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Lo que se dice y lo que es
por Andrés Capretti Casal
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Uno de los paradigmas más nuevos y más usados en la comunicación es el que enunciaba Harold Lasswell en los años noventa; y que establece (entre otras cosas) que de todo mensaje que se transmite a un emisor o emisores determinados, este va a estar dotado de un contenido, generando así un efecto o estímulo en la audiencia el cual se puede dar de diversas formas. En este paradigma, es importante que los hechos que se comunican tengan una asociación clara con lo que ocurre en la realidad, sino el contenido del mensaje es inexacto generando así un efecto contrario y por sí solo el ejemplo de Lasswell se derrumba.
Es claro que esto que resulta tan simple de comprender, se torna de una complejidad extrema cuando intentamos visualizar lo que el Gobierno comunica y la realidad en la que vivimos.
Mientras que el Ministro Astori recorre los barrios con su laptop y sus proyecciones “rindiendo cuentas” (por no llamarle “haciendo campaña”) acerca de lo bien que va encaminada la economía del país gracias al éxito de las políticas económicas del Frente Amplio, la sociedad vive algo muy distinto en el día a día. Astori, sostiene que la inflación se va controlando, mientras que el país tuvo un importante crecimiento económico a diferencia de lo que hace cuatro o cinco años atrás sucedía. Esta ha sido una de las frases claves del Ministerio de Economía, para demostrar que la salud financiera del país se encuentra pasando una “gripe controlada”. Es muy simple comparar con una situación peor, sería bueno que nuestro rumbo económico sea comparado con otros momentos en la historia del país, así como con el de otros países que teniendo un Producto Bruto Interno (PBI) menor o relativamente parecido, han conseguido mayores logros.
Mientras el Ministro Astori nos habla de los logros económicos, los precios aumentan y cada vez cuesta más comprar aquellas cosas que se consideran básicas. La harina, la leche, el pan y muchos alimentos más que son de uso cotidiano y necesario, aumentan a precios que son inconcebibles en una situación en la cual, si bien se insiste con el aumento del poder adquisitivo de los ciudadanos, el uruguayo gana prácticamente lo mismo que hace dos años atrás producto de que le descuentan el doble entre el IRPF, el FONASA y otros. Es casi imposible establecer una relación ente lo que el Ministro trasmite y lo que se vive en la realidad.
A tal punto llegan las contradicciones, que el Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que las cifras que había divulgado en el 2006, en relación a los niveles de pobreza e indigencia eran equivocados producto de una tercerización de los cálculos, por parte del Instituto de Economía de esta Facultad, siendo, los niveles mencionados, mayores a los publicados. Esto ocurrió en plena aplicación del Plan de Emergencia, el cual duró tres años, hasta su nueva denominación al Plan de Equidad. Es difícil de entender una emergencia de tres años, así como también se hace incomprensible asimilar los datos de un Instituto de carácter Nacional, el cual se equivoca y genera sospechas a futuros resultados.
Para mostrar una ultima contradicción entre lo que se comunica y lo que la realidad refleja, sería bueno remontarnos al día en el que el Ministro Mujica se retira del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Ese mismo día, ante las cámaras, en un acto lastimoso, se apenó porque los productores rurales no tienen luz en sus campos, y se encargó de explicar lo distinto que sería “el campo con luz”. Parece contradictorio, que quien fue el mayor jerarca en esa cartera, y quien, junto al Gobierno, flamea la bandera del “Uruguay Productivo”, poco haya hecho para conseguir lo que tanto le apena. Parece que para comunicar con sensibilidad hay que “poner cara triste” o en su defecto utilizar el peor de los lenguajes. No vemos en el actual Senador, señales de querer contribuir al país. En su última importante aparición, amenazó con colocar un impuesto a la tierra. Parece contradictorio con lo que tanto le aflige, y con lo que pasa hoy en el campo.
Larga es la lista de políticas que el Frente Amplio ha lanzado en su tiempo de Gobierno. Distintos son los errores que ha cometido y mayor es la cantidad de regodeos que ha hecho de los mismos en lugar de repararlos. Pero la sensación en cada Consejo de Ministros, en cada exposición del Ministro Astori y en cada palabra de actores del Gobierno, es que las cosas caminan a buen puerto. Nada sucede, todo se encuentra controlado, todo tiene buen final, las cifras siempre avalan, las personas apoyan, todo está bien. Basta con hablar más con la gente en las calles para ver que esto no es así.
En tiempos donde se avecinan momentos electorales que serán duros, no existe mas reflexionar desde lo real, como bien sostuvo Napoleón “Nada puede ir bien en un sistema político en el que las palabras contradicen a los hechos”.
Poco se ha hecho, mucho se ha hecho mal, poco se ha escuchado, pero todo marcha bien. Ojalá el Gobierno, en lo que le queda de tiempo hable menos y haga más. Ese es el camino para que lo que se comunica sea un reflejo de la realidad.
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