|
|
|
|
por Graciela Vera
Periodista independiente
|
| |
|
|
Que ocho uruguayos sean expulsados desde las mismísimas instalaciones del aeropuerto de Barajas en Madrid negándoseles el ingreso a España puede resultar aberrante, insultante y hasta ridículo pero lo que no puede resultar para ningún uruguayo es extraño.
Cuando nuestra Cancillería dio muestras de total ineficacia negociadora, cuando dio por traste con las esperanzas de miles de compatriotas y enterró bajo toneladas de piedra y escombros un Tratado Internacional que como tal podía haber sido reivindicado por nuestro país con garantías de éxito, los uruguayos –todos- tuvimos que hacernos a la idea de que nos pondrían en una bolsa cuyo único rótulo se distingue como INMIGRANTES ILEGALES.
Y ahora sí, somos ilegales porque nuestro Gobierno lo ha querido; no nos engañemos pensando España hizo su jugada y ganó. No es así, dejamos que la hiciera, incluso parecería como si los que tendrían que haber reivindicado y defendido a capa y espada las ventajas que el Tratado de 1870 otorgaba a los uruguayos, se sintieran felices de que con su actitud hayan hecho callar a quienes de alguna forma mostrábamos que había argumentos para sostener su vigencia.
¡Pobre Uruguay!
¡Pobres de los uruguayos que ya ni siquiera podemos salir del morral en la que se nos ha botado como mano de obra descartable, apenas desechos con una piel de distinto color que la de miles de desechos más a los que España cierra las puertas!
Nuestro Gobierno nos ha quitado la ilusión de pelear por unos derechos adquiridos. Ya no vale la pena gritar porque el que tendría que oírnos se puse los auriculares para escuchar otras canciones.
Ahora nos rasgamos las vestiduras porque un grupo de uruguayos fue deportado ¿y qué esperábamos?
Sobre las declaraciones de las autoridades uruguayas referidas a este caso, preferimos colocar un tupido manto; decir lo que pensamos requeriría de palabras demasiado soeces.
Por supuesto que no pueden hacer nada ante la política restrictiva de Migraciones de España, ¡Ya hicieron bastante!
Almería, en el sur del norte, julio 26 de 2007
|