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Año III - Nº 166
Uruguay, 27 de enero del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

& Y enderezó pal monte al trotecito&
* Luis Tappa
 

Que cosas extrañas nos suceden a lo largo de la vida, a medida que los años pasan vamos tomando conciencia de lo vivido y hacemos un balance.

Es entonces que contamos las cosas materiales conseguidas tras un montón de años de trabajo y sacrificios, ¿Pero que sucede? ¿Por qué el balance no es satisfactorio?

¿De que nos hemos olvidado? ¿Que ha quedado por el camino que el balance no cierra?

Formamos una familia, podemos tener una casa o dos, dinero en el banco, auto, computadora y televisiones, celular, un montón de electrodomésticos más y nos hemos dado algunos gustos pasajeros. Eso es todo.

Pero nos sigue faltando algo, el pensamiento busca febrilmente en los rincones más recónditos de la memoria, queremos encontrar la pieza que falta, esa pieza con que cerrar el balance para que no den números rojos al final.

Y es entonces que nos damos cuenta, entre tanto trabajo y cosas caras que compramos a lo largo de la vida nos olvidamos de algo que es baratísimo, mejor dicho, que no cuesta nada.

Nos olvidamos de lo principal, nos olvidamos de vivir& ¡si! de vivir.

Estuvimos tan ocupados consiguiendo comodidad que nos olvidamos de vivir, y es entonces que nos damos cuenta de que para vivir no se precisan comodidades, solo se necesita estar vivo.

¿Qué le pasó al mundo?

La nostalgia nos invade y los recuerdos acuden en tropel a nuestra mente, no podemos con ellos, nos pinchan, nos castigan, nos atormentan; aquellos años sin compromisos ni obligaciones ni horarios fueron maravillosos porque la sensación de estar vivos nos inundaba el alma de alegría y llenaba nuestros corazones de ilusiones, pero que hoy son solo pilchas que perdimos en la huella.

Ahora somos esclavos del reloj y la tecnología, yo personalmente estoy harto de ello, también de perillas, botones de encendido, llaves, enchufes, timbres, teléfonos, pantallas de monitor y teclados de computadora, bocinas, alarmas y sirenas,

¿Cómo sería el mundo antes de que el hombre pusiera su pié sobre la tierra?

¿Qué maldita cosa causó que el hombre apareciera y llegáramos a lo que hoy somos y en lo que nos hemos convertido?

Porque no somos nada, solo basura pasajera condenada a podrirse en una caja de madera o bajo unas paladas de tierra, solo permanecemos aquí un instante, un pequeño y breve instante comparado con el tiempo sin fin del universo, un fugaz instante que nada significa.

Pero ese breve instante es suficiente para unirnos al desfile y aceptar lo que esta vida moderna nos propone, o sea consumir, parece que no le encontramos otra finalidad a la vida que la de acumular objetos y gastar dinero pensando que eso no traerá comodidad y felicidad.

Pero esto lo hacen quienes han podido, el resto, o sea la gran mayoría de los seres humanos que pueblan el planeta se especializarán en juntar sueños y gastar esperanzas, así será siempre.

Sin embargo en este mundo comprimido y cada vez más chico y caótico, todos nacemos de la misma forma y por la misma razón, nadie es más que nadie y el destino es el mismo, la diferencia está en el modo de transitar por la vida.

Mientras para unos habrá hambre miseria y enfermedades, otros tendrán una vida llena de lujos que les viene desde la cuna como si por disposición divina hubieran obtenido esta dádiva, otros se habrán abierto camino por sus propios medios, pero a la hora del balance, seguramente todos obtendremos números rojos también y muchas cosas de las cuales arrepentirnos.

&y la sucia diferencia que separa, la habremos de pagar tarde o temprano, sin tener más que el alma por testigo dijo José Larralde.

El egoísmo, la indiferencia y la ambición hunde sus garras impunemente en nuestra carne, nos destrozan y avasallan, también son parte de la vida moderna.

Los campos y montes llenos de vida silvestre y natural se fueron convirtiendo en grotesca jungla de cemento armado, cambiaron los árboles por edificios gigantescos y han exterminado la vida animal, les robaron sus espacios, mataron y depredaron en nombre del consumismo, nos llenaron de ruido, de basura y de automóviles para ir a ningún lado.

El odio y el egoísmo son los sentimientos más arraigados en el ser humano, el amor es solo una bonita palabra, hasta por amor se mata y hay amores que matan.

El ser humano es tan malo que no puede convivir en paz con sus pares.

La mayoría viven hacinados como piojos en costura en hediondas ciudades, nuestro olfato ya ni cuenta se da, pero bastan 15 días viviendo en un lugar alejado del ruido y de los centros densamente poblados para recién al volver darnos cuenta, aunque más no sea que por un par de días.

Tampoco volveremos a ver las estrellas, el smog y las luces de la ciudad nos las ocultarán negándonos el maravilloso espectáculo del firmamento esplendoroso e infinito.

La gente resbala por la existencia y muere sin haber vivido, ¿Cómo se puede morir sin vivir primero?

Si no hay vida no hay muerte, y sin embargo es así, y tener mucho dinero, darse todos los gustos y pasear de un lado al otro, no significa vivir, es solo tener dinero.

Vivir es otra cosa, vivir es estar en contacto con nosotros mismos y con la naturaleza, es el libre albedrío sano y auténtico de formar parte de un todo, animales incluidos, respetándolos, respetándonos entre los seres humanos y compartir el lugar donde nos tocó estar y las cosas que la naturaleza nos brinda, sin dañar.

Vivir es ver, apreciar y disfrutar hasta de los más pequeños detalles que la naturaleza puso a nuestra disposición, es ser parte de todo lo que nos rodea sin atarnos demasiado a costumbres y horarios, es hacernos tiempo para holgazanear y dejar a nuestro pensamiento divagar libremente, es liberarnos de las preocupaciones que nos atormentan, vivir es compartir, y es trabajar para vivir y no vivir para trabajar y juntar.

Si así lo entendiéramos, las salas de espera y los sillones de los psicólogos no estarían llenos, como ahora.

Creemos que somos seres superdotados y de gran inteligencia, y pienso que si fuéramos realmente inteligentes no estaríamos destruyendo nuestra propia casa.

Tenemos la inteligencia de la marabunta, de lo contrario no pasarían las cosas que pasan y ya habríamos aprendido a vivir en paz y armonía

La inteligencia no puede medirse por la capacidad de inventar y fabricar, una de las cosas que desde el principio de los tiempos más ha cautivado y ocupado a la inteligencia humana es inventar y fabricar armas cada vez más sofisticadas y potentes, pero no son para defenderse, son para dominar.

Somos tan poco inteligentes que todavía no hemos aprendido a dominar nuestra inteligencia.

Porque vivimos con miedo, miedo del vecino, miedo del desconocido, miedo de todo, tenemos miedo de hablar y sentir, de expresarnos, de abrir nuestro corazón porque tenemos hasta miedo que nos tachen de flojos, y estamos siempre alertas y a la defensiva, y tenemos miedo hasta de sentir miedo.

Todos los inventos y adelantos que la tecnología nos propone son producto de las investigaciones armamentistas, luego aplicadas al uso popular como medio de obtener ganancias.

El ser humano es la única especie viviente sobre el planeta que se autodestruye, es el único ser viviente que vive en permanente estado de guerra consigo mismo, contra los de su misma raza, y es el único que mata por el solo gusto de matar, también lo hace por venganza, a matar animales por diversión se le llama deporte.

Desde que el mundo es mundo, el hombre ha vivido en guerra, y nada me dice que esto vaya a cambiar.

Somos potencialmente asesinos, hasta de nosotros mismos.

Y yo quiero vivir, quiero dormirme con el ruido de la noche y el titilar de las estrellas y despertarme cada mañana con el arrullo de los pájaros y no con el ruido de los motores y el inmundo olor a combustible fósil quemado.

Si mi olfato se atrofia de olores nauseabundos y no puedo percibir el aroma fresco y agradable de la tierra mojada o los mil perfumes que la naturaleza nos obsequia, pienso que vivo sin vivir.

Si mis ojos no tienen descanso y se agotan lentamente porque cada vez que levanto la vista mi mirada se estrella contra una pared a pocos metros de distancia, pienso que no estoy viviendo.

¿Para que me sirven las comodidades si igual estoy preso? preso de mi mismo, del sistema, de los demás, del cemento, de los autos, del reloj y de las obligaciones.

A todo esto muchos le llaman progreso y bienestar, yo sostengo que es involución, una involución que nos acerca inexorablemente al final, ¿Cuánto tiempo creen ustedes que el planeta soportará tanta agresión? ¿Cuanto tiempo creen ustedes que podrá durar este cada vez mayor conglomerado humano sobre la tierra antes de que empecemos a los bombazos y terminemos con la especie? el planeta de los simios esta ahí a la vuelta nomás.

Porque en realidad el hecho de estar juntos no significa necesariamente convivir, convivir es otra cosa, actualmente se vive en permanente estado de guerra y agresiones, con armas o con palabras, por poder, por dinero, por ambición, por poseer y poseer, nada conforma al ser humano, y el que más tiene más quiere y más consigue, y el que menos tiene más sueña, más desea y menos consigue.

Ya dos presidentes de importantes naciones del mundo han amenazado con hacer uso de armas nucleares, y es mejor que les creamos, porque más temprano que tarde van a hacer uso de ellas, y estos políticos, casi podría afirmar que es en lo único que dicen la verdad.

Es tan patente el inconformismo que hay gente que hasta sufre de soledad y se desespera, pero la soledad es un mito, solo es la incapacidad del alma para apreciar todo lo que nos rodea, jamás estamos solos, pasa que no se sabe ver tantas cosas hermosas que nos acompañan, porque la ceguera y la ambición no nos lo permite.

Estamos demasiado ocupados en comprar cosas y acumular comodidad, cuanto más cosas tengamos más realizados nos sentiremos.

Muchos trabajarán desde la mañana hasta la noche y solo compartirán unos breves momentos con la familia, esa familia que decimos querer tanto, pero buscando ganar más dinero con que comprar cosas que creemos que nos traerán felicidad nos volvemos ciegos e indiferentes a todo lo que nos rodea, entonces corremos como locos tras la quimera de sueños irrealizables, como el burro tras la zanahoria.

La familia irá quedando postergada, la cambiaremos por comodidades, tendremos tantos televisores en la casa que cada uno estará encerrado en su cuarto viendo lo que más le gusta, y se perderá el diálogo, es más importante una pantalla de televisión que compartir esos pocos momentos con la familia.

Y seremos incapaces de observar que hay vida por todos lados, desde un simple cascarudo y los humildes pastos, hasta los afilados colmillos del tigre, la música no precisa de instrumentos especiales construidos por el hombre, las partituras más hermosas y las imágenes más maravillosas nos la da la naturaleza; el viento en las hojas de los árboles, el tamborileo de la lluvia, el canturreo de los arroyos, el canto de las aves, los truenos, las tormentas y el esplendoroso rugir de la mar en el constante llegar de las olas a la costa, viajeras incansables que si supiéramos escucharlas nos hablarían de mil historias de aventuras y misterios.

Bellísima música, obra de arte de la naturaleza, solo hay que saber escucharla, no precisamos de caros artefactos que funcionan con electricidad ni de ruidosos parlantes.

Me paso horas escribiendo estúpidos artículos, que ni siquiera se si alguien leerá, trato de encontrar y ver razones y jugadas políticas para luego descargar toda la artillería, por tal o cual motivo, sobre algo que en realidad me importa un carajo.

Porque esa es la verdad amigos, la política no me interesa, la política es solo una máscara tras la que se esconden oscuros intereses, jamás me arrimé a ningún partido ni ideología política de ninguna naturaleza, tampoco a políticos para pedir favores, escribir sobre política no es mi fuerte, lo mío es otra cosa y lamento desilusionarlos si alguien así lo creyó.

Así que pueden pensar que solo soy un mentiroso y un pesimista, pero ni una ni otra, solo realista.

Pero también soy humano e inevitablemente falible, no creo ser el dueño de la verdad, como tantos, y también me equivoco, como muchos.

Pero permítaseme expresar mi opinión sobre un par de temas candentes al que hemos tomado con exceso de fervor patriótico.

Las papeleras, un tema que hasta el momento había soslayado para no agregar más leña al fuego.

Les voy a contar lo que va a pasar.

¿Alguien cree que esas papeleras van a estar 40 o 50 años en el país como se dijo por ahí? Después que se termine la construcción quedarán trabajando 200 personas a lo máximo, y no les doy más de 10 o 15 años de actividad.

En un principio es posible que haya poca o ninguna contaminación, toda escoba nueva barre bien, pero a medida que se hayan afincado política y económicamente y los dueños de los campos forestados comiencen a depender de ellos, la seguridad irá desapareciendo como forma de bajar costos y ganar más, y a la larga, que ha nadie le quede la mínima duda que contaminarán, y mucho.

Pero no hay de que preocuparse, solo serán una de las tantas fuentes de contaminación que habrá, y seguramente no la peor, ¿Qué le hace una mancha más al tigre? El Uruguay Natural irá desapareciendo lentamente, mejor dicho, continuará desapareciendo.

Ya les he hablado de los agentes agroquímicos, los pesticidas por ejemplo, y sería larga la lista de contaminantes ¿Quieren algo que contamine más que eso? ¿Quieren algo que sea más nocivo para la tierra y la salud de las personas?

¿Pero quien se hace eco, quien corta las rutas por las que se transportan estos venenos para impedir su uso?

Pues absolutamente nadie, ni nadie se preocupa ni a nadie le importa ni hacemos todos los días un escándalo con esto.

¿Y las emanaciones de los caños de escape de los automóviles que estamos permanentemente respirando en las ciudades?

Entonces es cuando pregunto de que nos asustamos, a nuestros vecinos sobre todo.

Ahora veamos la otra punta del ovillo, ellos no vienen aquí para hacernos favores a nosotros, vienen porque los están corriendo de sus países de origen y para aprovechar la mano de obra barata, más que barata regalada, que les ofrecemos en el Uruguay.

O sea, vienen a hacer su negocio, no el nuestro, y cambiaremos la fisonomía de nuestros campos por unos pocos pesos y también por unos pocos puestos de trabajo.

Para un país tan chico como este, dos plantas de celulosa es mucho, ya se habla de una tercera y en poco tiempo tendremos más, es demasiado y esto acarreará graves consecuencias.

Estas empresas no van a gastar cientos de millones de dólares para procesar unos pocos cientos de toneladas de madera, procesarán millones de toneladas para justificar la inversión, ¿entonces con que nos encontramos?

La forestación irá en aumento hasta adquirir carácter catastrófico, porque todos agarrarán para la más fácil, esto ya es clásico, basta que alguien se pare en 18 y Ejido a vender frasquitos con caca y al otro día habrá diez en cada esquina haciendo lo mismo.

Lentamente se irán perdiendo campos de labranza y pastoreo, cuando ya no se puedan explotar más o no alcance, las plantas de celulosa se irán buscando nuevos horizontes; esos campos quedarán inútiles y no servirán para más nada, porque sería altísimo y casi imposible el costo de desraizar cientos y cientos de miles de hectáreas forestadas.

Esto que digo no significa que me pongo del lado de los argentinos ni que me opongo a la instalación de las plantas de celulosa, nada más lejos de mi intención, pero tampoco me llamo a engaño, Argentina ya tienen su propia experiencia con la contaminación dentro de su propio país.

Lástima que no combaten su contaminación interna con la misma vehemencia que lo hacen con la nuestra.

Pero no están tan alejados de la verdad ni tan locos como algunos los presentan, solo están fanatizados, y están haciendo un tema de patriotismo con ello, igual que nosotros.

El Uruguay es un río, pero hace largo tiempo que dejó de ser un cielo azul que viaja.

Quien haya tenido oportunidad de ir a la argentina y recorrer las provincias de Santa Fe o Entre Ríos o pasar por las ciudades de Paraná o Rosario, podrán observar claramente, y sin haber ido demasiado lejos, en que clase de cloaca inmunda se a convertido el otrora maravilloso río Paraná.

Pero si esto es grave, para completarla nos hemos metidos en un mano a mano de insultos que van y vienen a todo lo largo de nuestra frontera líquida, porque cuando suceden estas cosas muchos se anotan para agregar su granito de pólvora al conflicto, otros le agregarán la mecha y no faltará quien le arrime un fósforo para hacerla estallar, sin percatarnos que con ello que dejamos de lado el raciocinio y nos vamos alejando cada vez más de una solución pacífica, nos hundimos más y más en el barro de la incomprensión y los nacionalismos baratos.

Mientras nosotros nos peleamos y nos insultamos los de afuera están de fiesta, y deseando que nos agarremos a las piñas para intervenir.

Y esta opinión es igual para argentinos y uruguayos.

Así de estúpidos somos.

Lo mismo sucede con el tema del ALCA, la mayoría no lo quiere, pero es tan grande la presión ejercida que difícilmente escapemos de la boca del cocodrilo que nos terminará triturando y engullendo.

Colombia, aliado clásico de los Estados Unidos, tiene una fuerte lucha interna al respecto, y ya se están resistiendo al tratado.

Mientras tanto, cada vez son más los pueblos de Suramérica que ven como única alternativa la tan deseada unión de países del continente y tratan de juntarnos en un destino común para que unidos enfrentemos el desafío y nuestro propio destino.

Otros creen que sometiéndonos a las directivas del imperio ello nos traerá riquezas y bienestar, pero a mi criterio están equivocados, y opino que solo nos traerá más dependencia y pobreza.

Mientras unos están tratando de recomponer y unir nuestra América, otros se empeñan en aumentar la división entre nosotros.

No me gano la vida escribiendo, lo hago por amor al arte, de la misma manera que soy tripulante honorario de ADES, y estoy orgulloso de haber arriesgado mi vida mil veces para salvar la de un semejante, y aunque esto es menos riesgoso que el agua, también tiene sus bemoles.

En la cubierta de un barco o detrás de un torno mecánico, he ido desgranando años que no volverán.

Entonces pienso en este mundo actual y solo veo hipocresía por todos lados, como el caso del lamentable espectáculo dado por la televisión donde se nos muestra, ¡casi con romanticismo! el enorme operativo que se hizo para intentar salvar a una pobre ballena, que finalmente muere en el Támesis, y podríamos decir que por accidente o razones naturales.

Mientras tanto, por otro lado, no se hace nada para evitar la asquerosa, infame e indiscriminada matanza de cetáceos con el fin de satisfacer el exquisito gusto gastronómico de los japoneses, porque lo siguen haciendo a pesar de que no está permitido.

La intolerancia y la discriminación racial, política y religiosa, el atropello a países y civilizaciones, junto con la de los mercaderes de la muerte, la ambición y los enormes intereses comerciales, son el cáncer que de a poco va consumiendo la humanidad, la libertad y el planeta.

Hemos tenido que soportar al Presidente de Francia salir a decir, lo más orondo, que están dispuestos a usar bombas atómicas si alguien los ataca, supongo que se refiere a un posible atentado terrorista, porque declararles la guerra y atacarlos no creo que se le pase por la cabeza a ningún país del mundo, sin embargo sus delirantes palabras han recorrido el mundo dejando un reguero de incertidumbre y amenazas.

Si el ataque sucediera en forma de atentado terrorista, ¿que hará Monsieur Chirac?, mandar aviones a lanzar bombas atómicas a diestra y siniestra sobre ciudades indefensas y matar a millones de personas ¿por venganza contra un grupo de trastornados?

Un grupo que no conoce ni sabe exactamente en donde están, pero más gente inocente pagará los platos rotos por culpa de un montón de imbéciles, tanto unos como otros.

Entonces sí, los habrá derrotado, aunque no los mate ni logre con esto frenar el terrorismo en el mundo, habrá ganado, habrá ganado el triste honor de ser el primer terrorista del mundo, título hasta ahora en manos de EEUU, y Bin Laden totalmente agradecido, más harina para su costal.

Este último, personaje misterioso, si los hay, aparece y desaparece como el hombre araña, muchas veces me he preguntado, ¿realidad, o ficción con que justificar muchas cosas?

Mister Bush también anda amenazando con bombas atómicas, de parte de ellos no me extraña, ya que no sería la primera vez.

¿Estamos a las puertas del holocausto final?

Pero ahora es a Bolivia a quien le está llegando el turno, un nuevo demonio está naciendo, y esto molesta a mucha gente, no pueden aceptar que un país quiera ser libre, independiente, pensar y actuar por si mismos y para la unión de nuestra América, es demasiado fuerte para ellos, o tal vez les de envidia de que sean lo que no podemos, o no queremos ser nosotros.

Pero igualmente siempre estará latente la posibilidad de una intervención militar, porque Bolivia se ha convertido en un país socialista, y esto también es pecado para ellos y sus intereses.

Deberíamos estar orgullosos de ver como un país sojuzgado por cientos de años se levanta como el ave Fénix, entre las cenizas de su propio holocausto, para luchar nuevamente en procura de un porvenir mejor.

Pero muchos no lo ven así.

¿Y es pecado pretender oponerse al orden impuesto por la fuerza?

¿Y es pecado ver las cosas desde otro punto de vista, sin aprovecharse ni abusar de nadie?

El año pasado les sacaron y desarmaron, ante el temor de que ganara Evo Morales y Bolivia se convirtiera en país socialista, 28 misiles tierra-aire, de esos que se disparan con una Bazooka desde el hombro, leyó bien, apenas 28 caducos y pequeños misiles, por considerar que son un peligro para la paz mundial en manos de un gobierno socialista.

¿Alguien puede imaginar disparate más grande? Es la quintaesencia de la locura total elevada al cuadrado.

Imagínese el lector, ¡Bolivia una amenaza para la paz mundial!... ¡Estamos todos locos!

Abajo les dejo direcciones de distintas fuentes para que lean y se diviertan.
http://www.eluniverso.com/core3/eluniverso.asp?page=noticia&id=
14&tab=1&contid=A2FF4473AFFA4CD4BF80806571BC4EE7
http://www.lagaceta.com.ar/vernota.asp?id_seccion=10&seccion=&id_nota=143317
http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=232971&IdxSeccion=100551
http://www.voanews.com/spanish/2005-12-23-voa5.cfm

Y esto lo he dicho y lo repetiré hasta el cansancio, es mentira el comunismo y es mentira el socialismo, es mentira la izquierda y es mentira la derecha, solo nombretes para definir una misma cosa, la política, y meternos miedo.

Todo es una mentira.

¡Con nosotros o contra nosotros!... dijo Bush, de eso se trata, o les lamemos las botas o seremos sus enemigos.

El comunismo está tan cerca del fascismo como es posible, solo son matices de una misma cosa, totalitarismos, y a la hora de ser totalitarios nadie más totalitario que los Estados Unidos de Norteamérica, santurrones disfrazados que viven rezando y llorándole a dios hasta el ridículo, lobos con piel de cordero, como tantos otros. La izquierda y la derecha se confunden en una sola cuando nos agarramos las manos.

Así se maneja el imperio. http://www.rodolfowalsh.org/article.php3?id_article=85

Un mundo hipócrita lleno de gente hipócrita y de poderosos intocables para los que la justicia no existe, dividido en sur y norte, este y oeste, ricos y pobres; un mundo que ignora el llanto de los que sufren y es capaz de bombardear ciudades con millones de habitantes inocentes adentro.

Un mundo donde se privilegia la miseria del alma sobre los valores humanos y el hambre de la gente, ¿merecemos existir?

Este mundo nos tiene presos a todos, esclavizados, domados y de andar

Tendría mucho para contar y decirles sin caer en la estúpida telaraña de las opiniones políticas, algo tan alejado de mi propia naturaleza, porque si hay algo que no me gusta es la política y los políticos.

Yo no pienso ni en Uruguay, todas mis pretensiones o ideas políticas, si es que las tengo, se limitan al deseo de ver una América del Sur fuerte, unida e independiente, dentro de ese federalismo que nos robaron un día y por el cual tanta sangre se derramó.

Sí, me inclino por el federalismo americano, pero si para los que les gusta poner nombres a inclinaciones políticas eso es ser de izquierda& ¡bueno! seré de izquierda entonces, pero tengan presente que solo es un concepto abstracto.

Entonces he consumido horas escribiendo cosas que muchos criticarán, otros no entenderán, algunos creerán encontrar cierta lógica en mis palabras y los demás solo fantasmas revoloteando en la noche.

Siempre fui independiente, trabajé para mi mismo, jamás pude soportar mandones patrones que me digan lo que tengo que hacer, y esa es una de las filosofías de vida a la cual me mantengo fiel, y nos es por ser un rebelde gratuito, sino por tratar de mantener la mayor libertad posible dentro de lo que el sistema en que vivimos nos permite, poca cosa, pero peor es nada.

Mis ideas y pensamientos deben volar libres y sin ataduras para sentirme yo, por eso escribo para este medio de prensa, porque no se me imparten directivas sobre lo que debo escribir ni se coarta mi libertad de opinión.

Cada cual sabrá ver si aporto algo, y por lo tanto decidirá libremente si leerme o no.

Y enderezó pa´l monte al trotecito
El gacho echáo pa tras
La frente enhiesta
A esa hora que los pastos se reaniman
Y las torcazas los cardales dejan.

(Trozo de un poema de José Alonso y Trelles)



 
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