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Con la cola entre las patas
por Carlos Caggiani
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Con la cola entre las patas, Chávez trata de calmar a Uribe para salvarse de que lo lleven a un proceso jurídico internacional, por ayudar a terroristas con dinero y armas.
También con la cola entre las patas, Correa trata de culpar al ejército colombiano de haber matado a un ecuatoriano en su propia tierra aunque este estaba seguramente vinculado al grupo terrorista de la FARC al igual que los mexicanos que estaban “haciendo turismo” en el campamento terrorista.
Indudablemente, ni Venezuela ni Ecuador, han cumplido con las regulaciones bilaterales de la OEA, las que prohíben proteger a terroristas dentro de sus países o ayudarlos a financiar sus actividades en contra de un pueblo o de una región.
A todo esto, también con la cola entre las patas, la canciller ecuatoriana María Isabel Salvador, dijo que “su país no condiciona el restablecimiento de relaciones diplomáticas… pero sí espera una señal de buena voluntad de Colombia” y agregó que una señal de ese tipo, sería que “el gobierno colombiano deje de utilizar la información no verificada de (los computadores) como prueba de que Ecuador está vinculado con la FARC.
Todo esto lleva a opinar que tanto Chávez como Correa están caminando en una cuerda floja; en una de sus puntas aguantada por Álvaro Uribe y en la otra por la OEA, Interpol, CIA y los demás gobiernos democráticos del mundo.
Morales y Ortega, disimuladamente saltaron de esta cuerda antes de perder el equilibrio que puede llevar a los dos mencionados equilibristas de Chávez y Correa, a caer en el espacio y ahogarse en sus propios ríos de acusaciones y mentiras.
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