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Dr. Oscar N. Ventura

Non facciamo confusione...
por Dr. Oscar N. Ventura

 
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El concepto de Mejores Técnicas Disponibles (MTDs/BATs) y los límites de emisión incluídos en los documentos de referencia pueden confundirse fácilmente con recetas para permisos de emisión al ambiente. En este artículo discuto ese punto y pongo como ejemplo comparativo las emisiones de Botnia, Papel Prensa y Pamer. Demuestro que las emisiones líquidas de ninguna de ellas contamina el medio receptor (ríos Uruguay, Paraná y Negro respectivamente) aunque la primera cumple con las MTDs, la segunda lo hace sólo parcialmente y la tercera no lo hace. Insisto nuevamente en tener cuidado con el usdo que se hace del término contaminación.

         Toda persona medianamente aficcionada a la ópera ha visto por lo menos una versión de la obra de Giacomo Rossini, Il Barbiere di Siviglia. Aún quienes nunca irían a la ópera aunque los arrastraran con caballos salvajes, han escuchado hablar de Fígaro y su superfamoso Largo al Factotum

Figaro qua, Figaro la,
Figaro qua, Figaro la,
Figaro su, Figaro giu,
Figaro su, Figaro giu.
Pronto prontissimo son come il fumine:
sono il factotum della citta.
(della citta, della citta, della citta, della citta)


         La obra es una celebración del amor triunfante ─aunque hay quien mantiene que se trata de cómo Rosina, como toda mujer rossiniana, hace lo que quiere de los hombres que la pretenden, Bártolo y el Conde de Almaviva─ que termina con el excelente coro "amore e fede eterna si vegga in voi regnar". Entre otros pasajes estupendos, tiene uno del cual tomé el título para este artículo. Se trata del momento en el cual Almaviva se le revela a Rosina como tal y no como el pobre pretendiente Lindoro, y ambos se extasían en arrumacos, mientras Fígaro, atento a los ruidos que escucha de personas que llegan canta

zitti zitti, piano piano,
non facciamo confusione,
per la scala del balcone,
presto andiamo via di qua

         La razón para usar ese título está en algunas conversaciones que he tenido con un par de lectores del blog sobre el alcance de las MTD (Mejores Técnicas Disponibles) y la situación creada con la papelera argentina Papel Prensa. Esta situación se origina en una noticia que le pasé a Jorge Balseiro Savio y que él distribuyera y comentara un par de veces en artículos anteriores. Como Jorge ha comentado en ICI, esa noticia no ha tenido repercusión alguna, por lo que se especula que se trata de algún tipo de jugada política (la interna K, teniendo en cuenta que uno de los Fernández está metido adentro y que se ha especulado con el ataque del diario Clarín a la Dra. Picolotti sobre la base de una inspección previa de la SAyDS a Papel Prensa). Sea una jugada política o no, el hecho ha disparado interesantes discusiones sobre el punto que ya hemos tratado muchas veces de la "contaminación" causada o no por estas fábricas y el uso laxo o mediante definición estricta del término. Quien quiera profundizar puede consultar todo lo que escribimos (mis comentaristas y yo) en artículos previos.

         Lo que quiero discutir acá es otra cosa. O mejor dicho, otras cosas. Por un lado me interesa destacar que hay que tener cuidado cuando se comparan plantas de distinto tipo. Papel Prensa y Botnia son diferentes en más de un aspecto, que voy a condensar a continuación.

  1. Papel Prensa es en última instancia una fábrica de papel para periódico; la obtención de pulpa de celulosa es subsidiaria a ese cometido fundamental. Botnia es una planta de fabricación de pulpa de celulosa y no fabrica papel.
  2. Papel Prensa obtiene la mayor parte de la pulpa que emplea (141.000 toneladas) en un proceso semiquímico, 15.000 toneladas a partir de papel reciclado y 14.000 toneladas en un proceso químico. Botnia obtiene 1.000.000 de toneladas con un proceso químico.
  3. Las MTD que se aplican en un caso y el otro son diferentes. Por ejemplo, para una fábrica de pasta Kraft blanqueada, como Botnia, la combinación adecuada de MTDs se expresa en niveles de emisión al agua de DQO de 8-23 kg/ADt y de DBO de 0.3-1.5 kg/ADt. Pero, si se trata de una planta que en lugar del proceso Kraft (sulfato) use el proceso al sulfito (mucho menos, pero las hay) los límites respectivamente son 20-30 kg/ADt y 1-2 kg/ADt. Para el caso de una planta como Papel Prensa, que por un lado prepara pasta con un proceso mixto y por otro prepara papel, los MTD se deben considerar como las de pasta termoquímicomecánico (CTMP) y sumarle las de papel teniendo en cuenta que se emplea un proceso de destintado. Eso da 12-24 kg/ADt para DQO y 0.55-1.2 kg/ADt para DBO.

          Del último punto debería resultar claro algo que todos ─yo el primero─ alguna vez confundimos. Los límites MTD no son en realidad límites de emisión pensados para otorgar permisos ambientales, sino rangos de emisiones esperadas si se combinan adecuadamente las mejores tecnologías disponibles a usar como guía para determinar las opciones posibles en casos específicos. El hecho de que las emisiones de una fábrica estén por encima del límite superior de las MTD no significa automáticamente que la fábrica contamine, en el sentido estricto que le estamos dando a la contaminación. Dependerá por ejemplo del tamaño y el flujo del curso de agua al que vierta sus emisiones si contamina o no. No es lo mismo verter al océano, por ejemplo, que al Río Paraná o al Río Cruces. Donde se determinan específicamente los límites de emisión tolerados en función de consideraciones técnicas por un lado y sociales, económicas y políticas por otro, es en los permisos respectivos de operación de las plantas. Por supuesto, si a una planta se le permite operar en determinadas condiciones será porque la evaluación resultante indica que ése es el límite de alteración del ambiente que se está dispuesto a aceptar en función del conjunto de consideraciones mencionadas. La discusión sobre si se está aceptando o no contaminación en una situación particular discurrirá por carriles técnicos (se deberá demostrar que hay o que no hay daño al ambiente respectivamente) pero también políticos y sociales.

Hay un documento reciente del Instituto del Ambiente de Finlandia (preparado por Pia Nilsson, Karina Puurunen, Petri Vasara y Timo Jouttijärvi) que se llama "Continuum - Rethinking BAT Emissions of the Pulp and Paper Industry in the European Union" y que tiene una interesante discusión del punto que señalo más arriba. En particular enfatiza el concepto de que los niveles de emisión de las MTD no son permisos de operación y señala que confundirlos es erróneo por las siguientes razones:

  • Los límites de emisión de un permiso se basan en legislación nacional (yo añado, o regional; el mejor ejemplo es la incorporación a los permisos de Botnia de los límites de vertido impuestos por el Digesto de la CARU para el río Uruguay).
  • Se deben considerar las condiciones locales (ambientales y socioeconómicas) al definir los límites de los permisos. Las condiciones locales pueden demandar límites más o menos estrictos que los límites de emisión de las MTD (no es lo mismo el río Cruces que el océano, por ejemplo).
  • Los permisos deben determinarse caso a caso, teniendo en cuenta las especificidades de cada unidad productiva (p.ej. no es lo mismo trabajar con pino que con eucalipto; en el primer caso el contenido de compuestos orgánicos volátiles y de ácidos resinosos es mucho mayor que en el segundo; tampoco es lo mismo una fábrica que produce papel estucado que una que produce papel para oficina; etc.).
  • Los niveles de emisión en las MTD son promedios anuales, que no deberían usarse (yo añado, exclusivamente) para determinar los permisos.
  • Los valores de las MTD presentados en el BREF no han sido obtenidos en una forma sistemática, sino que provienen de fuentes heterogéneas.
  • El propio BREF lo dice explícitamente: “The purpose is thus to provide general indications regarding the emission and consumption levels that can be considered as an appropriate reference point to assist in the determination of BAT-based permit conditions or for the establishment of general binding rules under Article 9(8). It should be stressed, however, that this document does not propose emission limit values.

          En conclusión, es tan erróneo desestimar las MTD como sacralizarlas. Espero que podamos mantener alguna interesante discusión sobre este punto, así eso me ayuda a clarificar mis propias ideas.

          Para concretar estas consideraciones, pasemos a ver un ejemplo práctico comparativo de tres plantas muy diferentes: Botnia (Uy), Papel Prensa (Ar) y Pamer (Uy). La primera es únicamente una pastera, de última generación, con una producción grande (1.000.000 de toneladas anuales) y una combinación apropiada de técnicas MTD en toda su construcción y operación. La segunda es una fábrica de papel con tecnología de los 80, con proceso químico, semiquímico y reciclado, de producción media (170.000 toneladas de pulpa y papel anuales). Tiene tratamiento primario y secundario (no biológico, sólo aireación) de efluentes líquidos, pero carece de técnicas MTD en varios puntos (tratamiento biológico, condensación de filtrados, etc). La tercera es la ya vista Pamer, una fábrica pequeña con tecnología bastante vieja, que produce unas 5.000 toneladas anuales de pasta (mitad y mitad semiquímica y química) y vierte los efluentes líquidos directamente al río sin tratamiento alguno.

          En la siguiente tabla tenemos un resumen de los aspectos más relevantes respecto a las emisiones de DQO y DBO.

         Quienes sólo estén interesados en el tema del cumplimiento de las MTD y la posible contaminación, pueden saltearse hasta la discusión de las bottom lines que están marcadas en celeste. Primero voy a discutir dos o tres puntos respecto a los valores que están en esta tabla y como fueron obtenidos.

  • Es extremadamente difícil conseguir valores de emisiones de las plantas pasteras o papeleras de Argentina. La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS) de Argentina tiene un plan llamado Plan de Reconversión de la Industria de la Celulosa y el Papel (PRI-CePa) que en su descripción permite conocer cuales son las industrias en Argentina y que procesos usan. El plan aspira a lograr el cumplimiento progresivo de 11 metas para las pasteras y 10 para las papeleras a través de la implementación de acciones que permitan la incorporación de las MTDs en las empresas. Dicho Plan comenzó su implementación con la firma de un acuerdo con la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel, institución que nuclea a las empresas de mayor envergadura dentro del sector, extendiéndose a partir del mes de marzo de 2007 a todas las empresas. Sin embargo, la SAyDS no posee aún, al menos en forma pública, una descripción detallada de las emisiones y tecnologías empleadas por cada industria.
  • Los valores usados para Papel Prensa provienen de dos fuentes. El caudal de efluentes está especificado en el sitio de la propia empresa. Los rangos de concentración de DQO y DBO en el efluente están en un artículo de la propia SAyDS relatando una visita realizada el 9/3/07. No es claro si estos valores son puntuales o promedios anuales y personas conocedoras me han comentado que posiblemente sean demasiado altos (i.e. que las emsiones reales de Papel Prensa sean menores que eso).
  • Los valores usados para Botnia son a Febrero de 2008 y provienen de los datos presentados a la Comisión de Seguimiento. Estos datos son obtenidos por el LATU trabajando bajo contrato para Botnia (es decir, no por el LATU trabajando para el estado como organismo de control). Están respaldados tanto por el LATU como por la Dinama (integrante de esa Comisión y garante de la información que ahí se brinda) aunque los datos propios de la Dinama ─que he comprobado que existen y que son concordantes con los que estoy mostrando─ no están disponibles públicamente aún.
  • El funcionamiento de la Dinama es doble. Por un lado obtiene algunos datos propios ─que aún no ha publicado─ y, por otro, mediante visitas, programadas unas y sorpresivas otras, audita los procedimientos por los cuales los datos de emisiones son obtenidos por la fábrica. El caso sintomático son los datos oficiales de emisiones gaseosas. Si bien los datos dicen "obtenidos por Botnia" en realidad se trata de medidas automáticas realizadas por los aparatos que van a una única carpeta a la cual tienen acceso tanto la fábrica como la Dinama. Lo que este último organismo hace es verificar que los aparatos funcionen conforme a las especificaciones y que las medidas que ellos reciben son las mismas que recibe Botnia y que se despliegan en las pantallas para el público en Fray Bentos. Por esa razón ─el control ejercido por Dinama─ es que podemos emplear los datos conocidos como semioficiales sin desesperarnos por conocer los "oficiales" de Dinama (que deben ser absolutamente similares).
  • Hay dos datos para el caudal del río Uruguay. Uno proviene del estudio realizado entre los años 1931 y 2001 sobre los ríos Paraná (tramo Paraná-Santa Fé) y Uruguay (a la altura de Concordia). Tiene la ventaja de que al estar hecho por los mismos autores la metodología es la misma y los datos comparables, pero la desventaja de que está hecho en una zona lejana a Botnia. El segundo dato proviene del EIA de Botnia y es el valor en Fray Bentos, un 50% mayor que el valor en Concordia.
  • Finalmente, los datos de Pamer están tomados del informe de la CFI y del sitio de la propia empresa. Aunque Pamer produce nada más que 5.000 toneladas de celulosa anuales, ése es sólo un 20% de la celulosa que emplea para producir papel (ver el artículo sobre Pamer en este mismo blog). De ahí el valor de 25.000 tonelada incluido en la Tabla.

         Dicho todo lo anterior, podemos ver que sólo Botnia cumple con las emisiones MTD, mientras que Papel Prensa y Pamer están fuera de ellas. El caso más "escandaloso" es por supuesto Pamer, que no tiene tratamiento de efluentes, y en ambos casos se ve que hay un mayor problema con la DBO que con la DQO.

         Ahora bien, y acá es donde se aplica la discusión respecto a como los permisos de operación deben tener en cuenta no sólo las MTD sino su aplicación en los casos específicos, las bottom lines en celeste muestran que las contribuciones de las tres fábricas a la concentración de DQO y DBO en sus respectivos ambientes receptores ─expresadas en mg/L─ son relativamente similares. De hecho, el tamaño menor de su producción y el caudal mayor del río receptor hacen que Papel Prensa contribuya menos DQO que Botnia incluso.

         Para discutir si esto es o no contaminación tenemos que poner esos números en perspectiva. Y para ello vamos a hacer tres consideraciones.

1.- Los valores límites puestos en la tabla presentada en el artículo Fiat Lux! y que son los más exigentes recomendados por la Enviromental Protection Agency de Estados Unidos (USEPA) en el documento Parameters of Water Quality de 2001, son de 40 mg/L para DQO y 5 mg/L para DBO. Las contribuciones de las tres fábricas están en todos los casos muy por debajo de 1 mg/L.

2.- El registro histórico de los valores de los parámetros que discutimos en el artículo Vini, Vidi, Vinci... puede verse en esta publicación del gobierno argentino que da cuenta de los resultados de las campañas PROCON de la CARU en el período 1987-2005. En estas campañas PROCON estaba basado el diseño de las campañas PROCEL acordadas entre Argentina y Uruguay en 2004 para medir conjuntamente el impacto de las plantas de pasta y realizado en 2005. Este acuerdo fue posteriormente rechazado en 2006, por las razones conocidas. Simplificadamente, los datos del río obtenidos en las campañas PROCON pueden resumirse en la siguiente tabla
      

         Eso muestra que el promedio histórico de DQO (22 mg/L) y DBO (4 mg/L) en las diversas estaciones del Río Uruguay en las inmediaciones de Botnia son menores a los estándares de la USEPA pero muchas veces mayores que las contribuciones efectuadas por cualquiera de las plantas consideradas a su respectivo río. Si bien los datos son propios del río Uruguay, pueden usarse como guía también para los otros ríos.

3.- Finalmente, puede recurrirse a los propios análisis del LATU sobre la línea de base del río Uruguay a la altura de Botnia, que están disponibles aquí. Mientras que en la inmensa mayoría de los casos no pudo detectarse DQO por encima del límite de medición del análisis (15 mg/L) para el DBO se registran diversos valores que graficamos en la siguiente figura


         Lo que se aprecia en esta figura es que hay una enorme variación mes a mes en la DBO. Los valores registrados son DBO7, es decir promedios de 7 días de mediciones, así que es más que probable que si uno registrara valores diarios las oscilaciones fueran muy notorias. Comparando la variación natural de la DBO en el río antes de que Botnia operara, que puede ir desde 0.5 a más de 5 mg/L, es obvio que la contribución adicional de Botnia (0.002 mg/L) es ridícula en comparación. Lo mismo, por supuesto, sucede con las otras fábricas.

         ¿Cuáles son entonces las conclusiones generales? Podemos decir que el hecho de que no se implementen las MTD en uno o más sectores de una planta o que no se cumplan con los niveles de emisión MTD no es automáticamente indicativo de que una planta contamine. Ninguna de las tres consideradas contamina el receptor líquido al que descarga, pese a que una es MTD, otra lo es parcialmente y otra no lo es respecto a las emisiones líquidas. Aunque no lo ejemplificamos acá, cumplir con los límites de emisión MTD tampoco implica a priori que una planta no contamine. Los permisos deberán otorgarse teniendo en cuenta no sólo los niveles de emisión, sino los demás factores mencionados más arriba y que pueden implicar que aunque se cumplan los niveles de emisión MTD, la instalación de una planta en un lugar determinado sea inconveniente.

         Un poco en serio, un poco en broma, podemos concluir también ─tomándoles el pelo amistosamente a mis amigos de allende el río─ que no alcanza con que sea argentina para concluir que una planta contamina.

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