Año III - Nº 115 - Uruguay, 28 de enero del 2005

 

 

 

 
PATRIMONIO SUSTENTABLE
María Elsa Silva González

En el número anterior, estábamos hablando del riesgo que corremos, con la invasión de manifestaciones culturales que tienden a la no diferenciación, a la homogeneidad cultural. Y puede ir en detrimento de nuestro Patrimonio, de nuestras raíces, porque como dice el poeta: " Aquí estoy, y así soy, porque de allá vengo".

¿A que llamamos patrimonio propio? La manera de ser y de sentir es patrimonio y la construcción de esa manera de ser y de sentir tiene relación con el medio físico natural y urbanístico porque es dónde se refleja el vínculo del individuo con el entorno.

Los esfuerzos de preservación y o conservación se pueden sostener a largo plazo si están involucrados muchos sectores de la ciudadanía, inversores privados, inmobiliarios, organizaciones no gubernamentales, grupos de vecinos, Estado, etc.

Pero de todos el protagonista debe ser el Estado, porque tiene el poder de la perspectiva a largo plazo y porque es un cometido social.

Del Estado deben manar las leyes, que reglamenten la participación de los sectores involucrados, debe también coordinar esfuerzos, dar incentivos a la participación privada etc. El Estado debe tener la iniciativa, y ser capaz de demostrar al capital privado que el emprendimiento de conservación y / o preservación del patrimonio puede ser beneficioso para sus intereses.

Pero el patrimonio no se remite solo al pasado. Toda la cultura que se está creando en el presente, es futuro patrimonio para las nuevas generaciones, lo que es muy importante en países relativamente jóvenes como el Uruguay. Por lo tanto una forma de ser cada vez más uno mismo es mediante la creatividad. Con la creación de nuevos patrimonios, se genera la valorización de lugares o regiones, relegadas y olvidadas, que sin esa creatividad perderían su identidad cultural.

La inversión en la conservación, preservación o creación del patrimonio ayudarían al desarrollo de regiones, sobre todo de aquellas que se encuentran relegadas, dándoles la posibilidad de recobrar su autoestima, desarrollar su propio patrimonio creando fuentes laborales. Avanzar de ésta manera significaría una forma de apuntalar una cultura de paz en el interior de cada país y entre naciones, ya que llevaría a un compromiso de lucha permanente para terminar con la pobreza.

El respeto por toda manifestación cultural, promueve la diversidad, favorece la inserción social, y llevaría a una equidad en la participación. Para lograrlo sería necesario capacitar a todos los pobladores.

En los últimos años la noción de patrimonio viene cambiando, al darle importancia y reconocimiento al patrimonio intangible ( lenguas, música, conocimiento).
La lengua, la música, el conocimiento, entre otros, integran el patrimonio inmaterial, y es en este tema dónde surge la problemática de la propiedad intelectual.

Las actividades culturales, entre las que se encuentra la valorización del patrimonio, son un factor de desarrollo económico y social. No sólo por el significado intrínseco de la cultura, si no también porque desde la cultura se origina un resultado económico importante, que moviliza cuantiosos recursos, generando riqueza y empleo.

Tacuarembó, 28 de diciembre de 2004