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Consejo Nacional de Economía
por Cr. Ricardo Puglia
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El 26 de diciembre de 2005, el PE promulgó la ley 17.935 que creó el Consejo Nacional de Economía (CNE) con carácter consultivo y honorario para procurar que los representantes de los intereses económicos, profesionales, sociales y culturales del país tuvieran un ámbito democrático de discusión y de propuesta nacional.
El 26 de agosto de 2006, el PE estableció el Decreto Reglamentario, que más allá de su engorrosa integración, aún –salvo falta de información- no se ha reunido ni una sola vez ni conocemos a sus integrantes.
La creación del CNE fue una consigna programática del FA y su inspirador logró el objetivo legal pero no alcanzó a que el CNE después casi tres años funcionara.
¿Por qué no funciona y no conocemos la opinión de un órgano democrático tan importante frente a los graves problemas nacionales que enfrentamos?
Hasta ahora y en una forma lenta las autoridades económicas van reconociendo que existe una crisis mundial y que la misma nos afectará y no como un país inocente de las finanzas globales. Recibimos los frutos de la bonanza a través de los precios más altos de la historia de las commodities que exportamos, se hizo pagar a toda la clase media uruguaya el IRPF y el impuesto a los jubilados y se gastaron año a año más recursos públicos sin la debida reserva para tiempos difíciles que hubiera adoptado un buen padre de familia. Nos endeudamos en una forma desenfrenada porque el mercado lo permitía en forma voluntaria y los mismos intermediarios financieros –muchos de ellos nacionalizados o quebrados- se encargaron de ponderar la buena gestión económica del gobierno junto a sus socios, las calificadoras de riesgo.
Luego de oír en 2008 que la política económica, financiera y fiscal del Ministro Astori estaba a prueba de la crisis por el súper blindaje alcanzado, su soberbia y la continuidad de la misma, están poniendo en alto riesgo a todos los habitantes y actividades económicas del país con medidas de bajo impacto como las enunciadas la semana próxima pasada, que le hacen más agujeros al queso de los ingresos fiscales.
Todo apunta a llegar a las elecciones de Octubre sin demasiados tropiezos, implementando medidas “diet”. Contener el IPC y no la inflación o bajar apenas y con dificultades un 5% del presupuesto central. Se requiere un verdadero plan de contención del gasto público (no la inversión), combatir las altísimas tasas de interés de las tarjetas de crédito y los préstamos al consumo que afectan a todas las familias, mantener un tipo de cambio que defienda la competitividad nacional.
La inflación ya no debe ser la principal preocupación de los bancos centrales, porque justamente por estar pensando en ella "el mundo está como está hoy", expresaba el Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Agregaba, "La inflación es importante pero no lo más importante, si sube un poco no hace daño. Los Bancos Centrales deben suavizar sus metas y preocuparse por la estabilidad financiera, porque hoy más que la inflación el riesgo es el desempleo.
Entonces, realmente entiendo que al existir la ley de creación del Consejo Nacional de Economía debería aplicarse y oír a todos los sectores en el diagnóstico, proyecciones y propuestas de continuar en el camino del crecimiento -aunque sea modesto- evitando un mayor déficit público y todo ello muy rápidamente. Si no nos anticipamos, nuevamente el Brasil y la Argentina, cuyas economías están enfermas nos contagiarán sus males y todos sabemos lo que ello significa.
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