Año II - Nº 106 - Uruguay, 26 de noviembre del 2004

 

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

 

 

 

El hipo

Una monja va al médico con un ataque de hipo que ya le dura un mes.

- Doctor, tengo un ataque de hipo, desde hace un mes que no me deja vivir. No duermo, no como, ya me duele el cuerpo de tanto movimiento compulsivo, involuntario.

- Tiéndase en la camilla, hermana, que la voy a examinar - dice el médico.

La examina y le dice:

- Hermana, está usted embarazada.

La monja se levanta y sale corriendo de la consulta con cara de pánico.

Una hora después el médico recibe una llamada de la madre superiora del convento:

- Pero Doctor ¿qué le ha dicho a la hermana María?

- Verá madre superiora, como tenía un fuerte ataque de hipo, le di un susto para que se le quitara y supongo que se le habrá quitado, ¿no?, Dice el médico.

- Sí, a la hermana María se le ha quitado el hipo, pero el cura se ha tirado del campanario.

 

 

No seas webón

Tras una dura semana de lucha contra el crimen, Sherlock Holmes y el Dr. Watson deciden irse de camping al campo, por el fin de semana.

Después de una buena comida y una botella de vino, se fueron a dormir a su tienda de campana.

Horas mas tarde, Holmes se despertó y codeó a su fiel amigo diciéndole:

-Watson, mira el cielo y dime que ves...

Watson contesta:

-Veo millones y millones de estrellas...

-¿Y eso qué te dice?, replico Holmes.

Watson pensó por un minuto y le dijo:

-Astronómicamente, me dice que hay millones de galaxias y potencialmente billones de planetas. Astrológicamente, veo que Saturno esta en Leo. Cronológicamente, deduzco que son aproximadamente las tres y diez de la madrugada. Teológicamente, puedo ver que Dios es todopoderoso y que somos pequeños e insignificantes. Meteorológicamente, intuyo que tendremos un hermoso día mañana...

-Y a usted, Holmes, que le dice?

Transcurrió un corto silencio y Holmes habló:

-Watson, ¡no seas huevón!... Nos han robado la carpa

 

 

Juego de cartas

Dos parejas están jugando a las cartas.

De repente, a Juan se le caen unas cartas al suelo. Cuando se agacha para levantarlas nota que la mujer de Pablo no está usando ropa interior. Medio incómodo, Juan se golpea la cabeza con la mesa y se levanta con un cierto rubor en el rostro.

Más tarde, Juan va a la cocina a buscar una cerveza y la mujer de Pablo lo sigue.

Le pregunta: -¿viste algo interesante debajo de la mesa?

Juan admite que sí, y ella continúa: -¡puede ser tuyo, por 500 dólares!

Juan piensa un minuto y dice que está interesado.

Combinan encontrarse el viernes siguiente a las 14hrs, cuando Pablo estará en la oficina y Juan de franco.

El viernes, Juan va a la casa de Pablo y, después de una sesión de sexo como hacía mucho tiempo no tenía, le paga a la mujer los 500 dólares acordados.

A las 18 hrs llega Pablo y le pregunta a su mujer ¡-¿Juan estuvo aquí hoy a la tarde?

La mujer, a regañadientes, responde que sí.

-¿Y él te dio 500 dólares?

¡Dios mío, él lo sabe! piensa ella. Y finalmente dice:

-Sí, me los dio.

-¡Ah bueno!, responde Pablo, él pasó por mi oficina hoy y me pidió 500 dólares prestados. Me dijo que me los iba a devolver esta tarde al pasar por casa.