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Año III - Nº 179
Uruguay, 281 de abril del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
Investigando he descubierto que&
Había una vez...
* Carlos Alem
   

Había una vez.......así comenzaba el cuento de Caperucita Roja, que mi abuela me contaba, y que tanto me cabreaba. Cabreo que se manifestó desde la más tierna infancia.

Durante muchos años no supe el porque, Caperucita Roja no terminaba de formar parte en la legión de mis héroes infantiles. Es posible que no tolerara que una chica, pudiera reemplazar los valores de los mitos masculinos.

Hoy que la vida, me ha premiado y castigado con 56 años, hago caso de la opinión de mis contados enemigos que me tachan de estar cargado de mal humor, de haber fracasado como padre y como amigo, de estar politizado hasta la medula. De guardar rencores que han terminado haciendo nido en mi, busco actualizar, investigar y darle un lugar real a ese viejo cuento infantil.

Pienso que el autor del cuento, estaría contento de que alguien, con tan pocas luces como yo, descubriera unas segundas interpretaciones de su cuento, en este alocado siglo XXI

He aquí lo que yo pienso, sería la versión moderna de CAPERUCITA ROJA.

LA CHICA DEL PONCHITO ROJO (versión libre Rioplatense)

Erase una vez, en un no tan pequeño país, cuyo nombre lo dejo al gusto de quién lea este cuento. Había en ese territorio un enorme bosque de árboles de una belleza fuera de lo común. Arboles que destacaban por su tamaño, y que continuamente cambiaban su color según la dirección del viento, en sus ramas anidaban cientos de pájaros carpinteros
A la vera de ese bosque, había una casita pequeña, de tejas rojas, paredes blancas y ventanas pintadas de verde, vivía allí junto a su madre una chica llamada, La Chica del Ponchito Rojo.

A partir de esta primera pincelada, ya podemos sacar nuestras primeras pistas.

País con bosque de hermosos árboles, no puede ser tan pobre, aunque seguramente la madera de sus árboles no necesariamente es para la industria del mueble, ya no existiría, las grandes compañías principalmente japonesas, ya se lo hubieran "cepillado".

También cabe otra posibilidad, que esos hermosos árboles hubieran sido plantados para otro uso, por ejemplo la industria papelera.

Si esto fuera así entenderíamos el porqué esta intacto, se comentó, se dice que un país vecino, a, presionado, obligado ha dicho que fábricas de celulosa, Na Nay del Paraguay.
Una muestra de esa actitud intolerante por parte del país vecino, es que hace poco tiempo, envió a unos desconocidos a matar a todos los Pájaros Carpinteros, bajo la excusa, de que estos podrían transformarse en industria, en un futuro no lejano. Cuesta trabajo creer en tamaña mezquindad, pero bueno, no preocuparse que esto solo es un cuento, en la realidad estas cosas no pas..... ¿O si pasan?

También se puede apreciar en la lectura de este cuento, que el contrabando campeaba por esos lares, basta mirar la casita, para descubrir que tanto las tejas como la pintura verde y blanca eran de contrabando. La deducción no puede ser más clara, en ese país ya no había industrias, los acuerdos con los países vecinos, habían desmantelado su industria.

Bajo este contexto, La Chica del Ponchito Rojo crecía, sus sueños eran emigrar, soñaba con ello. Caminando por el bosque, se veía así misma, recorriendo las atestadas calles de otros países, romper con la rutina diaria, vivir en un piso a 45 metros por encima de sus semejantes, y no en aquella pequeña casita blanca.

A propósito de la pequeña casita blanca, aprovecho para sacar más conclusiones. Por el tamaño de la misma, ya sabemos que los dueños del bosque no vivían en ella. Quizás fuera del guardabosque, eso la casita del guardabosque. Bueno, no estoy seguro, ¿alguien leyó alguna vez que La Chica del Ponchito Rojo tuviera padre? Madre si, pero padre.......a mi nunca me lo leyeron, diciéndome que tuviera padre.

Puede ser que la madre fuera viuda, digo yo ¿no?

No, no puede ser, porque si fuera viuda ya la habrían desalojado, y estaría en la gran ciudad haciendo limpiezas.

Creo que el cuento que me marraban era un poco asexuado, la Chica del Ponchito Rojo tenía madre y abuela pero ni padre ni abuelos, ni tíos, lo único macho que aparecía (y supuestamente era malo) era el lobo.

La verdad que el cuento en si no da muchas pistas.

Pero no perdamos el hilo del cuento y continuemos con el cuento.

Un día la madre le dice a La Chica del Ponchito Rojo, -hija debes de ir a la casa de tu abuela, a llevarle estos alimentos, porque la pobre vieja está enferma y no puede cocinar.

-Ve con cuidado y mucha prudencia, y cuidado con distraerte, entrega la cesta y vuelve pronto, antes de que caiga la noche, pues los piqueteros del país vecino, pueden descubrir el cable de interconexión y son capaz de cortarlo, entonces no habrá luz.

Bueno, bueno, en el dialogo de la madre, con La Chica del Ponchito Rojo, podemos sacar las siguientes conclusiones, veamos a continuación el porqué

Lo primero que se observa, es el buen carácter de La Chica del Ponchito Rojo, pues obedece de primera sin protestar ni decir las clásicas frases, como por ejemplo.-Joder con la vieja, siempre jodiendo a los demás.

-Y, bueno mamá, ¿porque no vas Tú a llevarle la comida?

También pude ser esta otra frase.

- No, no, yo no puede ir a llevarle la comida a la vieja porque tengo que ir a depilarme la ingle.

Otra conclusión a la que se llega es, que la Seguridad Social no funcionaba bien, sino ¿porque la vieja no estaba internada? Seguro que la vieja era la suegra de la madre de La Chica del Ponchito Rojo, por eso no quería saber nada con tenerla en casa.

¿Porque le insiste la madre en lo referente a la seguridad? Y los cuerpos de Seguridad del Estado ¿donde estaban?

¿Por qué la preocupación de la noche y la oscuridad? ¿Puede ser que a parte del riesgo del país vecino, hayan robado los cables?

Ahora tenemos otra tarea, determinar la edad de La Chica del Ponchito Rojo.

La vieja, o sea su abuela, debe estar entre los 75 a 80 años, por lo que su madre tendrá 45-50 años. Deducción La Chica del Ponchito Rojo debe estar entre los ¡¡18 a 20 años!!

Si hasta la puedo ver, pantalones vaqueros, camiseta con serigrafía Free Love, y su ponchito rojo. Completan la vestimenta zapatillas deportivas verde fosforescente y bolso Made in China, colgando de su brazo izquierdo.

¡¡Hay Dios mío!! Pobre lobo. Y ahora que digo lobo, se dieron cuenta al leer el libro que todo era tan asexuado que el lobo se interesó, más por la abuela que por La Chica del Ponchito Rojo.

Y que les voy a decir cuando este le pregunto a La Chica, que a donde iba, que llevaba, esta le contestó.-Vete hacer puñetas, lobo gilipollas, a donde quieres ir con esos pelos.

Del resto no les quiero aburrir, pues ya lo saben.

El lobo se tuvo que contentar con comerse a la vieja, un político que andaba de cacería, fue alertado por La Chica del Ponchito Rojo.

Este previo intento de chantaje (se desconoce el resultado), mató al lobo, sacó a la vieja.
Inmediatamente después de rescatar a la abuela, el político despellejó al lobo, so-pretexto de forrar con esa piel a un corderito

Entienden ahora porqué nunca me gusto la versión original de Caperucita Roja, y a pesar que he creado esta otra versión, tampoco estoy muy convencido, por lo que les pido que antes de contarle a sus hijos o nietos este cuento, valoren la conveniencia de hacerlo.

En caso de que crean conveniente hacerlo, vean la edad que tienen los niños, nunca hacerlo con más de dos años.

Con más de dos años, los niños de hoy comienzan con las preguntas, y, ¿como nació La Chica del Ponchito Rojo? ¿Nació in vitro? O ¿fue producto de una inseminación artificial?

¡¡Cuidado!! Amigos/as, con lo que le contamos a los niños, en un futuro no muy lejano nos podemos encontrar con guerrilleros familiares.

 
 
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