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Año III - Nº 145 - Uruguay, 26 de agosto del 2005

 
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Mujica es 2121
Javier Garcia
 
Luego de cinco meses de gestión se puede afirmar que no hay diferencias dentro del gobierno sino una sutil estrategia para ganar espacios en los medios.

El gobierno gobierna y se opone a la misma vez. Esa es la nítida conclusión que cualquier observador tiene cuando mira las cosas que pasan desde el partido oficialista. Uno podría pensar que las contradicciones son la nota redundante, y en buena medida es así, pero también hay mucho de estrategia y de ocupar todos los espacios. Por eso las noticias no son qué opina la oposición legítima, sino de las disputas entre el Movimiento de Participación Popular y Asamblea Uruguay, o entre Mujica y Astori que es lo mismo.

Hace unos días amanecimos con el pedido de renuncia que hacían el MPP y el senador Saravia al presidente del Banco República y el respaldo sutil que le daba Mujica a este reclamo. El presidente Vázquez, posteriormente, respaldó al jerarca, que responde a Astori, y el Ministro de Economía ganaba nuevamente la pulseada. Pocas horas después nos despertamos con la información, proporcionada por "altas fuentes del BROU", que el senador Saravia, era deudor de la institución y también lo era el principal asesor de Mujica para el tema endeudamiento. Ambos del MPP y también ambos impulsores de iniciativas que benefician a los deudores. El operativo no podía ser más evidente, y al ataque del MPP al BROU, continuó un tiro en la línea de flotación para el MPP lanzado desde el propio Banco, que además impacta en valores de transparencia e implicancias.

Esta situación, que reitera sucesos similares de los últimos meses, ocupa la atención de la opinión simulando que de estas diferencias, y de quien logre la victoria en cada una de estas batallas a la interna de la coalición de gobierno, se determina el rumbo del país. No es así.

Es una realidad que los que mandan son tres, y sólo tres. El presidente, el secretario de la presidencia Gonzalo Fernández y el ministro Astori. Mujica puede decir Gre... Gre, pero el que dice Gregorio es Astori. No hubo, en estos cinco meses, una sola disyuntiva donde predominara la opinión del MPP frente a la del secretario de Economía, no existe por lo tanto una puja en el gobierno. Hay escarceos que divierten la atención pero Mujica no tiene ningún poder en el mismo, más que el que le permiten los que mandan. Es notoria la pérdida de incidencia de su sector, que como solía suceder, y sucede aún en esa fuerza, tiene los votos pero no el mando.

Es falsa entonces la dicotomía, en materia económica hay una sola línea y nadie podrá llamarse a engaños.

Como forma de contener todas las visiones en un mismo partido la estrategia puede ser adecuada y ser oficialismo y oposición podría dar resultado. Sin embargo el gobierno, como debe ser, es oficialista, vaya novedad esta de oponerse y gobernar simultáneamente.

El debate sobre el endeudamiento es paradigmático, resulta que las soluciones que se manejan no cambian sustantivamente las que se venían procesando desde el período anterior, y son aun más duras. Entonces Mujica, compungidamente, dice que se siente frustrado y derrotado por no poder cumplir con lo que había prometido en la campaña electoral. Pues bien, es realmente grave que sea así, y su frustración no es para solidarizarse con él, sino para recordarle que o prometió lo que no debía a sabiendas, o que el gobierno actual está traicionando las promesas electorales.

En cualquier caso, lo que debería el ministro es dar un paso al costado porque no alcanza con poner cara de circunstancia y continuar en la misma. Su desazón y sus incumplimientos no se saldan con giros idiomáticos. Perdió en la interna y su posición es solidaria con las políticas económicas del gobierno, aunque no las comparta. Mientras integre el gabinete, Mujica es Astori, y por algo los dos brindaron con champán con el Banco Mundial.