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Rescatando la memoria
El micrófono fácil
por Pedro Hernández
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Hemos dicho muchas veces que los medios banalizan la tragedia. Han instalado el facilismo de que se puede decir cualquier cosa y criticar sin que nadie pida datos. El periodista poco menos que hace de soporte de micrófono. Se ha instalado la “cultura” que podríamos llamar del micrófono y la cámara fácil. La memoria como herramienta ha caído en desuso. La descontextualización la obvia.
Memoria para asumir. Para evitar las lecturas fáciles. Ahora muchos dirigentes ven lo que no vieron en los últimos 50 años. De las causas de los hechos no se habla. Los medios informan descontextualizado y esto es desinformación. La historia para los medios y los políticos del 3 y 2 parece que comenzó el primero de marzo de 2005. ¿Es que antes no estaban en el país? El país está viviendo hoy un proceso de sequía severo en buena parte del territorio nacional. Que es recurrente desde el fondo de la historia.
Los dirigentes del agro no pueden seguir con el discurso reclamista, culpando al estado, al clima o quien sabe a quién en cada crisis. Y vaya si el campo ha soportado crisis a lo largo del siglo XX. Lluvias y sequías extraordinarias. Pero creo que el mayor daño se lo causó el manejo de la economía. ¿Qué enseñanzas se sacaron? Por lo que muestra la realidad actual ninguna. Les cabe la expresión del poeta, “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a revivirlo”.
Hoy ante los reclamos al estado por los efectos de la sequía, cabe también preguntarse; ¿No están de acuerdo con el sistema capitalista y la economía de mercado? Parece que muchos no se han enterado de que son tomadores de precios y por tanto rehenes del modelo económico que el país históricamente ha llevado adelante. Ahora, en la crisis, se pretende, en un juego político de bajo nivel con los que gobernaron por más de 73 años, exigirle a un gobierno que lleva algo más de tres años, soluciones a problemas endémicos del agro, estructurales para el país.
La conducta y la adhesión política
La adhesión partidaria debe tener un límite remitido a la veracidad de los hechos. En Uruguay, creemos, han sido superados, deformándolos. Estos se han superado por los técnicos de adhesión partidaria que han colaborado con los gobiernos del 3 y 2 (1) desde 1931 al 2004. Superados, cuando no se responsabilizan por las tres crisis destructivas de la economía, en los 60, 80 y 2002. Superados los límites éticos cuando piden que un gobierno que no lleva cuatro años levante las restricciones de un país sin políticas de tal. De un país cuyas instituciones desde 1931 se construyeron desde el reparto de poder – 3 y 2 - y el clientelismo. Instalando una “cultura amoral”, la de la viveza criolla, la elusión tributaria desde estudios especializados en perforar la red jurídico- administrativa creada, etc., etc.
En un país sin memoria se sigue haciendo política partidaria sin importar el interés nacional y desconociendo a sabiendas la historia real. En particular la historia del campo, principal actor de la economía uruguaya. Hoy los dirigentes de los partidos del 3 y 2 ignoran la historia y se rasgan las vestiduras en defensa de los productores.
Se juegan a la desmemoria de buena parte de la población. Tenemos muy claro algo que hemos repetido muchas veces: históricamente la economía uruguaya ha funcionado confiscando rentas del agro y a productor perdido. Esa es la realidad y no la de los discursos.
Cuando decimos confiscación, es porque los recursos se obtienen sin importar la suerte productiva del productor y sin contemplar que es la empresa que corre más riesgos – clima, precios, etc. - en el país.
Históricamente el productor rural es en su inmensa mayoría un “marginado” socio- económico, estamos hablando del orden de más del 80% de los mismos.
La paradoja es que el “marginado” produce riqueza para el país de la cual muy poco, le llega a él. Esta marginación se puede visualizar a través de los siguientes aspectos - entre otros - con sus similares urbanos; obreros, empleados, pequeños y medianos empresarios.
- No tiene acceso al mismo confort – vivienda, energía, vida social, etc.
- Tiene salarios más bajos, fijados administrativamente.
- No tiene el mismo acceso a los distintos niveles educativos, que el país ofrece, y a cuyo sostén colabora.
Esta marginación es otra forma de subsidio, al resto de la economía. (2)
En el tema salarios por primera vez en la historia, por decisión de este gobierno tienen consejo de salarios como el resto de la economía.
Esta es la explicación de la sobrevicencia del país. Subsidiando al país urbano con la pobreza rural y la desaparición de productores a partir de mediado de la década del 50. ¿Los partidos en el poder no vieron nada? ¿Los dirigentes rurales tampoco? La historia del país es la suma y resta de eventos. En el caso del agro se restó demasiado.
A continuación algunos datos, pincelazos de la historia que vivió el campo uruguayo.
Hoy la sequía es expuesta mediáticamente como si sus efectos fueran fruto de este gobierno. Los dirigentes rurales reclaman ayuda del estado. ¿No defienden ellos una economía de mercado? ¿O queremos seguir con el reclamismo de socializar las pérdidas? No aceptan ayudas diferenciales. Desconocen que política es tratar distinto lo que es diferente y vaya si hay diferencias en el campo. Las asimetrías que ostenta el campo hoy, sin duda que no son el fruto de este gobierno. Pero más allá del gobierno, lo que debemos cuestionar es la conducta de los partidos del 3 y 2 y de gran parte de la dirigencia rural, los que aparecen en los medios y los que no dan la cara, ignorando la historia y sus responsabilidades.
Para hablar del agro y la repercusión de la sequía hoy, se deben contestar muchas preguntas:
¿El país trazó políticas agropecuarias en el siglo XX?
¿Por qué hay tanto productores débiles, que en cada crisis pasan a ser sobrevivientes económicos o desaparecen?
¿Por qué muchos productores han estado permanentemente endeudados, sobre todo desde comienzos de los 80?
¿Por qué nadie se alarmó frente a las brutales transferencias de recursos del campo al resto de la economía? Diferencias de cambio y detracciones entre 1937 y 1962, (4) - atraso cambiario 1990 -1994 (U$S 4.108.7 de Diciembre de 2008)
¿Por qué en el agro el sistema cooperativo ha estado casi permanentemente en severos problemas de endeudamiento?
¿La economía imprevisible, 3 crisis destructivas en 40 años, - entre los 60 y el 2000 - nada tiene que ver?
¿Por qué la pobreza rural? Algo más del 20% de los productores por debajo de la línea de pobreza.
¿Conaprole es una cooperativa?
Se baja el precio de la leche al rehén – productor -, eslabón primario de la cadena agroindustrial, ¿Porque no se bajan las ganancias y los salarios de esa industria?
¿Por qué las cadenas agroindustriales –salvo la del arroz - no están integradas?
¿La estructura de tenencia de la tierra nada tiene que ver, en toda la problemática?
La dirigencia rural en general, las excepciones confirman la regla, no tienen autoridad para enjuiciar a este gobierno.
Baso esta afirmación en los siguientes puntos:
A fines de la década del 40 se sabía, por calificados estudios de técnicos nacionales que los grandes problemas del agro eran tres. Agua, forraje- sobre todo en invierno- y la estructura. Como anécdota, “un americano que visitó el país, decía, el Uruguay es el único país en el que las vacas se comen su propio churrasco”. Quería significar que por falta de forraje en los campos en invierno se perdían parte de los kilos ganados desde la primavera. Algunos datos para refrescar la memoria y poner el clima en la verdadera dimensión uruguaya. Y mostrar como nunca, ante las sucesivas crisis se delinearon políticas país que minimizaran o amortiguaran los riesgos.
En 1914 el total de lluvias superó los 2300 mm. Las pérdidas de ovinos se estimaron en 8:000.000 de cabezas.
En 1916 hubo una gran sequía. No existen noticias de mortandades importantes, se atribuye al alivio de la carga animal de los campos a raíz del evento mencionado precedentemente.
En la sequía del 1942-1943 el stok bovino mermó 2:314.000 cabezas por mortandad y faena prematura.
Según censo de 1951 había 3 millones de hectáreas con problemas de agua en verano.
Sequía 88-89, sequía 1996
Nunca se hizo nada, a productor perdido. El gobierno actual se encontró con sequía y llevó adelante planes para enfrentarla. Pero el individualismo en el campo y la mirada partidaria de las gremiales, conspirararon para profundizar una política de largo aliento. Creo es importante destacar que la izquierda fue mantenida fuera del estado uruguayo por decisión política del partido del 3 y 2. Este fue un acto contra el interés nacional, algún día podían ser gobierno. El aprendizaje fue inevitable.
El tema de la estructura del campo uruguayo se comenzó a discutir en el parlamento desde el año 1900 - Barran y Nahum- Reforma de las estructuras agrarias que no llevó adelante Batlle y Ordoñez, teniendo en cuenta que en esa época la mayoría de las tierras eran de origen fiscal. No se hizo la reforma y los grandes tenedores de tierra que venían desde la colonia pasaron a ser propietarios legales. Desde 1900 a 1948 se discutió sobre el tema que desembocó en la ley de creación del Instituto Nacional, de Colonización. El 12 de enero de 1948 se aprobó la ley de creación. Esta ley de alguna manera resumió todos los proyectos de reforma agraria presentados.
La estructura económica del agro es la que no permitió los cambios. Tan diferentes los intereses y tan fuertes los de una minoría, - 1122 productores según censo agropecuario del 2000 poseen el 32% de la tierra. 5:259.608 hás – que han imposibilitado introducir cambios. Y esa es una enorme responsabilidad política de los que gobernaron hasta el 2004. También les cabe a las gremiales agropecuarias que fueron funcionales ese manejo.
“En los últimos 20 años escribía el Dr. Carlos Frick Davie - a comienzos de los 60 – se han presentado por lo menos una docena de proyectos de reforma agraria” (3). El Instituto se vio desnaturalizado en sus fines por el clientelismo del 3 y 2. Esto era claramente visible en los comienzos de la década del 60. “Un director del I. N de C ha previsto la creación del Banco Agrario Nacional y considera que la actual ley de colonización es ineficaz por permitir la ingerencia política al punto de que los colonos no se eligen en general, por sus características técnicas y morales y si por su influencias políticas” (3). Para resolver los temas, agua y forraje se intentó llevar adelante lo que se llamó a comienzo de los 50, El Plan de mejoras básicas, realizado por técnicos nacionales. Los grandes lineamientos del plan consistían en mejorar 5% de cada predio, aumentando el número de potreros y construyendo aguadas o utilizando la red hidrológica del país. El mayor empotreramiento era una manera de resolver el tema forraje. Las investigaciones nacionales habían definido que los grandes potreros no permitían el mejor aprovechamiento de la pastura natural. Este plan filosóficamente se apoyaba en vehiculizar las reformas minimizando los recursos a importar.
Lamentablemente para el país, este plan no se llevó a cabo y si el propuesto por el técnico Neocelandés Mac Meekan asesor del BIRF - banco internacional de reconstrucción y fomento-. Este plan obligaba a importar más insumos. Una visión alineada con el banco. En soledad quedaron los calificados técnicos nacionales. Históricamente las medidas hacia el agro estuvieron subordinadas a los intereses de los grandes estancieros. Grandes estancieros - que los dirigentes rurales deberían tener claro en su memoria - en la década del 60 en acuerdo con grandes barraqueros ponían al país de rodillas, no vendiendo la lana y obligando a devaluar para hacerlo. Manejaron de alguna manera la política monetaria del país. Hay que recordar que en la década del 60 la lana era el principal rubro de exportación. ¿Donde estaban los dirigentes rurales? Muy claro: unos defendían sus intereses, otros callaron por adhesión partidaria y otros, quizá la mayoría de pequeños y medianos, no comprendió la magnitud del problema.
Esta es una parte de la historia del agro real. Por eso decimos una vez más, si se entiende cómo se manejó el agro en Uruguay, se estará comprendiendo cómo se manejó el país. Sus consecuencias están a la vista. Mucho tiempo será necesario para revertir esa conducta que en gran medida ha condicionado al país. En los últimos 70 años del siglo XX los que tenían el poder político, no trazaron una política agropecuaria , que reclaman hoy al gobierno que lleva menos de cuatro años.
El país debe darse un gran sinceramiento asumiendo el país real y las enormes asimetrías sociales y económicas. No se puede hacer más demagogia electoral con problemas que tienen décadas. Hay que levantar ineficiencias en la economía porque eso lo paga el pueblo. Si por razones políticas de interés nacional hay que subsidiar se debe ser explícito y transparente. No como ha sido la historia de la economía uruguaya en los últimos 70 años del siglo XX.
Esto escribió a comienzos de los 60 el Dr. Carlos Frick Davie:
“Ha señalado el Dr. Quijano que las diferencias de cambios dieron entre los años 1937/59 una suma estimable en 700 millones. En 1960 las detracciones se acercaron a los 400 millones de los cuales sólo 80 millones volvieron al agro. En el trienio 1960/62, los recargos y detracciones produjeron 1.340 millones, es decir casi el doble de aquel largo período del 37 al 59. Estas sumas considerables no se emplearon en subsidiar a la producción, no se destinaron a inversiones tendientes a apoyar y promover las fuentes originarias de tales recursos, la pecuaria y sí a subsidiar el consumo de Montevideo, carne, leche, costo del pan, UTE., transporte. Es que la inversión útil, la inversión reproductiva rinde al tiempo y el subsidio al consumo se traduce de inmediato en ventaja para el beneficiario.
Es propio de los países subdesarrollados y en desarrollo que el capital se muestre remiso a ser colocado dentro de fronteras por temor a los vaivenes político-sociales, a la inestabilidad económica y financiera y en especial, a la desvalorización del signo monetario. Frecuentemente los ciudadanos acaudalados son retraídos en cuanto a inversiones nacionales, prefiriendo atesorar riquezas antes que crear nuevas fuentes de producción,destinando asimismo, parte de su capital a fines suntuarios, autos, casas lujosas y de playas, etc., etc.
Concordantemente ha señalado el CIDE que la tasa de inversión bruta para el Uruguay es de las más bajas en América, distribuyéndose de esta manera según el destino de los distintos sectores:
- 14 % agropecuario;
- 19 % industria y minería;
- 18 % transporte, almacenaje y energía;
- 38 % viviendas;
- 11 % a los demás sectores.
Dentro del sector pecuario se ha preferido la compra de reproductores, siguiendo una tradición de mejoramiento zootécnico altamente logrado en muchos centenares de establecimientos.
En la agricultura propiamente dicha, notamos inclinación decidida hacia la maquinaria, especialmente tractores, con el agravante de que no se ha aumentado la producción unitaria y se ha creado en cambio desocupación que no ha sido absorbida por el sector secundario, como sucede en los países evolucionados. Resulta así que nuestra riqueza ganadera tampoco ha logrado mejoras con la mecanización, ya que no ha aumentado la extensión y capacidad de pastoreo de las praderas zafrales, de las temporarias, de los rastrojos, etc. Tampoco se consiguió una mejora en nuestro campo natural ni en el cuidado del suelo en cuanto a prevenir erosión, degradación, etc.
Este panorama que nos presenta la falta de capital, característica de un país en desarrollo, se completa con la carestía del dinero, al punto que los intereses que han de pagarse resultan excesivos para la actividad agropecuaria, de lenta evolución y escasos márgenes de ganancias. Los préstamos de la Banca Oficial, lejos están de cubrir las necesidades de la evolución agraria. Como país en desarrollo, el Uruguay presenta el mal de intereses muy elevados y rendimientos de las empresas muy bajos e inseguros, factores éstos que ahuyentan el capital y encarecen el dinero” (3).
¿Qué se hizo para cambiar esas condiciones?
Tiene que haber una política agropecuaria país. No se puede estar actuando como los bomberos. Hemos dicho también que la economía uruguaya es una economía de adhesión política al 3 y 2. Esa conducta fue aceptada históricamente por los dirigentes rurales. Por tanto son corresponsables del campo de hoy. Las políticas económicas de los últimos 70 años del siglo XX fueron las que despoblaron la campaña y desviaron cuantiosos recursos del agro al resto de la economía.
En 1954 poblaban nuestro campo 454.000 personas y en el censo agropecuario del 2000 sólo quedaban 190.000 personas. Los datos nos eximen de mayores comentarios, que cada uno asuma. Por eso no es de recibo mirando y pensando en el país, que se haga el ataque mediático de algunos dirigentes del campo a un gobierno que no lleva cuatro años. Con esto no estoy avalando nada. Relato los hechos y critico esa nefasta “cultura” política de sacar réditos electorales de los males del país. La estructura de agro es un legado de la colonia. En todo el siglo XX no se adecuó frente a los cambios en el mundo. La estructura actual es el resultado de más de 73 años de gobierno del partido del 3 y 2. Hoy el manejo mediático con respecto a los problemas del agro y en particular a la sequía es poco serio y más bien parece una comedia melodramática. No le da seriedad a la dirigencia decir las cosas que se dicen frente a los medios. Nacimos en el campo y fuimos productor rural entre 1982 y 1998, sabemos de qué estamos hablando. En 1998 nos autoejecutamos fruto de la política económica profundizada a partir de 1990.
Los distintos actores del agro deben ser viables y no solamente cuando las condiciones son muy favorables. No puede haber una política económica que mantenga eso. El productor no debe estar sometido con su familia a la zozobra de la sobrevivencia, al país no le conviene esa inestabilidad. No se puede seguir con los disfraces de la realidad. La viabilidad debe ser alcanzada. Hay que estudiar la forma de que los chicos sean grandes, apuntando a defender el capital humano. Pero lejos de la demagogia tan cara a la mayoría de los actores políticos. Por eso hay que trazar una política agropecuaria país. Sin rehenes. Esto quiere decir que el país debe construir una economía integrada. En definitiva el drama del país es que no se le conoce en sus distintas realidades. Por eso se improvisa en el discurso electoral…y luego se emparcha para salvar la coyuntura.
En próxima nota diremos nuestra opinión sobre la economía integrada, y el sector lácteo.
Referencias
(1) El 3 y 2 representan las cuotas del reparto del estado, surge en el pacto del “chinchulín” – año 1931 - en el que acuerdan repartirse el poder – proporcional a los votos - entre el partido colorado y un sector del partido nacional, incorporado luego por la totalidad de los dos partidos a la constitución de la república en la reforma de 1951, a partir de ahí es a cuota fija, 3 y 2.
(2) Ing. Agr. Pedro Hernández. “Uruguay las causas de las crisis”
(3) Dr. Carlos Frick Davies. ¿Cuál reforma agraria?
(4) El Dr. Carlos Quijano escribía en Marcha No 1052 abril 7 de 1961 lo que sigue:
“Pues bien, ¿sabe el lector cuánto produjeron esas diferencias entre 1937 y el citado 1955? La suma de 605 millones de pesos. No es aventurado pensar que en los años que se extendieron hasta 1959, esa suma se acercara a los 700 millones de pesos. Téngase en cuenta, además, que en 1960, las detracciones —los mismos perros con distintos collares— habrían dado cerca de 400 millones, de los cuales sólo apenas 80 con gran empleo de pífanos, acordeones y tambores, proyectan dedicarse a un llamado plan agropecuario. En total unos 1.100 millones de pesos entre 1937 y 1960 (nota 1).
¿Qué hicimos con tan ingente suma? ¿En qué la empleamos? En subsidiar al consumo, en lugar de subsidiar la producción. En abaratar los precios de la leche o de la carne en Montevideo, con prescindencia de la campaña; en reducir los costos del pan o las tarifas de la Usina; en cubrir los déficit de los ferrocarriles. ¿Por qué el subsidio al consumo y no el empleo en la inversión productiva y planificada?
La respuesta es obvia. Por miopía y también por demagogia, que es, en definitiva una forma de miopía. La inversión útil rinde con el tiempo; el subsidio al consumo se traduce de inmediato en una baja que se cree sustancial y también, puede que con ingenuidad, rendidora de votos”.
(nota1) Para completar las cifras hemos revisado los mensajes del Poder Ejecutivo correspondientes a los ejercicios que se extienden del 56 al 61. Hasta el 59 subsistió el Fondo Diferencias de Cambio. Desde el 60 tenemos el Fondo Detracciones y Recargos.
He aquí las cifras de las dos etapas:
Diferencias de Cambio
1956 47:3
1957 14:1
1958 9:4
1959 0:3
Total: 71:1
Las Memorias de la Asociación de Bancos dan cifras algo distintas:
1956 56:47
1957 14:8
1958 9:4
1959 0:3
Total: 80:97
Sumadas una y otra cifras al producido acumulado en 1955, tendríamos que el Fondo Diferencias de Cambio del 37 al 59, habría recaudado 676 millones o 686 millones.
Las Detracciones y Recargos habrían dado (ver "Mensaje de la Rendición de Cuentas" del ejercicio 1962):
1960 385:
1961 517:3
1962 437:4 (estimación)
Total: 1.339:7
En tres años 1.340 millones de pesos, casi el doble de lo recaudado en los veintitrés años que se extienden de 1937 a 1959.
Montevideo, Febrero 2009
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