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¡Cuidado!... hay que llegar juntos
por Helena Arce
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No hay dudas que los uruguayos estamos en un momento crucial del futuro de nuestro país, todos sabemos que depende de quienes ganen la interna de cada partido político, y a su vez luego quienes lleguen a acceder a ganar las elecciones, el Uruguay que nos espera puede ser como el que con matices hemos compartido hasta hoy, u otro muy distinto.
No hay dudas al respecto, como nunca hoy, quizás únicamente una situación similar la vivimos en aquel aciago plebiscito de 1980, de la responsabilidad y seriedad con que decidamos en las próximas elecciones, conservaremos nuestro país, este en el que hemos crecido, al que hemos amado, y al cual quienes permanecemos en él, hemos elegido para formar nuestro hogar y nido de nuestros hijos. De que ellos puedan quedarse en él, conservarlo y disfrutarlo dependerá en mucho del resultado de las próximas elecciones.
Esto sin duda nos condiciona a todos, aquellos que amamos el país que nos vio nacer y aspiramos a mejorarlo, lograr su desarrollo, ese desarrollo que significa sin lugar a dudas, rescatar lo mejor de del pasado y el presente, recorriendo el camino que nos lleve a la integración de todos los uruguayos, donde las oportunidades sean para todos sin exclusiones, las que nos hablan de poder llegar a valernos por nosotros mismos, por el fruto de nuestro esfuerzo, aspirando a una mejor calidad de vida en su sentido mas amplio, sin importar de donde salimos, ni en que barrio vivimos. Ese Uruguay, donde el hijo del barrendero es amigo del hijo del senador, y quien nació en el Cerro puede mudarse a Malvín o viceversa. Y que el hijo del barrendero, el hijo del senador, el que nació en el Cerro o en Malvín tengan la posibilidad de estudiar y trabajar destacándose únicamente por sus virtudes y talentos.
Posiblemente debido a ello es que estamos todos demasiado quisquillosos a la hora de relacionarnos con quienes tienen una opción política partidaria diferente a la nuestra. Así desde el oficialismo, concientes sin duda de lo mismo, vemos como las reacciones son destempladas hacia quienes inquirimos información, disentimos con decisiones y/o actitudes. Inmediatamente se acusa a quien se acerca para informarse de “opositor”, de buscar desestabilizar al gobierno, desmerecer sus logros, etc. etc. Lo vivimos en forma permanente, no hace falta dar demasiados ejemplos pues a todos nos ha tocado.
El problema es que a juzgar por las encuestas hay una cuarta parte de los uruguayos que parecerían renegar definitivamente de este pedazo de cielo que nos vio nacer, y desean convertirlo en algo totalmente diferente. Un lugar donde los pobres y los menos pobres caminemos por veredas diferentes, donde según el barrio en que vivimos, o el origen de nuestras familias somos más o menos uruguayos, y por ello con más o menos derechos.
Sinceramente creo que ni siquiera esa cuarta parte de los uruguayos en realidad está convencida de querer ese cambio radical, simplemente cree sinceramente en el discurso y en las posibilidades de obtener logros mediante ese camino.
Existe mucha desinformación, o muy mala información, por cierto no es 100% achacable al gobierno actual, también los gobiernos anteriores olvidaron la importancia de acercar claramente a todos por igual, ese conocimiento de aquellas cosas que por más que suenen “políticamente correctas” son condicionantes irrenunciables para que la economía de un país funcione, y a través de ella todos los habitantes podamos disfrutar de los frutos de nuestro trabajo sin desmayarnos en el intento.
Es imprescindible acercarse a la gente, a toda, especialmente a la joven, a traducirle en palabras claras y sencillas sin poses doctorales, a los efectos que no busquen en caricaturas estereotipadas las explicaciones que los demás no pueden darle.
Este pedido no es únicamente para los partidos que hoy están en la oposición, sino también a los dirigentes del oficialismo. . A veces me detengo a pensar sobre que atrae tanto a algunas personas de este personaje, y es que simula hablar en términos claros, en realidad prefiero no calificar su forma de expresarse, pero quienes lo escuchan entienden lo que dice, y lamentablemente todos los días dice cosas distintas, larga consignas de barricada cuando está junto a quienes quiere escucharlas, para luego en televisión siempre en televisión, mediático como el solo, decir que no es tan así. Pregunta: “¿Como no entienden y disfrazan mis dichos?” y sigue explicando mientras cambia sustancialmente lo dicho.
Tal vez si los demás candidatos, empezando por Astori, en vez de hablar con la cara y la pose con que daba clase en la facultad, entendiera que no está hablando con futuros colegas, sino con muchísima gente posiblemente alguna más culta y preparada que él, otra menos, pero ninguno de ellos entiende claramente temas tan técnicos. Es como si un médico pretendiera que los contadores entendiésemos el sistema de funcionamiento de reproducción celular utilizando para ello palabras técnicas.
Es fundamental para el país, aun en el caso en que el Frente Amplio no sea gobierno, que quienes incidan en las decisiones que esa fuerza política tome en el futuro como oposición u oficialismo, sean personas que amen a nuestro país, y deseen desarrollarlo, amen a las personas que vivimos en él. O sea que no disfrute enfrentándonos, ni quiera convertirnos por obra y gracia de sus aspiraciones en algo que no somos, ni seremos nunca alegremente.
Algo que desde este sitio pido encarecidamente a todos aquellos quienes aspiran a ocupar el gobierno de la República, que entiendan la importancia de lo que se juega en las próximas elecciones: ES EL DESTINO DEL URUGUAY COMO TAL Para ello es imprescindible que tanto desde el Poder Ejecutivo, como del Legislativo quienes marquen los lineamientos que marcará el futuro, sean afines al Uruguay.
Para ello hay que acercarse a la gente y hablarle claramente, sin subterfugios, sin poses doctorales.
Y los uruguayos pensantes, que los hay y unos cuantos, luchemos pacíficamente buscando lo mejor para todos, no lleguemos tan divididos al próximo gobierno, pues para mantener al Uruguay para los uruguayos, nos necesitaremos todos.
No podemos entregar nuestra democracia y nuestra identidad, como en el pasado lo hicieron por la fuerza, entre guerrilleros y dictadores, hoy corremos el riesgo que por este “caballo de Troya” que el Frente Amplio introdujo dentro de si mismo, de perderlo todo de nuevo.
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