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¿Dónde están los que defienden
los derechos humanos?
por Carlos Caggiani
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Mucho se habla sobre la defensa de estos derechos, pero poco se hace por hacerlos respetar.
La enorme pantomima hecha por el presidente venezolano Hugo Chávez sobre los derechos humanos y la liberación de los secuestrados por la FARC, se vio repentinamente acabada cuando se sabe a ciencia cierta que este señor ayudaba a la guerrilla terrorista de Colombia dándoles dinero, armas y soportando en el sistema de narcotráfico.
Lo mismo pasó, con el presidente de Ecuador Rafael Correa, que protegía a personal de la FARC apostada en su territorio. Se llenó la boca diciendo que habían invadido su país, cuando el ejército colombiano atacó a un frente de la FARC y obtuvo dos computadoras que lo comprometen a él y a Chávez, pero actualmente retrocedió en sus reniegos y optó por tomar una posición más pasiva.
Evo Morales de Bolivia y Ortega de Nicaragua, dieron un paso atrás de sus dos compinches y miran todo desde lejos como diciendo: “yo no fui”.
Fidel Castro al parecer, no quiso estar envuelto en la maroma y también optó por quedarse callado.
Entonces, estos señores que ayudan a los grupos terroristas que secuestran y matan a inocentes ya no pueden hablar más sobre la defensa de los derechos humanos que ellos no han tenido la más mínima intención de respetar.
En uno de mis escritos, separaba a los gobiernos de izquierda como: atrapa capitales- espanta capitales. Nunca pensé que también se podía separar en: asesinos-no asesinos… porque ayudar a los que matan, a los que secuestran y a los que trafican drogas no es más ni menos que ser parte de los asesinatos que este tipo de gente comete.
Yo pediría que se hiciera justicia… que se juzgara a los que patrocinan estos grupos terroristas.
No porque estos sean presidentes o gobernantes nos tendríamos que quedar callados. Eso sería un acto de cobardía de los países del mundo y de nosotros mismos.
El planeta entero, tendría que pedir justicia y estos asesinos tendrían que pagar con cárcel tanta muerte de gente inocente.
Las pruebas existen y están a disposición de cualquier gobierno que las quiera analizar. Hasta ahora, ciertos gobiernos están interesados en eso y ya las tienen en sus manos.
¿Qué se hará después?
¿Se seguirá jugando la política sucia que se acostumbra o alguien se pondrá en el lugar de las víctimas y pedirá justicia?
Porque para algo existen leyes internacionales y organizaciones que están supuestas a hacerlas cumplir.
Si esto quedara impugne, sería enterarnos que no hay honestidad en la política internacional y que cada uno de nosotros estamos guiados por gobernantes irresponsables que opinan que los derechos humanos son solamente dos palabras escritas por alguien y puestas en los diccionarios con la sola intención de enriquecer nuestra lengua española.
Esperemos que no sea así, y que no se proteja a criminales por tener un cargo público.
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