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Las carpas de la vergüenza
por Raúl Seoane
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El objetivo principal que se propusieron los Kirchner lo lograron. La división del país entre pobres y clase media es más que evidente. La ideologización de la lucha contra el campo ha entrado en su fase más inmunda, la del patoterismo y de la sinrazón, a falta de argumentos válidos para defender una postura que, a todas luces, está haciendo agua por todos lados.
Seis carpas de punteros kirchneristas y movimientos de izquierda se alzaron en estos últimos dos días en la Plaza de los Dos Congresos, ocupando toda la vereda de la calle Entre Ríos y frente al Congreso de la Nación.
Si reflexionamos sobre este hecho, veremos que, presurosos, los kirchneristas quisieron ganarles de mano a los productores agrícolas que con anticipación habían expresado su intención de instalar una carpa frente al Congreso para hacer saber al pueblo argentino de su lucha contra la expropiación del gobierno.
Sin embargo, por más que repudian a quienes quieren escucharlos y vociferan por todos los medios de comunicación acerca de su respeto a las leyes, los kirchneristas y movimientos de izquierda no respetaron las leyes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, e instalaron sus centros de intimidación y de ideologización sin autorización de las consiguientes autoridades, pero para peor, un juez de la Nación ordenó que no se retiren las carpas ignorando totalmente las disposiciones y reglamentos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires votadas por los legisladores porteños.
Cuando no se puede convencer y debatir con argumentos, se utiliza la prepotencia, la intimidación y se modifican las leyes a gusto y piaccere. Si esto no es una muestra cabal de fascismo totalitario, ¿cuál es el fascismo totalitario con el que se llenan la boca los kirchneristas?
Otra reflexión que debemos realizar es la verdadera razón de que esas carpas invadieron la plaza de los Dos Congresos, y lo más probable es: en primer lugar porque el gobierno tiene conciencia de que no consigue los votos necesarios en el Congreso para mantener sus caprichosas retenciones, y en segundo lugar para intimidar a los legisladores a votar a favor del gobierno.
No cabe ninguna duda, sobre todo a los ciudadanos que analizan y reflexionan sobre los últimos acontecimientos, que la razón de que el gobierno mandara un proyecto de ley sobre las retenciones, obedeció a que pensaban que, teniendo mayoría en ambas cámaras, se refrendaría la confiscación a los agricultores, porque aparentemente el gobierno se encontraría con la caja vacía y ese dinero es imprescindible para cumplir con todos los subsidios cruzados prometidos. La falta de combustibles, según algunos medios underground, sería consecuencia de que el gobierno no reembolsó los subsidios al petróleo a las empresas petroleras, lo que confirmaría la falta de disponible en la caja política kirchnerista. Pero lo peor de todo, es el engaño que le hacen contínuamente al pueblo, porque la determinación de que las retenciones se utilicen para la construcción de hospitales y escuelas, es una simple mascarada para engañar al distraído ciudadano.
Según los analistas políticos argentinos, el gobierno siente sobre su cabeza el síndrome De la Rúa y teme que le suceda algo similar. Con estas medidas de enfrentamiento entre los argentinos que se están tomando, con las carpas de la vergüenza, el kirchnerismo está entreabriendo la puerta que De la Rúa abrió completamente y el síndrome se les acerca cada vez más. Recordemos que la caída de Fernando De la Rúa se precipitó por la muerte de varias personas durante una manifestación a Plaza de Mayo en su contra. También es interesante recordar que la renuncia a la presidencia de la Nación de Eduardo Duhalde fue precipitada por la muerte de dos militantes piqueteros.
Los agricultores van a concurrir a las inmediaciones del Congreso cuando se trate el tema de las retenciones móviles a los productos agrícolas, también concurrirán grupos que los apoyan como los piqueteros de Castells o los de la Corriente Clasista y Combativa. No sería ilógico que existieran enfrentamientos por lo que la incógnita, conociendo la irracionalidad de los movimientos kirchneristas, está dada en que pueda correr sangre, y Dios no lo quiera, muertos. Entonces el síndrome De la Rúa podría hacerse realidad y el helicóptero volver a posarse y salir del techo de la Casa Rosada.
Y al final el campo puso su carpa, pero no sólo puso su carpa sino que acaparó la atención del porteño y de toda la prensa y TV que se dedicó todos los días a mantener sus cámaras y cronistas en la carpa agrícola y no en la de los kirchneristas, a pesar de que son seis. Pero esto, que sería interesante mostrarlo, está muy bien desarrollado en un artículo de Francisco del Castillo que se publica en esta edición.
Como las mentiras tienen patas cortas, la Cámara de Aceiteros y el Centro de Exportadores de Granos descubre las mentiras del gobierno en un comunicado publicado el miércoles pasado. Ya las acciones del gobierno argentino se están haciendo sentir en el mundo entero, tanto en Europa como en Estados Unidos los analistas políticos y las newsletters especializadas comienzan a analizar el extraño fenómeno del país, pero lo que es muchísimo peor es que S&P (Standard & Poor's) estaba evaluando sacar a la Argentina de "Emerging Markets" y colocarla en "Frontier Market", que es la última categoría de la escala de confiabilidad, lo que reforzaría la decisión de los inversores de no invertir en el país.
La Argentina está seca en el corazón de los
argentinos, no nos duele este descender, no hay
reacción de la Nación, o casi no la hay. Sigue la caza
de puestos de los políticos de turno, repartiéndose
entre ellos las licuaciones, las devaluaciones, las
retenciones, las banelcos, la inflación, los altos
aranceles, la pesificación diferencial, los corralitos,
las lecop, los patacones, el plan Bonex y tantos otros
experimentos más (incluso guerras) de los que ya no
quiero acordarme.
Louis Cyphre
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