Año III - Nº 154 - Uruguay, 28 de octubre del 2005

 
Menú de Navegación

ANTES DE QUE TE VAYAS
Juan Francisco Bessonart
Por Helena Arce


En estos días donde la locura, el nerviosismo y el afán de poder pagar las cuentas, nos tiene a todos encerrados en nuestras vidas, tu de pronto apareces en la mía de nuevo y sin previo aviso. Me hubiese gustado tanto querido amigo, que esa aparición hubiese sido como antes, para encontrarnos y charlar, para que tal vez, tu y tu esposa venir a casa a compartir hermosas horas y recuerdos.

Sin embargo tu aparición en realidad fue dolorosa, un mail de un amigo avisando que estabas grave. Termino de hablar con Mónica por teléfono, llamada que hice te confieso, con la esperanza que me dijeran que estabas mejor, que saldrías adelante. Pero con su dolorida voz, me dice que no, que todos le han dicho que no hay nada que hacer, que te irás hoy a más tardar. Y entonces querido Juancho, uno comienza con los ¿por qué?..........

Cual motivo me impidió intentar verte más a menudo, hace casi dos años que no te veo, y hubiera sido tan fácil, una llamada, un mail, pero todos estamos inmersos en la locura que nos permita sobrevivir, salir adelante.

Fui franca con Mónica, le dije: "No tengo palabras, realmente me quedé sin habla, solo puedo decirte que tuviste al lado un tipo fuera de serie" y ella digna de ti, me contestó: "Si se cuanto todos sus amigos lo querían, no me duele por mi, me duele por él, tiene solo 52 años:"

Querido Juancho, podría contar tantas historias divertidas, felices, convividas en nuestro viaje alrededor del mundo, podría hablar de las veces que nos encontramos en tu querido Tacuarembó cuando nosotros vivíamos en Durazno y solíamos viajar para allí.

Sin embargo en estos momentos en que te estás yendo, quisiera aferrarme a la loca idea que los médicos pueden equivocarse, aquello que mi madre solía decir que mientras hay vida, hay esperanza.

Si no es así, si realmente te toca irte, aun sin entenderlo solo daré gracias porque te estás yendo como a todos nos gustaría que se fueras los seres que amamos, sin sufrir, sin darte cuenta, como uno quisiera irse, solo que aun me asaltan los ¿por qué? ¿Por qué tan pronto?, ¿Es acaso cierto que los mejores deben por necesidad, irse antes? Si de verdad te tienes que ir, solo daré las gracias por haber podido conocerte, por que estás siempre presente en mis anécdotas felices

En este momento me surgen en la cabeza tantos recuerdos, de cuando éramos jóvenes estudiantes, plenos de ilusiones, de cuando preparábamos con tanto entusiasmo ese viaje inolvidable, de tantos días convividos, de tu estar presente siempre con tu caballeroso buen humor, con la generosidad retratada en tu rostro, con la mano siempre tendida, intentando suavizar los sinsabores. Y después ya adultos con nuestra familias hechas, el placer que siempre representó encontrarnos contigo, siempre una palabra amable, siempre un halago disponible, siempre dispuesto a quitar asperezas.

MI querido e inolvidable amigo, antes de que te vayas quería decirte esto, es mi deseo que poder en unos días, acercarme a ti y decírtelo frente a frente, pero si no hay marcha atrás, si tu hora es ésta, vayan contigo mis palabras en este viaje, el último, las mías de un ser pequeño, pero que, sin la más mínima duda, con las de todos los demás seres que tuvieron la misma dicha, la de conocerte, la de poder llamarse tus amigos, se unan en un puente de amor infinito, que acompañe en un abrazo tu ida.

Y tal vez como antes, cuando llegábamos aun nuevo país, seas tu luego el que nos guiará, como cuando hacías antes que nosotros una pequeña recorrida, y al rato con tu increíble sentido de ubicación nos llevabas en un tour por la ciudad visitada. Ese mismo increíble sentido de ubicación espiritual, que nos hizo más felices a todos los que te conocimos.

Nos vemos, Helena