordar que fue la devaluación brasilera de 1999/2000 la que inició el Efecto Tango con la devaluación argentina del 2002. Su repercusión en nuestro país no se hizo esperar, y el corralito y la modificación de la paridad peso dólar fueron las medidas que debieron tomarse para aguantar el batacazo.

Hoy, esto está latente y puede ocurrir en el momento menos pensado, por lo que es muy importante que el Gobierno Nacional tome todos los recaudos necesarios para fortalecer nuestra economía y así evitar posibles consecuencias.

Esta es una de las principales razones por las que debemos buscarle una salida rápida a la participación uruguaya dentro del Mercosur. Los desvaríos seniles de Gagáno o las vetustas y perimidas ideologías comunistoides del partido gobernante, no pueden ser una traba para intentar acomodarnos en una mejor posición para aguantar el posible cimbronazo.

Es mucho más factible que Uruguay pueda negociar acuerdos económicos con la Unión Europea en forma individual que a través del Mercosur. Y lo mismo sucede con los Estados Unidos. Más allá de que sea un TLC o un simple acuerdo comercial, lo que necesitamos es la inversión que esos acuerdos puedan traernos para poder crear nuevas fuentes de trabajo.

Nuestra propia energía

Para incrementar nuestra capacidad industrial, producir más y generar nuevas fuentes de trabajo, Uruguay tiene un talón de Aquiles que se llama energía. En estos momentos, la principal energía industrial es la electricidad la cual, en parte, debemos comprar a Brasil y Argentina, nuestros ¿socios? en el Mercosur.

Argentina ya "nos amenazó" diciendo que ellos nos proveen gas y electricidad. Todo ello encuadrado dentro de la Guerra de las Papeleras. Brasil, por problemas de alto consumo interno, nos cortó el suministro de electricidad durante un corto período. Esto cada vez nos condiciona más para el crecimiento y la llegada de nuevas inversiones industriales.

Es primordial para nuestro país la búsqueda de energías alternativas que conlleven a un autoabastecimiento de energía renovable. Es cierto que la alconafta puede ser una de esas alternativas, sin embargo la producción de caña de azúcar para la destilación de alcohol, por más incremento que pudiera tener, depende de determinadas condiciones climáticas, por lo que únicamente el norte uruguayo tiene las condiciones necesarias, y por consiguiente la producción de alconaftas no es la solución a este problema. Más allá de las sentimentaloides conclusiones del directorio de ANCAP, simplemente es un parche más al problema energético.

Sin embargo, la producción de biodiesel presenta todas las características necesarias para que pueda ser la energía del futuro que necesita nuestro país. Su fabricación puede realizarse tanto con grasas animales como con aceites vegetales, lo que bien instrumentada su producción y comercialización, generaría una producción agrícola importante para generar la materia prima necesaria en la fabricación del combustible, con la consiguiente generación de empleos genuinos, incluyendo las industrias necesarias para la fabricación del producto.

Asimismo, podrían llegar a reconvertirse las usinas térmicas disponibles para su funcionamiento a biodiesel, lo que no sólo permitiría la instalación de nuevas generadoras de electricidad, sino que también ahorraría una importante erogación de divisas por la compra del combustible necesario para su funcionamiento. Brasil ya empezó a hacerlo y está estudiando la reconversión de sus usinas gasíferas a alconafta y biodiesel.

Si queremos crecer, debemos cambiar.

 
 
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