LAS PLANTAS DE CELULOSA
* Alvaro Kröger
Desde hace casi un año el gobernador de la provincia de Entre Ríos, el Sr. Busti, ha estado haciendo una agresiva campaña contra las plantas de celulosa que se están construyendo en Uruguay.
Esta campaña no tiene nada que ver con un hecho técnico, sino que es puramente política, y tan es así que ha tenido la desfachatez de venir a hablar con nuestro Presidente para que parara las obras.
Sabido es que mi posición política está en las antípodas del Presidente y su elenco, pero ello obsta para que lo felicite por sacar a tan insigne ignorante vendiendo boletines.
El gran problema que tienen la mayoría de los argentinos (conozco a varios que son unos SEÑORES), es que piensan que el Uruguay es una provincia argentina y actúan como si realmente lo fuera. Entre éstos últimos cuento al Sr. Kichennette, que arrogantemente, tiene el toupeè de aconsejarnos política, social y económicamente.
Pero el tema de este artículo, no es la taradez congénita de la mayoría de los argentinos (y aquí hago una separación: hay 15 millones de vivos que viven de 15 millones que se rompen el lomo), sino de las Plantas de Celulosa.
Para escribir este artículo me tomé el trabajo de estudiar las plantas de celulosa que actualmente están en funcionamiento en la Argentina.
Lo detestable de esto es que el poder político manipula las plantas de celulosa, para que no haya oposición; el periódico que ose criticar, automáticamente pierde su cupo de papel.
Dichas plantas adolecen de falta de mantenimiento, vejez (y hablo de sólo 30 o 40 años), y un manejo al menos detestable.
Cuando se fabrica pasta de papel, para después transformarla en papel, se usa un medio alcalino; en general hidróxido de sodio o potasio y para su blanqueo se usa hipoclorito de sodio. Las plantas argentinas siguen usando hipoclorito de sodio (el "Agua Jane" uruguaya o la "Lavandina" argentina) pero a concentraciones que no son de uso humano.
Este método arroja como efluentes una concentración de unas 20.000 p.p.m. (partes por millón) de cloro activo al curso de agua. Debemos tener en cuenta que el hipoclorito de uso doméstico anda por las 40 o 45.000 ppm dentro de la botella.
Así que el Sr. Busti está tirando un oxidante poderosísimo al Río Paraná y no le importa mucho; a pesar de que las Naciones Unidas le han advertido a la República Argentina del hecho. El Sr. Busti está matando al Río Paraná, si no es que ya lo hizo.
Hacer un estudio comparativo entre las plantas del Sr. Busti y las nuestras es cómo tratar de hacer un estudio comparativo entre una manzana y una banana: son dos frutos de vegetales distintos y lo único en común que tienen es algún pedazo de hélice de ADN que les indique: debes ser fruto y no hoja.
Las plantas de celulosa de Botnia y Ence son plantas de última generación, en dónde los proyectistas de ambas han utilizado todas las normas ambientalistas europeas más las normas ISO, que son INTERNACIONALES.
Las plantas de estas compañías, tienen sistemas de alerta temprana para cualquier contingencia, y toda la maquinaria está controlada por sistemas informáticos (aunque estén a cargo de humanos), que van a una computadora central, aquí y otra en su país de origen. Además para que exista una cristalinidad total, los informes, en tiempo real, estarán en Internet: lo que quiere decir es que si a mí se me ocurre saber cómo funciona la planta de efluentes de Botnia, voy a Internet y lo consulto, y no es un dato de ayer, es un dato del momento en que estoy viendo mi monitor.
Cualquiera de las plantas de celulosa nuestras, no va a usar el antiguo hipoclorito, sino que usará cloro gas para su blanqueo, esto quiere decir que, además de ser más barato, porque se pone la cantidad exacta de cloro, el efluente no será de más de 1 ppm, es decir 20000 veces menor que las plantas argentinas.
Para el Sr. Busti, hubiese sido un enorme "poroto" político tener estas dos plantas de su lado del Río,....pero no serían tan contaminantes como él pretende hacer creer? ¿o por estar en el lado argentino, serían totalmente inocuas?
Por otra parte los directivos de ambas compañías prefieren negociar con un gobierno serio ( aunque parezca mentira que yo lo diga), a negociar con unos gobiernos federal y provincial totalmente corruptos; porque si a un automovilista lo coimean en la ruta, podrán ustedes imaginar la cantidad de dinero que deberían que poner estas empresas para la construcción de esas plantas.
Y todavía me queda algo muy importante que decir: los técnicos uruguayos que están a cargo del control del medio ambiente forman un grupo de una estatura científica, moral y ética, que es la envidia de muchísimos organismos similares de todo el mundo. Es un grupo de jóvenes incorruptibles, imbuidos en sus convicciones, generosos, pero llegado el momento duros como el mejor acero. Dan todo de sí, intercambian ideas con los que van a controlar, apoyan con su experiencia, son flexibles y sobre todo cuando hacen un análisis lo hacen bien.....no rellenan un formulario.
Así, que Sr. Busti, lo invitamos cordialmente a que vaya a pescar dorados aguas abajo de nuestras plantas de celulosa, verá usted que los uruguayos somos un pueblo de UNA sola palabra.