Año III - Nº 154 - Uruguay, 28 de octubre del 2005

 
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El crecimiento económico
* Luis Tappa

Cada día me convenzo más de que al mundo no hay quien lo arregle, harto de escuchar mentiras y promesas me cuesta aferrarme a una idea salvadora, somos rehenes del poder, del dinero, del egoísmo y de la ambición desmedida de quienes dirigen este "nuevo orden" en que nos han metido.

No puedo imaginar como podrían ser otros mundos, si existieran, pero tampoco puedo imaginar algo más hermoso que nuestro planeta, con sus montañas, bosques, mares, ríos y selvas, paisajes y naturaleza idílica en la que conviven la flora y fauna más esplendorosa que la mente más brillante pueda imaginar, ¿existirá otro lugar tan bello en el universo?

Pero nada es perfecto, lamentablemente, entre tanta belleza existe el hombre, creado con la misión de destruir y matar.

Es la única especie viviente en el planeta que se autodestruye y destruye su propio hábitat, somos suicidas en potencia, ¿y por que? Por dinero, el ser humano es egoísta por naturaleza y nadie escapa a esa regla, es también el único ser viviente que mata por el solo gusto de matar. Se mata por ambición, por egoísmo, por celos, por diversión, por ignorancia, en nombre de Dios, por venganza y hasta se mata ceremonialmente en nombre de la justicia, no debe existir asesinato vil, jueces jugando a dioses, mentes retrógradas aferradas a leyes que atentan y anulan el más mínimo sentido de la palabra "humano", negación absoluta del razonamiento.

Entre tanta basura acumulada tenemos la política, los políticos, las religiones y los militares, un cóctel mortal para la salud del planeta. Insolentes y mesiánicos personajes que actuando a las órdenes del poder económico han sido los autores consientes de cuanta orgía de sangre y atropello se ha llevado a cabo en el planeta.

Que podemos esperar de los políticos y la política, ¡absolutamente nada!, en alguna oportunidad he hablado de cómo, sesudos pensadores y analistas, se devanan los sesos tratando de buscar intrincadas explicaciones de cómo y porque funcionan ciertas cosas en este mundo caduco y enfermo.

Se escriben libros y más libros y se llenan páginas en los diarios, también en Internet, cada uno con sus ideas seguros de saber la verdad, se recorren laberintos, telarañas y recovecos creyendo ver jugadas e intenciones más o menos macabras en algunos y santas y humanas en otros.

Pues ni una cosa ni la otra, se matan bosques enteros para hacer papel para escribir estupideces, todos los días aparecemos nuevos escritores, escribimos libros o notas sobre política nacional o internacional, cualquiera juzga e interpreta bajo su propia lupa lo que otros escriben.

Esto se parece mucho a las miles de interpretaciones que se le da a la Biblia o a las centurias de Nostradamus, cada cual las interpreta a su modo y según la camiseta que le tira.

Ni Peñarol ni Nacional, ni River ni Boca, ni Real ni Barcelona.

La política solo apunta a dos cosas, poder y dinero, nadie escapa a esta regla, se acabó el tiempo de los grandes pensadores o actores de una época en que el bienestar de los pueblos se anteponía a los intereses personales... ¿habrá sido así?

El mundo está lleno de periodistas, escritores y políticos, cada cual con su librito, otros buscando excusas para justificar toda esta manipulación que está sufriendo la humanidad, y es entonces que aparecen los buenos, los malos y las culpas.

¿Pero cual es la verdad?... ¡pues ninguna!, no hay verdad, la única verdad es que todo es mentira.

Pero tampoco hay buenos o malos, aunque si culpas.

Más de las dos terceras partes de la población mundial se hunde en la miseria, el hambre y las enfermedades, mientras un selecto grupito se la lleva toda y vive a lo grande.

Es la consecuencia de la explotación del pobre por el poderoso, a eso se le llama política, globalización, libre comercio, progreso etc.

He leído infinidad de libros, muchos de ellos profundos tratados sobre política en los que he encontrado frases y hasta páginas enteras que luego de leer y releer no veo la forma de encontrarles un significado coherente, solo palabras tiradas a granel o estibadas con forma de ideas sin sentido.

Claro, para escribir un libro o hacer una nota debemos rellenar, estirar, alargar, ¡y que mejor que adornar!

Un libro de cuatrocientas páginas no puede llevar mas de una hora y media de lectura si obviamos lo insulso, el relleno y lo intrascendente, es como esas películas de ahora, si les sacamos los diálogos que nada tienen que ver con la trama, o las escenas de sexo explícito, que nada aportan y que son varias y duran muchos minutos ¿Qué queda? La historia te la narran en 15 minutos de cinta, lo demás es relleno y camelo, lo mismo sucede con la mayoría de los libros y notas periodísticas, incluida la mía.

Tenemos un estúpido diccionario con más palabras de las que podemos o debiéramos usar, y de las que muchos escribas usan y abusan, logrando solo confundir a la gente.

Es muy fácil escribir, opinar, desprestigiar o alabar, y apoyar o criticar diferentes causas, por conveniencia o por ganar dinero, si será fácil que hasta yo lo hago, solo que yo escribo porque me gusta y no cobro por ello, no gano nada, y alguien, de puro aburrido nomás, podrá leerme porque una página de Internet acepta publicar mis idioteces.

Nadie se rompe el alma escribiendo un libro si con ello no va a ganar nada.

Libros que cada vez están más lejos del bolsillo de la gente común, por lo menos en nuestro país.

Todo es negocio, el mundo es un gran negocio, el deporte es un gran negocio, se hacen guerras y se mata gente por negocio, se está destruyendo al mundo por negocio y la política es la reina de los negocios, y para muchos, escribir también es negocio.

Se curra con todo, con la salud de la gente, las grandes corporaciones médicas viven maquinando como machetear atención y sacarle más plata al pobre que con enorme sacrificio paga su cara cuota mensual, de la salud que brinda el estado mejor ni hablar. Se llega al repugnante caso de currar con la ayuda que se envía a lugares de desastres naturales, donde por lo general no llega ni la décima parte de los envíos, siempre algo "se pierde" por el camino.

De esto no se salva ni la madre Teresa de Calcuta, otro gran mito del siglo XX. Según lo que acabo de leer, mientras dedicó su vida a dar consuelo espiritual a los pobres, amontonaba en varias cuentas bancarias montones de millones de dólares recibidos de donaciones que nunca se usaron para los fines benéficos a que estaban destinados.

En el año 1995 un famoso periodista inglés, Christopher Hitchens, hizo una película documental sobre la madre Teresa a la que tituló "Hell's Angel" (El ángel del infierno) también investigó y escribió un libro sobre las actividades de la congregación de esta religiosa; nos encontramos entonces con una imagen completamente distinta a la tan promocionada bondad de esta buena señora.

También en 1996 la revista "Free Inquiry" hace un reportaje al periodista, la nota no tiene desperdicio.

La revista antes mencionada también publica un resumen de las memorias de Susan Shields, con el título de "La casa de ilusiones de la Madre Teresa" esta mujer da cuenta de cómo y por que se vio obligada a abandonar la congregación, desilusionada con las actividades de la misma.

(*)Fácilmente el lector podrá encontrar en Internet las notas completas de estos artículos escribiendo el nombre de la revista "Free Inquiry" en cualquier buscador, encontrará páginas y páginas sobre el tema, o puede leer el libro de Hitchens "The Missionary Posición - Mother Teresa in Theory and Practice". ¡Buena desilusión se van a llevar los que creyeron en la bondad de la monja! De la misma página que menciono recogí los datos que aquí aporto.

El 7 de setiembre de 2001 las agencias Reuters y Ansa daban cuenta de que la Madre Teresa fue sometida a exorcismo, lo realizó el sacerdote Rosario Stroscio. Afirmó el arzobispo de Calcuta, Henry D'Souza, que la madre no podía conciliar el sueño y la Iglesia consideró que se encontraba "asediada por Satanás", mostraba un "extraño comportamiento" en momentos de las oraciones.

(*) http://geocities.com/escepticosvenezuela/hitchens.htm
Los políticos, los gobiernos y la Iglesia Católica Apostólica Romana, al igual que un sin fin de religiones, tienen mucho de que arrepentirse y pedir perdón a dios y al mundo, ¡así estamos!

La mayoría de los discursos políticos, salvo honrosas excepciones son puro palabrerío, donde se olvida el tronco del árbol para terminar hablando de la más insignificante ramita del árbol que está en la otra cuadra. Eso y los libros que tratan sobre política son la misma cosa, una ensalada sin condimento, con gusto a nada.

Hoy existen montones de organizaciones mundiales donde se reúnen casi a diario presidentes y embajadores buscando soluciones para paliar la pobreza y el hambre, soluciones que nunca llegarán, enfermedades que no se curarán y hambre que no se saciará, más engaño y mentira.

Luego de finalizadas estas asambleas cada uno regresa a su casa convencido de que hizo algo por la humanidad, ¡Sátrapas, mentirosos!

Se habla de progreso y crecimiento, ¿Pero que es esto? ¿Es recaudar más? ¿Vender más? ¿Pero en beneficio de quien?, ¡no del pueblo, se los puedo asegurar! mentiras y mas mentiras; se habla de crecimiento en un país cuando este ha aumentado sus ventas y recaudaciones, ¿pero en que beneficia esto a la gente? ¡En nada! porque se lleva a cabo una política de bajos salarios con la esperanza que vengan inversores extranjeros a seguir explotando al trabajador, mientras tanto, igualmente se sigue exprimiendo al pueblo con impuestos y más impuestos.

Argentina por ejemplo viene teniendo un gran crecimiento, según afirman los estudiosos del tema, pero el 60 por ciento de su población continúa viviendo en la miseria y hasta en la indigencia, nada más ver algún documental o noticiero sobre el interior de cualquier provincia y veremos hasta que grado ha llegado la indigencia, el deterioro y el abandono en que se encuentra esa gente, mientras muchos gobernadores se llenan la boca hablando de logros y promocionan el turismo.

Se acuñó la frase de "un mejor reparto de las riquezas", ¿y que es el mejor reparto? ¡Nada! porque las ganancias de las grandes empresas o de las exportaciones no se reparten ni se va a repartir con nadie. El rico no reparte lo que tiene, el gobierno tampoco.

Pero existe la deuda "eterna", que esa si la repartimos, de eso todo el pueblo es partícipe y a todos nos toca nuestra cuota parte, que deberemos pagar, si o si, en forma de impuestos y rebajas salariales.

A los pueblos se les reparten las deudas, pero no las ganancias, ¿y cuando terminaremos de pagar esas deudas?... ¡JAMÁS! Estamos condenados a pagar por los siglos de los siglos, nos pusieron la bombilla y... chupan y chupan. Algo parecido a lo que dijo el inolvidable "flaco" Cleanto el día que fue a donar sangre -¡Por favor... déjenme aunque sea un poquito, para poder irme!-

Entonces lo del crecimiento y reparto también es mentira; crecimiento es cuando el pueblo se ve beneficiado, crecimiento es cuando hay industria propia y trabajo para todos y se ganan sueldos decorosos que permiten vivir con deshogo y comodidad, crecimiento es cuando se rebajan los impuestos y no se le mete la mano en el bolsillo a la gente para pagar deudas que no contrajeron, crecimiento es cuando hay igualdad de posibilidades para todos, crecimiento es cuando se mejora la salud y la educación, crecimiento es cuando no hay marginados ni gente que duerma en las calles, crecimiento es cuando la gente no se tiene que ir del país para sobrevivir, crecimiento es cuando no se permite la usura ni el abuso de los precios en los artículos de primera necesidad; y en nuestro país habrá crecimiento el día que nos olvidemos de la viveza criolla y la garra Charrúa.

Entonces que no me vengan a hablar de números, crecimiento o repartos, ni de puntos porcentuales o aumento de recaudaciones porque nada de esto beneficia a estos sufridos pueblos de América del Sur.

Mentira es el crecimiento, mentira es el reparto y es mentira la izquierda y sus ilusorios postulados, mentira es la derecha y todos los nombretes que les quieran poner a las distintas inclinaciones políticas, porque política hay una sola y esta apunta a los grandes intereses no al bienestar de los pueblos, estos fueron y serán siempre el último orejón del tarro, la carne de cañón.

"Unos trabajan de trueno y es para otros la llovida", dijo Yupanky.

Pero no faltan los que creen ver demonios, sombras y bultos que se menean por todos lados, porque así verán a quienes quieran oponerse a esta basura en que han metido al mundo los dueños del dinero y autores de cuanto atropello a sufrido la humanidad. La mayoría de estos alcahuetes viven muy bien, generalmente a costa de los demás.

Entonces, ¿para que tanta tinta gastada al pedo buscando intenciones y justificaciones para ciertas maniobras políticas? lo que se denomina maniobras políticas, en realidad, son solo trampas.

Lo demás que se pueda decir es mentira y los políticos de hoy, como ayer y siempre, siguen mintiendo.

Pero amigo, ¿Qué le puedo decir que ya no sepa? Porque no me va a decir que ignora que ya estamos en la tercera guerra mundial y que en el mundo mueren a diario millones de personas, la mayoría niños, de hambre y enfermedades totalmente curables, Para ellos no hay plata, pero si la hay para armas, guerras de conquista, bombardeos, apropiaciones indebidas y maniobras Unitas. La muerte silenciosa es la nueva arma para dominar al mundo.

No se solucionan los problemas de un pueblo tirándoles una limosna, se soluciona fomentando la industria, pero la industria propia, no viviendo con la mano extendida como ciego en 18 de Julio pidiendo plata o rogando que alguien venga a montar una fabriquita, esperando siempre que los de afuera vengan a hacer lo que no queremos hacer nosotros.

Países más pequeños que el nuestro tienen poderosas industrias propias, viven bien y no conocen de "cantegriles" "villas misera" o favelas.

Los que escriben sobre política, como los críticos de cine o los periodistas deportivos, es lo mismo que lo que acaba de leer querido lector, no agrega ni quita nada, tampoco ayuda... ¿O acaso creyó interpretar algo más profundo?

Me encuentro en el punto sin retorno, ya no creo en nada, no sigo colores ni tengo idealismos políticos, escribo, solo que no busco excusas ni recorro intrincadas telarañas, todo es clarito como el agua y... ¡digo nomás!