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Música de Cacerolas:
Del camionero gendarme al poliladron bolivariano
por Raúl Acosta
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No es posible explicarlo. No es posible. En 10 días cambiaron muchas cosas. No es sencillo recordar lo primero, porque lo último está pronto a vencerse. La memoria se fatiga. La historia continúa.
Hace 10 días, 15 acaso, el gobierno decidió aumentar las retenciones. El dinero que se queda en el estado nacional ( ojito: nacional )cuando se vende algo al exterior. Retenciones sobre lo que se produce en el campo. Qué campo. El de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Buenos Aires, si, el otro Buenos Aires, el de Pergamino, Rojas, Junín... y en franjas de Chaco, Formosa, la parte mas avanzada de estas dos provincias.
Ya es un lío de territorios y dineros, mucho dinero.
Dinero que no volvía, no vuelve, no volverá a los sitios dónde se produjo. Dinero que no se coparticipa. Los diputados, senadores... y los gobernadores tienen la oportunidad de preguntar qué pasa con esos dineros. Deberían ponerse, una vez, de una buena vez, los pantalones federales.
La oportunidad se la han dado los 4 sectores donde están asociados los que trabajan el campo. Desde Federación Agraria hasta Sociedad Rural, historicamente enfrentadas. Finalmente reunidas. Los Kirchsner lo hicieron.
El gobierno armó un partido de truco con trampas. Se cambiaron reglas de juego en mitad de una cosecha. Por problemas de plata, de dinero en el Estado Nacional. Los gobernantes de provincias se enteraron por los diarios. Los productores a quienes se les retendrá esa plata... ¡también!
Es mucho desprecio por el otro, sodomizado sin previo aviso. Apareció el enojo.
Moyano, el camionero gendarme y D'Elía, el poliladrón partidario de Irán y de Chávez, salieron a decir, primero decir, que ellos son los dueños de las calles y las rutas ( una disputa en la que la policía, la de verdad, está impotente, atada de pies y manos por el Gobierno Central, traicionando el Conrtrato Social). Del dicho pasaron al hecho. Las cuatro entidades, mas los que miran tevé, se enojaron, pero... esperaban una palabra de conciliación.
Después de una Semana Santa de calafateo en el Calafate volvió la señora de Néstor Kirchner, botox nuevo, ribotril fresco. Se esperaba un discurso conciliador. No fue así. El estilo k es doble o nada. Doblaron la apuesta. Demasiada costumbre de sodomizar con la chequera y el miedo. Lo hicieron otra vez.
La tevé proporcionó la frase: "No-te-te-ne-mos-mie-do".
El querido inconciente colectivo de las grandes urbes se despertó. Un llamadito telefónico, un correíto, una chispita sobre la nafta esparcida y en las ciudades, en todas las ciudades con clase media, la cacerola habló otra vez. Los Kirchner lo hicieron.
Los que construyen edificios lo saben, los que venden pasajes lo saben, los que venden implementos agrícolas lo saben, los que venden comidas lo saben, todos los que venden (la mitad del mundo ) lo sabe: esta republica es sojera, granera, pecuaria. La industria sigue siendo obsoleta, desfasada, no-rentable. Sin ayudas del estado acá sólo crece el grano y las vacas.
Sin el besito de las buenas noches, la señora del Ex Presidente, con los ojos casi desorbitados dijo, el martes después del Dia de la Memoria ( donde estuvo desmemoriada, además ) lo que dijo a las 18,20 de la tarde. Fue suficiente. Nafta sobre nafta y, con su sonrisa ... el fosforito.
En Rosario, a las 19:30 ya sonaban las bocinas y las cacerolas. Nadie siembra soja en el Monumento Nacional a la Bandera.
En Rosario, como en Córdoba, como en Buenos Aires, nunca ganaron los K.
El Ágora Rosarina, sin Ñul, sin Central, sin Recitales, comenzó a llenarse. Alguna banderita argentina, ninguna consigna. Cacerolas, en la plaza Pringles. sobre calle Dorrego. En Avenida Pellegrini ( la Avenida de los heladeros y las pizzerías ). Las cacerolas no tienen melodía, pero meten menos miedo que los ojos de la señora, el pecho de D'Elía y los misterios de Moyano. Que tres...que tres...
Los K no son De la Rúa. No hay, por ahora, un líder centrado, pausado, que encause, re-encause Argentina a la normalidad, lejos del exabrupto, el menosprecio y el esperpento...
Sobran cacerolas, falta calma.
Puede ser chino, árabe, no importa, el proverbio dice: nunca enciendas un fuego que no sepas como apagar.
Los que llegaron a la política con, tan solo, memoria cultural de asambleas universitarias, donde fueron espectadores, no actores, no saben leer y escribir con calma de claustro y fineza de escritorio.
No hay academia Pitman ni Resumen Lerú, no hay curso rápido para la humildad.
La cuestión sige su curso. No es fácil explicar Argentina. La memoria se fatiga. La historia continúa. No parece ser bueno este capítulo.
Raúl Acosta
Testigo
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