Año III - Nº 154 - Uruguay, 28 de octubre del 2005

 
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El desafío tecnológico
para Latinoamérica

* Andrés Oppenheimer


Mientras China lanzaba su segunda nave espacial tripulada la semana pasada, diplomáticos latinoamericanos se reunían en Washington DC en un esfuerzo por terminar con el estancamiento de la región en ciencia y tecnología. ¡Enhorabuena!

''No hay motivo por el cual América Latina no pueda estar haciendo lo mismo que los chinos'', me dijo Alice Abreu, la directora de Educación, Ciencia y Tecnología de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde se realizó el encuentro. ``Es un tema de voluntad política''.

En las últimas semanas, han salido a la luz varios estudios que revelan un dramático retraso de América Latina respecto de China, India y los países de la ex Europa del Este en investigación y desarrollo. Los informes señalan que apenas el 1 por ciento de la inversión mundial en investigación y desarrollo esta yendo a los países latinoamericanos.

Esta es una mala noticia para la región, por que sin investigación los países no pueden producir bienes de mayor valor agregado, que pueden ser exportados al resto del mundo a precios más altos. A menos que América Latina entre en la carrera de la innovación, la mayoría de sus países estarán condenados a seguir exportando materias primas, que generan ingresos mucho menores.

La semana pasada, los diplomáticos latinoamericanos y estadounidenses que se reunieron en la OEA para redactar el borrador de la próxima Cumbre de las Américas en Argentina, el 4 y 5 de noviembre, acordaron recomendar que se declare a la ciencia, tecnología, ingeniería e innovación como ''el impulso principal'' del desarrollo económico en la región. En la cumbre, el presidente Bush y sus contrapartes de América Latina acordarán formas concretas para aumentar la capacidad de investigación de la región, aseguraron varios funcionarios.

Las últimas cifras son alarmantes:

" Del total del monto de la inversión mundial en investigación y desarrollo, el 42 por ciento va a los Estados Unidos y Canadá, el 28 por ciento a Europa, el 27 por ciento a los países asiáticos, y sólo el 1 por ciento a América Latina, según la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT).

" Mientras Israel gasta el 5 por ciento de su producto bruto en investigación y desarrollo, Japón más del 3 por ciento, los Estados Unidos cerca del 3 por ciento, Corea del Sur 2.5 por ciento, China 1.2 por ciento e India cerca del 1 por ciento, el promedio de América Latina es del 0.5 por ciento, según el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD). Brasil, el país de América Latina que lleva la delantera en la materia, invierte cerca del 1 por ciento de su producto bruto en investigación y desarrollo, mientras que Chile invierte el 0.5 por ciento, México, Argentina y Venezuela el 0.4 por ciento cada uno, y Colombia, Ecuador y Perú el 0.1 por ciento cada uno, según el PNUD.

" Aunque las corporaciones multinacionales han más que duplicado sus inversiones en plantas de investigación y desarrollo en países en desarrollo en la última década, de $30,000 millones en 1993 a $67,000 millones diez años más tarde, la mayor parte de su actividad se desarrolla en Asia del Este, India y Europa del Este, según la Conferencia de las Naciones Unidas en Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

América Latina se está quedando atrás porque no logra atraer inversiones privadas en investigación, muestran los estudios. Cerca del 70 por ciento de las investigaciones hechas en México y Argentina están financiadas por el gobierno, mientras que el porcentaje es menos del 35 por ciento en Estados Unidos, 25 por ciento en Corea del Sur, y 18 por ciento en Japón.

Hay un consenso cada vez más generalizado de que la forma de aumentar la investigación y desarollo en América Latina no es que los gobiernos gasten más, sino creando las condiciones para mayores inversiones privadas en plantas para investigación. Entre otras cosas, los países necesitan respetar derechos de propiedad intelectual, y hacer que sus sistemas universitarios --en muchos casos pre modernos-- estén en sintonía con el sector privado.

''Si uno mira los países que más invierten en ciencia y tecnología, la mayor parte del dinero viene del sector privado'', me dijo el coordinador del RICYT, Mario Albornoz, en una entrevista telefónica desde Argentina. Incluso en China, una dictadura comunista, la mayor parte de la inversión en investigación viene de corporaciones multinacionales, dicen los expertos.

Mi conclusión: aunque soy bastante escéptico sobre las cumbres presidenciales, los presidentes latinoamericanos podrían dedicarse a buscar nuevas formas de atraer nuevas inversiones en investigación cuando se encuentren en Argentina. Y el presidente Bush podría hacer una gran contribución a la región fomentando intercambios académicos y estudiantiles, en lugar de obstaculizarlos a través de absurdas trabas consulares a las visas de entrada a Estados Unidos, como lo está haciendo ahora.

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