Un caso clínico en el
bosque del trópico seco
Dr. Enrique Rimbaud
Decano de la Facultad de Veterinaria
Managua - Nicaragua
- No muy temprano& había dicho el productor& a eso de las siete de la mañana, ya me encontraba en mi oficina esperando, cite una reunión a un colega, al que tenia que darle cierta información, y mientras charlábamos, iba mirando el reloj a la espera del hombre&
7:45 sentí el ruido de una doble tracción con un trailer, por lo que supuse que era el, recogí el set para muestras, y baje a su encuentro, me pregunto si estaba listo y emprendimos el viaje hacia Leon&
En el camino, me iba contando que llevaba muertas unas 120 ovejas, de un total de 400, que había hecho análisis coprológicos en el ministerio, de sangre (biometría hemática) en una universidad, de otras cosas en otro lado, y que ahora llevaba una frasco para hacer análisis bacteriológico de agua porque le habían comentado que podía ser eso&
Le pregunte los síntomas, y me describió gran cantidad de ellos sin que ninguno tuviera nada que ver con nada, pero nunca nombro diarrea, por lo que le pregunte que esperaba encontrar en el análisis de agua lo que no supo responderme&
En menos de cien kilómetros paramos en tres gasolineras, y en todas se reviso aceite, agua y aire de las llantas, lo que me puso a preocuparme un poco de mi interlocutor&
Pasando Leon, tomamos rumbo a Poneloya, y en una curva justo antes de divisar el mar, nos desviamos en un camino vecinal a la izquierda, entrando en unos campos áridos y secos, alumbrados de tanto en tanto por algún Jicaro sabanero&
El camino terminaba en un gran portón de hierro, metros antes de llegar, a fuerza de bocinazos, un chavalo salio corriendo de una casita cercana con una llave en la mano para abrir el portón, traspasando el mismo, estábamos en la finca problema&
Llegando a las casas, me pregunto como quería ordenarme, a lo que le dije que me gustaría ver tanto los animales como los lugares de pastoreo y donde abrevaban, me dijo que si íbamos caminando, antes de llegar al corral pasábamos justo por donde pastoreaban y abrevaban los animales&
Con el campito (peón) que cuidaba los animales como guía, nos adentramos en el bosque a fuerza de machete, abriéndonos paso entre la vegetación espinosa como fuego cruzado, desde todos lados, las ramas de los Jícaros se cruzaban con la de los Nacascoles, con espinas como dardos, agradeciendo en lo mas intimo que justo este peón fuera de mi tamaño, sino iba a quedar como un tigre&
De tanto en tanto, una familia de nopales florecidos nos recordaban que estábamos en pleno reino tropical seco, ofreciendo generosos sus jugosos frutos cargados de diminutas espinas&
El calor era intenso, y cada minuto, los vientos nos llenaban de fino polvo, el que mezclado con el sudor de nuestros cuerpos iba conformando una coraza protectora bienvenida al momento de enfrentarnos con los sayules, pequeños mosquitos implacables&
Al llegar a un claro, el campito nos indico que allí era donde pastoreaban, trate de ver el pasto, pero no existía, solo de tanto en tanto un ramillete de escoba mostraba haber sido comido, asi como las ramas bajas de los jícaros, mostraban las huellas indiscutibles de un ramoneo desesperado& de lo alto, semillas caídas desde un árbol de Guásimo nos dejaban adivinar cual era la fuente casi única de proteínas disponible&
En el medio, un medio tanque de medio metro de ancho por la misma distancia de alto, indicaba el único bebedero disponible, para cuatrocientas ovejas!!! No lejos de allí, al lado de un pozo-aljibe, había un lavadero colectivo, dejando una estela de barro con espuma y agua jabonosa marcada por huellas de pezuñas&
- Y que es lo que comen, pregunte&
- Estas escobas y los tapaculos caídos (semillas de Guásimo)&dijo el campito como si fuera obvio&
Llegamos al corral, adrede puesto lejos de la fresca sombra de una Ceiba antiquísima, y no pude menos que horrorizarme&
Habiendo muertas las ciento veinte descritas, el resto se hallaba bien apretado en el corral, por lo que imagine como seria cuando hubiera estado lleno& la mera visión de las ovejas, me hizo recordar aquellas imágenes de el descubrimiento por los aliados de los campos de concentración en la segunda guerra mundial, piel y huesos, pudiendo contar cada uno de los huesos sin tener que palpar el animal, los flancos hundidos, las costillas y apófisis vertebrales nítidas y claras, algunas rengas, y todas caminando parcamente para no malgastar la poca energía que supongo deberían de tener en algún lado, aunque ya no como reserva&
El dueño me pregunto que muestras iba a tomar, a lo que le dije que ninguna, cosa que lo sorprendió, mire un par de ovejas, solo para evidenciar unas mucosas pálidas como la mañana y un músculo largo del lomo vestigial&
Un profesional, metido a productor como hobby, que atiende su campo y su producción desde el celular, ese es mi diagnostico pensé para mis adentros&
- Ya tiene su diagnostico doctor? me pregunto sorprendido&
Claro hombre le conteste esto no es ni parásitos, ni bacterias, ni virus, esto es HAMBRE, con todas las letras, y mayúsculas!!! HAMBRE, si estas ovejas nobles no comen algo que les sirva, a fin de mes no te queda ni una!!!
- Sin comida no hay producción, pero que producción, no hay vida, los animales deben comer, y no salir desesperados a competir por unas hojitas anónimas de los pocos arbustos disponibles!!!
Mi indignación iba en aumento, y la visión de las ovejas la aumentaba proporcional a cada hueso que les iba contando&
Comenzamos a recorrer la finca, hasta que un par de kilómetros después, pasando una presa, encontré unos campos empastados, lindos, con agua cerca, rodeados de una cerca eléctrica y le pregunte para que eran, a lo que me respondió que eran para los novillos, que no los usaba para las ovejas porque le habían dicho que estas resistían y podían comer monte&
- Bueno, te voy a decir lo que vamos a hacer, este mismo día me trasladan todas las ovejas para aca, como vi que tienen tractor con trailer, lo hacen con este, para que no caminen sino alguna no va a llegar, me construís un corral nuevo, las pastoreas con un eléctrico en franjas, y en un par de semanas me contas&
Estos son diagnósticos que no se publican en los congresos o revistas, y no son tan raros como la gente puede pensar&
Guarde mi rabia y mi indignación, y regresamos a Managua, tratando de dormir en el auto para no hablar&
Cosas veredes&