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Debemos reconocer que la Institución Policial está sumida en una grave crisis.
Hemos señalado insistentemente el origen y las causas de su deterioro interno, de su escasa o nula capacidad para dar soluciones a sus propios problemas y mucho menos a los problemas exógenos.
Todo ello expuesto desde una óptica constructiva, objetiva y seria. La ciudadanía debe saber y las autoridades políticas deben aceptar las consecuencias de sus decisiones.
La estructura policial comenzó a mostrar su declive apenas reiniciada la vida democrática en el año 1985.
Ya antes, las modificaciones obligadas por la intervención militar, habían cambiado su perfil, su naturaleza, aproximándola a un modelo rígido, estructurado y hermético, lejos de la gente y su verdadera protección. Los siguientes años aceleraron el proceso.
El poder político fue parte integrante de una población resentida y enojada con la Policía y más allá de desplegar verdaderos ríos de tinta y discursos sobre su dignificación y reinserción, observó con parsimonia e indiferencia, como se producía su caída.
Las huelgas del 87´ y sobre todo la del 92´ marcaron un punto de inflexión, demostrando hasta qué punto se había malogrado la organización policial.
Se destruyó la imagen, se derrumbó la disciplina, la autoridad perdida ante el ciudadano se contagió a la interna y para colmo de males, la solución política, fue “tirar la pelota para adelante” y salir del incidente ofreciendo un aumento salarial diferencial a los jerarcas del momento, en detrimento del resto de los uniformados (?).
Ello le generó el derecho al poder político de ordenar la represión de los huelguistas. Policías contra Policías. Denigrante.
Muchos jerarcas se negaron a esa represión, la mayoría, pero “mercenarios” siempre habrá. Arrestos, sumarios, bajas se sucedieron ante la vergüenza general.
Todo esto terminó por destruir las últimas reservas institucionales.
Sin embargo la Policía Nacional, lejos de iniciar su recuperación, se aprontaba a encajar otra bofetada a su dignidad profesional y a la moral de sus integrantes.
El advenimiento del marketing y la exaltación de figuras políticas destinadas a una representación nacional, continuaron prolongando el maquillaje de una organización demacrada por 20 años de uso y abuso.
¿Quiénes asumen esa responsabilidad? Ellos ya no están… y los nuestros?.
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