ANALISIS POLITICO DE LA
ASAMBLEA DEL 20 DE MAYO DE 2005
DEBAJO DE UNA MATA DE MANGOS
Jorge Hernández Fonseca
22 Mayo de 2005
Agradablemente sorprendido por la celebración exitosa en la Habana de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil Cubana, comienzo este análisis del acontecimiento opositor más importante en la isla desde 1959, diciendo que estaba personalmente equivocado al pronosticar que la reunión ría a estar sometida a una represión que no la dejaría materializarse.
Esta equivocación en la apreciación política del panorama cubano, implica necesariamente una profundización de las causas que permitieron la celebración del evento, tomando como base de inferencias los acontecimientos de contexto, a falta de una información más precisa.
Hay que decir en primerísimo lugar, que la Asamblea se celebró por la valentía y voluntad sin vacilaciones de Martha Beatriz Roque, Feliz Bonne Carcasses y René Gómez Manzano, que obligaron a realizar jugadas forzadas a la dictadura y no le dejaron resquicio alternativo -fuera de la represión pura y llana -como casi todos los analistas políticos pensábamos que sucedería.
Hay que decir también que la dictadura permitió la celebración de la Asamblea, al no usar el abanico de medios directos y solapados de que dispone para frustrar una reunión de esta naturaleza y este camino es el que debemos transitar para inferir elementos adicionales a la realidad cubana, en la que la oposición pacífica se ha anotado un primer tanto indiscutible.
El panorama político de la isla ha dado la virada radical después de la celebración de esta Asamblea opositora con gritos de libertad, que llegaron a todos los rincones del planeta gracias a la magia de la globalización y los medios informativos. Hay que reconocer sin embargo, que el clima que propició este acontecimiento sin par fue una escalada de hechos anteriores ejecutados por la propia oposición interna, como la entrega ante la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, de las miles de firmas recogidas en apoyo al Proyecto Varela.
La referida entrega de firmas pudo materializarse en un contexto asociado a la vista que realizara el ex presidente norteamericano Jimmy Carter, que habló de la oposición a través de la TV cubana, lo cual no tira en el mérito extraordinario de Oswaldo Payá y sus compañeros héroes en la recogida de firmas opositoras a lo largo y ancho de la isla. Fue el primer paso.
Los factores que posibilitaron que la dictadura no tuviera más alternativas que permitir la celebración de la Asamblea del 20 de Mayo -además de la valentía de sus organizadores, hay que repetirlo -pueden dividirse en dos grades grupos: los factores externos que presionan la dictadura para establecer un régimen decente y los factores internos que pugnan en la isla por hacerse de las riendas del poder, jerarquizando una sucesión sin transición a la democracia.
Los factores externos que ayudaron a detener la mano represiva del dictador están asociados a Europa y a la ola represiva de la Primavera Negra y la repercusión negativa que la misma tuviera -sobre todo en el Viejo Continente- y en la cual la propia Martha Beatriz Roque fue presa y condenada a 20 años. La excarcelación posterior de la líder disidente y que ahora el gobierno dictatorial no hiciera uso de su prerrogativa para encarcelarla nuevamente, demuestra el peso del factor Europa presionando desde el exterior para detener la represión a la Asamblea.
El papel de Zapatero con su cambio de política hacia la isla y la promoción de un cambio de enfoques de la política europea hacia Cuba, ha tenido -desde mi personal punto de vista- un papel de destaque en la viabilización del ambiente que permitió la celebración de la Asamblea,
Claro que esta política de Zapatero hacia la isla no se queda en el ambiente que propicia avances de la oposición, la estrategia va mucho más allá, como demostró recientemente el segundo hombre en Cuba, Raúl Castro, cuando hizo escala de varios días en España, supuestamente motivado por un ataque de añoranza de la tierra de su padre, pretexto principal para ajustar su sucesión con los personeros del PSOE y con los altos dirigentes del PP, cosa que el hermanísimo obligó a que se hicieran público y notorio al reunirse con Fraga. Sin dudas Raúl garantizó la entrada de la isla en el Acuerdo de Cotonú, apadrinado por España.
Como que cada paso internacional tiene su precio, este acuerdo con España tuvo que pagarse con un permiso intrascendente: no reprimir la celebración de la Asamblea.
Este dato nos lleva directamente a los factores internos que detuvieron la mano represiva y que personalmente creo que estuvieron asociados a la posición cada vez más predominante de Raúl Castro en el país, no sólo en la economía, como también en los aspectos de gobierno.
Habría que ser muy inocente para imaginar a Raúl mandando a parar una ola represiva por voluntad propia, a no ser asociándolo a motivos mayores, vinculados a las deliciosas riendas del poder que heredaría y a su reciente viaje por China y España, en los cuales hubo de hacer seguramente acuerdos para mejorar de la imagen que la dictadura proyecta al mundo exterior.
Sólo Raúl Castro, estructurando su complejo plan de sucesión atado con España recientemente y amarrado hace mucho tempo con el ejército y los cuerpos de seguridad de EUA (temerosos de una estampida balsera cuando haya un vacío de poder a la muerte del dictador) podrían haber inclinado la balanza dentro de las estructuras del gobierno para que nuestro aguerrido pueblo trabajador no hubiera desbaratado la reunión opositora, con el conocido expediente de usar las Brigadas de Acción Rápida (los camisas pardas comunistas) para irrumpir justicieramente en el patio de Bonne y haber acabado con la reunión opositora.
Nadie en su sano juicio se cree que la inactividad de las turbas castristas se debió a una decisión independiente de nuestro aguerrido pueblo trabajador respetando la celebración de una reunión en la que se grita por libertad y se dan abajos al dictador y vivas a Bush.
Así las cosas, el peligro que la oposición interna tiene ante sí es usar del espacio ganado de manera que pueda hacerse sentir sin que Raúl Castro vea peligrar su proyecto sucesorio y sin que los excesos de optimismos sobrepasen los límites que el dictador debe haber impuesto a su hermano, al aceptar semejante bofetada opositora en su rostro decadente.
Esta Asamblea, que sin dudas es un hecho trascendente y un triunfo innegable de la oposición pacífica al régimen dictatorial, implica también el enfoque de los planes que la dictadura tiene con los acontecimientos. De manera que pudiéramos adelantar un doble análisis de lo sucedido, porque sin dudas el régimen tratará de tirar sus lascas del acontecimiento sobre el que ya tiene sus planes, al hacerse evidente su permisividad con la oposición política interna.
¿Cual es el plan de los hermanos Castro con la organización que surge de la Asamblea? Es una buena pregunta, cuya respuesta da el tono del gobierno que pretende encabezar Raúl. No me caben dudas que su opción será por un socialismo estilo chino, donde el capitalismo tendría cabida plena en la economía de la isla. ¿Estaría dispuesto a aceptar organizaciones políticas opositoras como la que surge después de esta Asamblea del 20 de Mayo? Creo que no, el modelo chino no lo permite, pero quien sabe si los compromisos con Europa el ejército norteamericano y China, no han implicado variantes novedosas que le garanticen a Raúl morir en el poder a cambio de una limitada abertura, también en el aspecto político.
Esta heroica Asamblea celebrada literalmente bajo una mata de mangos, nos deja sin lugar a dudas con el gusto del inicio de un proceso irreversible de cambios políticos en la isla. Sin embargo, el éxito de la Asamblea no puede hacernos perder la perspectiva del enorme poder concentrado en las manos de la dictadura actualmente, la que evidentemente tiene planes para sacar provecho de lo sucedido, capitalizando ante Europa y el mundo su permisividad. Muchos dicen que de hecho ya comenzó la transición, yo creo que lo que comenzó fue la sucesión.