Warning: include() [function.include]: URL file-access is disabled in the server configuration in D:\inetpub\webs\uruguayinformecom\news\28092007\28092007_gravera_turismo.php on line 72

Warning: include(http://www.uruguayinforme.com/referers/obtener_url.php) [function.include]: failed to open stream: no suitable wrapper could be found in D:\inetpub\webs\uruguayinformecom\news\28092007\28092007_gravera_turismo.php on line 72

Warning: include() [function.include]: Failed opening 'http://www.uruguayinforme.com/referers/obtener_url.php' for inclusion (include_path='.;c:\php\includes') in D:\inetpub\webs\uruguayinformecom\news\28092007\28092007_gravera_turismo.php on line 72
Miembro de apdu
   
Año IV - Nº 253
Uruguay,   28 de setiembre del 2007
separador Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

Buscar en el WWW Buscar en Informe Uruguay

1

ha

historia paralela

2012

legra

humor político

apdu

 

Turisteando contra la temporada
Visitando Madrid en Septiembre

Graciela Vera
por Graciela Vera
Periodista independiente
 
separador
 
mail
mail Email del Autor
notas
Otros artículos de este autor
pirnt Imprimir Artículo
   

            Los humanos, y en estas cosas los operadores turísticos no dejan de serlo, tenemos la costumbre de encasillar todo, hasta las modalidades de turismo.

            Pero yo, como humana en la que cuyas aficiones se ha encajado profundamente otra cualidad de la especie: la contra, pero en este caso, la sana contra; me recreo en satisfacerla especialmente en materia turística.

            Contra todo pronóstico disfruto enormemente de la costa de Torremolinos (España) o de la diversidad de Punta del Este con su Mansa y su Brava, en los meses de otoño e invierno cuando ya el turismo de sol y playa comenzó a abandonar masivamente esos lares.

            Y no crean que no siento desazón al ver que somos muy pocos los ‘locos’ que caminamos por las arenas (de acá, de allá y de más allá) cuando los colonizadores humanos ya han cedido su lugar a las gaviotas, no por el número porque en ello está parte de la delicia de este turismo desestacionalizado que nos deja en libertad de suponernos únicos en su universo, sino porque siento pena por quienes no se atreven.

            Para hacer turismo hay que ser osados y ésto, que no implica ser temerarios, es el pan nuestro de cada día en materia de viajes.

            No podemos predecir el tiempo, la temperatura ni prevenir posibles malestares ni enfermedades con uno o dos meses de anticipación que sería el plazo justo, pero justo de escaso, para comenzar a planificar nuestras vacaciones.

            Y lo hacemos.

            Y contratamos hoteles, y reservamos pasajes y pedimos libres en el trabajo y…. en nuestras mentes planificamos unas vacaciones de ensueño que luego, en los aeropuertos con retrasos imprevistos en los vuelos; en los hoteles con una habitación sin la vista esperada; en los restaurantes con precios que nos hacen transpirar aunque tengan aire acondicionado; en los museos, teatros y conciertos con enormes colas para ingresar; en las actividades al aire libre que nos vemos obligados a disfrutar bajo lluvia… la realidad se ocupa de poner en su sitio cada ápice de nuestras desorbitadas expectativas.

            Si nos atrevemos a tanto, no entiendo porque no nos aventuramos unas vacaciones fuera de la alta temporada de playas, de montaña o de turismo-ciudad.

            Me encuentro entre esa especie de atrevidos, si por atrevidos consideramos a quienes no temen soportar un chaparrón mientras la mar se encrespa y la resaca, confundiendo sus sonidos con los de los truenos lejanos, golpea sus pies mientras disfrutan de un sublime paseo fuera de temporada

            En sana contra turística me escapo de los centros de ski nevados y, un poquitito antes que las grandes nevadas llego yo, cuando apenas han comenzado a cuajar algunos hilos blancos en las laderas más protegidas de las montañas y disfruto con los preparativos de los pequeños animales para huir de los rigores de la avalancha blanca.

            Arriesgamos tanto en materia de comodidad en cada  decisión de nuestras vidas que siempre me ha quedado la duda de porqué nos empeñamos en formar parte de ese universo de conformistas con las reglas establecidas aunque, en materia de turismo no hay más regulación que el propio albedrío.

            Y en ese poder de contra que me caracteriza, este año tuve el capricho de disfrutar de Madrid vacío de gente.

            Bueno, no es posible dejar una ciudad de más de seis millones de almas vacía pero si tenemos en cuenta que en una sola operación salida del verano las rutas desde la capital española se colapsaron con siete millones de vehículos –la mayoría rumbo a las playas-, y en un viaje tipo debemos contar como mínimo dos ocupantes por coche, casi, casi lo hemos conseguido.

            En septiembre  tuve a ese Madrid fácil de recorrer, sin atascos, sin necesidad de realizar enormes colas para ésto o para aquello, sin gente caminando apresurada para llegar a alguna parte que no es a la que nosotros –turistas- nos dirigimos y pude recrearme con una ciudad que, sin prisas me mostró su mejor cara.

            Visitar Madrid en pleno verano no es precisamente lo que las agencias de viaje aconsejan pero los frondosos parques madrileños refutan eso de que la temperatura resulta un pelmazo.

            Hoy es el Día Mundial del Turismo y yo quiero rendir homenaje a una ciudad que sabe vender su turismo aún cuando la mayoría de ‘los gatos’* abandona por esa época su ciudad.

            Y los lugares que los gatos han dejado los ocupamos nosotros, casi gatos pero no por residencia sino por nuestra habilidad por trepar grandes escalinatas, bajar por lugares inverosímiles, subir sin cansarnos hasta lo increíble y asomarnos más allá de lo que la verticalidad nos permite.

            Aquí estoy, deleitándome con las imágenes que vuelven agrupándose en mi mente y no sé si comenzar hablando del Palacio Real de Aranjuez, la riqueza de mobiliario y cortinados de su interior, los recuerdos de una monarquía que se comprende cuando se quiere comenzar a entender, sin historiadores de por medio, más con historia delante de los ojos.

            Contrasto el verde de los jardines con el blanco de las fuentes y me recreo en las terrazas a orillas del Manzanares y decido. Es demasiado hermoso para no dedicarle un párrafo especial.

            Entonces decido y me centro en Madrid, en la ciudad que vive para los turistas que llegan desde todo el mundo y me encuentro rodeada de gente que no habla español, nórdicos, franceses, suizos, ingleses, americanos y japonés con sus inseparables cámaras y sus gorros de visera.

            En verano, más que nunca Madrid es una ciudad internacional y me recibe con sus luces nocturnas que invitan a buscar lugares para disfrutarla en la noche.

            La zona de la Puerta del Sol es una de las más concurridas porque concentra teatros, restaurantes, pubes, cervecerías, lugares de tapeo que permanecen abiertos hasta altas horas de la mañana, visitados por un público que mezcla edades, procedencias y gustos.

            No es la única zona de movida nocturna ya que hay muchas y con diferentes ofertas,  pero quienes vivimos la generación que despertó desde la niñez a la adolescencia vibrando con el ritmo desenfrenado y rebelde del rock, no podemos pasar por Malasaña sin entrar en uno de los locales dedicados a este género de música.

            Pero el Madrid bajo la luz del sol, el Madrid que hace honor a la Puerta que lleva el nombre del astro rey, ese se vive con mezcla de sentimientos y sentidos.

            La gente, los gatos que aún quedan en la ciudad, son simpáticos y serviciales. El mayor colaborador del trabajo de la Secretaría de Turismo de Madrid  es precisamente el madrileño: la simpatía, cordialidad y don de gente de éstos, que han entendido que el turista es un amigo al que hay que tentar de regresar.

            La mejor manera de conocer Madrid es desde un Bus Turístico y caminando, recorriendo, perdiéndonos en sus calles, integrándonos a sus costumbres, saboreando su gastronomía y hablando con su gente.

Y si nos internamos hasta el corazón mismo de la ciudad nos encontramos en la Plaza Mayor(1), cada día una cara diferente pero en domingo podemos disfrutar de los artistas que nos dejan ver como elaboran sus obras, con los que conversamos antes de sentarnos bajo una sombrilla para refrescarnos con una bebida muy fría.

            Porque hace calor. No olvidamos que hemos contravenido la estacionalidad y en esta contra que disfrutamos, también necesitamos resguardarnos de una temperatura inusual pero nos conformamos pensando que podríamos estar, junto al mar pero achicharrándonos entre arena y sol.

            Es domingo y muy cerca está el famoso Rastro,(2) un mercadillo singular donde todo parece posible porque en él nunca se sabe lo que se puede encontrar y al que podemos –salvando distancias, comparar con la Feria de Tristán Narvaja montevideana.

            Es un mundo muy especial donde el mercadillo clásico ha ido restando espacio al de lo insólito pero donde aún todo es posible,  desde encontrar un grupo de subsaharianos con sus ritmos típicos o un exquisito de la música clásica arrancando las notas con el roce de sus dedos sobre copas de cristal… color, mucho control policial para evitar que los paseantes beban alcohol en la calle, y más color… sobre todo mucho color.

            Y las Puertas, la de Toledo, la de Alcalá, la ya mencionada del Sol, y sus espacios verdes, la renombrada Casa de Campo donde podría construirse otra gran ciudad. Es un enorme pulmón vegetal de 1.800 hectáreas, antiguo coto de caza del rey Felipe II allá por el siglo XVI; desde los años 30 del siglo pasado pasó a ser de uso público.

            Muchas especies de árboles y arbustos, un enorme prado para disfrute de los madrileños donde encontramos parque de atracciones, zoológico, lago artificial con barcas para pasear y un curioso laberinto.

            Para los turistas que queremos tener en poco tiempo una visión amplia, lo mejor para conocer la Casa de Campo es el teleférico desde el que se puede observar una magnífica vista de esta parte de Madrid.

            No es posible hablar de tanto que hay y es Madrid, pero tampoco podemos olvidar los Jardines de Oriente, los definiría como un remanso de paz donde el verde vegetal y el blanco de la piedra vuelven a complementarse, junto al Palacio Real y a un paso de la Catedral de la Almudena y del puente del viaducto y, voy a dejar para otra ocasión la referencia al Parque del Retiro, los museos y hasta el Metro ya que hasta en el subsuelo, algunas veces se encuentran curiosidades.

El Palacio Real(3)  no es hoy por hoy la residencia de los reyes que sólo lo utilizan para recepciones oficiales, entregas de premio y audiencias especiales. A la derecha de éste está la Catedral de la Almudena(4), de la que han surcado el planeta miles de fotografías de la ceremonia del casamiento del Príncipe Felipe con una periodista de nombre Leticia.

            Vuelvo a subir al Bus Turístico(5)(6) y me bajo en una calle concurrida que se me ha hecho muy conocida en estos días.

            De noche es diferente, pero me atrapa tanto como de día. Me refiero a la Gran Vía, esa calle madrileña de la que se ha oído hablar en todo el orbe, que comienza en la no menos conocida calle de Alcalá  y termina en la Plaza de España.

gatos – gentilicio popular con el que se conoce a los habitantes de Madrid. El gentilicio menos familiar es madrileño o matritense.
¿y de dónde viene eso de gatos?

            Cuenta la leyenda, que durante el sitio de la fortaleza musulmana por Alfonso VI, uno de sus soldados se adelantó al destacamento al que pertenecía dirigiéndose a la muralla.

            Ayudado de su daga comenzó a trepar por la piedra, clavándola donde podía, y ascendiendo con tal soltura y firmeza que todos los que lo vieron comenzaron a gritar: ¡parece un gato!, ¡gato!, ¡trepa como un gato! … ¡gato!.

            Al llegar a lo alto de la muralla fue corriendo hasta la bandera musulmana que allí ondeaba, para cambiarla por la enseña cristiana.

            Tal fue la fama adquirida por este soldado y su hazaña, que acabó adoptando como apellido el nombre de Gato, y como extensión, quedó este nombre para denominar a todos los madrileños.

1.- http://picasaweb.google.com/fotos.graciela/MADRIDPLAZAMAYORUnDomingoDeSeptiembre
2.- http://picasaweb.google.com/fotos.graciela/MADRIDENELRASTRO
3.- http://picasaweb.google.com/fotos.graciela/MADRIDJARDINESDEORIENTEPALACIOREAL
4.- http://picasaweb.google.com/fotos.graciela/MADRIDCATEDRALDELAALMUDENA
5.- http://picasaweb.google.com/fotos.graciela/MADRIDVistoDesdeUnBusTurStico02
6.- http://picasaweb.google.com/fotos.graciela/MADRIDVistoDesdeUnBusTurStico

Almería, en el sur del norte, DÍA MUNDIAL DEL TURISMO, 27 de septiembre de 2007

Este año, la OMT (Organización Mundial del Turismo)  eligió como lema “El turismo abre sus puertas a las mujeres”. Podemos ver de que se trata en un comunicado de la misma OMT (WTO sus siglas en inglés): VER.

 
21
Informe Uruguay se halla Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
Depósito legal No. 2371 deposito Nos. 338018 ley No - 9739, dec 694/974 art. 1 inc A
20
Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, la opinión de Informe Uruguay
20
 
Estadisticas Gratis