LAS COMUNICACIONES FRONTERIZAS
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En la época de los viajes espaciales y de Internet, donde las personas se trasladan de un continente a otro en pocas horas o viajan por los caminos virtuales sin salir de sus hogares, nos parece anticuado y hasta de mal gusto escribir sobre los primeros medios de comunicación que llegaron a esta frontera.
Poco importa en la actualidad si por aquellos años los moradores del balneario La Barra venían caminando hasta la frontera para realizar sus compras o jugar al fútbol. No existía otra manera de superar distancias.
Es posible que las primeras comunicaciones estuvieran a cargo de los propios vecinos que mediante un par de gritos repetidos, formaran una cadena humana para hacer llegar alguna información a considerable distancia.
De todas maneras pensamos que la historia de las comunicaciones fronterizas no tuvo su punto de partida en los gritos vecinales ni en las señales de humo utilizadas en tiempos remotos por nuestros antepasados.
Como tenemos que ubicar un comienzo, será necesario retroceder hasta el año 1862 cuando el gobierno de Bernardo Berro patrocinó un proyecto de Eduardo Well para unir mediante un cable submarino nuestro país con Europa.
Si bien este detalle lo dejamos para el final de la nota, existieron otras circunstancias que nos fueron comunicando con otras zonas del país.
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Horacio Laborda primer telegrafista de la Western Company que cumplía funciones en la Casa de Hierro que recibía el cable submarino en la desembocadura del arroyo Chuy en el Océano Atlántico.
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En la década del 40 terminaba el primer capítulo de las comunicaciones con la zona fronteriza al desaparecer la base del cable submarino que nos unía con Europa y que tenía su entrada a nuestro país en el balneario La Barra.
Vinieron luego las voces humanas mediante el invento de Bell y el teléfono mejorado con las ondas del alemán Herz viajando por el espacio. No demora en aparecer Marconi con la telegrafía sin hilo que fue en su momento una conquista revolucionaria para la humanidad.
Posteriormente el mundo llegó al asombro cuando en 1969 el presidente Nixon habló con el astronauta Neil Armstrom poco después de clavar en la luna la bandera de los Estados Unidos.
HACE 32 AÑOS
Volviendo a nuestra frontera debemos decir que en mayo de 1973 el punto más meridional brasileño (Chui) fue integrado al sistema nacional de telecomunicaciones con la inauguración de un Puesto de Servicio de la Compañía Riograndense, conectándose de esta manera con el resto del país mediante un circuito de UHF cuya antena de transmisión se encontraba en la sede municipal de Santa Vitoria do Palmar.
La inauguración oficial estuvo a cargo de una comunicación telefónica entre los gobernadores de Río Grande del Sur, Euclides Triches, de Amapá José Lisboa Freire y el Ministro Jarbas Passariño de Educación.
Al margen de mejorar las comunicaciones esta nueva conquista estaba incluida en la política de integración fronteriza a través del sistema nacional de comunicaciones, que pretendía de esta manera que el programa trazado por la CRT estuviera dotado de centrales automáticas antes del año 1975.
Se pretendía además que las comunicaciones telefónicas se transformaran en un marco de integración cuyos servicios deberían estar presentes en los puntos más importantes de la frontera brasileña.
La Villa de Chui que en aquella oportunidad pertenecía al municipio de Santa Vitoria do Palmar, conectado a la sede mediante la ruta BR 471. Vivian en Chui 1830 personas de las cuales 1040 estaban radicadas en la zona urbana.
La historia de este enclave fronterizo estuvo siempre ligado al Tratado de San Ildefonso firmado en 1777, cuando Portugal y España establecieron bases para la creación de los Campos Neutrales en la región delimitada por las localidades de Taím, Río Grande y Chui, área que en la actualidad pertenece en su mayoría a Santa Vitoria do Palmar.
Poco antes de la guerra con Paraguay se realizó la fijación definitiva de los límites. La designación de Chui viene del idioma guaraní y lo recoge el arroyo que naciendo en tierras brasileñas de Santa Vitoria do Palmar desemboca en el océano atlántico después de servir como referencia natural a la fijación de los límites.
Y es precisamente en la desembocadura del arroyo en el atlántico (Barra de (Chuy) donde llegan por primera vez las comunicaciones instantáneas mediante un cable submarino que llegaba a nuestro país desde el continente europeo.
DESDE LOS CHASQUES A LA TELEGRAFIA SIN HILOS
El maestro Félix Flúgel ha recogido en sus investigaciones un artículo publicado por el historiador Juan Carlos Pedemonte, donde figura esta frontera como uno de los puntos más importantes en la historia de las comunicaciones telegráficas.
Señala Pedemonte que "hasta que fueron creados oficialmente los correos, las cartas se confiaban a los mayorales de las diligencias, dejando el destino final de las piezas, a la honestidad de los dueños de las pulperías, hasta que como manifestación de progreso llegó la comunicación instantánea. Todo fue a través de un hilo de alambre, garantida la reserva por hablarse el misterioso lenguaje ideado por Morse.
El gobierno de Berro en 1862 había patrocinado el proyecto de don Eduardo Well para unir por cable submarino nuestro país con Europa, mediante una concesión de 50 años que fue aprobada en diputados pero que el senado hizo naufragar la iniciativa.
Mientras esto sucedía, en Brasil el barón de Mauá que dirigía la BST (Brasilian Sumarine Telegraph) proyectaba el tendido terrestre desde Montevideo a Río sin hilos telegráficos, siguiendo desde la entonces capital imperial a Europa los despachos en el cable submarino. Ya en 1870 adelantaban los trabajos del tendido de cable por el atlántico desde Río de Janeiro a Europa.
En el invierno de 1873, apareció frente a Montevideo el buque cablero inglés "Mazeppa" con la misión de fondear el cable hasta Río Grande. Recién en julio de 1874 Montevideo y Buenos Aires se unieron telegráficamente con el Viejo Mundo.
Los despachos argentinos se cursaban por cable submarino desde Buenos Aires a Colonia; de allí seguían vía terrestre a Montevideo y luego por la misma vía a Chuy. Acá finalizaban las líneas de la empresa del Platino Brasilero controlada por Mauá y se empleaban mensajeros a caballo desde nuestra frontera a la ciudad de Río Grande.
Por su parte Argentina mandó el primer despacho a Europa firmado por Sarmiento. Nuestro país dispuso de sus primeras líneas telegráficas hacia noviembre de 1872, en el breve gobierno de Gomensoro cuya red hasta la frontera de Chuy estaba controlada por el Barón de Mauá.
Transcurrió poco más de un siglo desde los tiempos en que un telegrama para Madrid o Paris necesitaba además de las inestables redes terrestres un cable bajo el océano y del Chuy a Río Grande infatigables chasques de a caballo.
Finalmente cabe señalar que el Chuy uruguayo recibió el telégrafo en 1890, inaugurado por el ramal Santa Vitoria -Chui, construido por el Telégrafo Oriental en la misma ocasión en que la Western Company, concesionaria del Cable Submarino en América del Sur procedía a la unión de los cables de Morse entre los dos países en la Casa de Hierro junto a la desembocadura del arroyo Chuy en territorio uruguayo. Recién en 1904 dicha línea fue extendida a la población fronteriza.
COMO SIEMPRE: UN URUGUAYO
Para finalizar estas evocaciones debemos decir que fue un técnico electricista uruguayo que comenzó en Yaguaron la instalación de los primeros aparatos telefónicos. Juan Ganzo Fernández, que así se llamaba, fue contratado en 1900 por un Intendente brasileño para realizar estos trabajos. También fue el responsable por la instalación telefónica internacional entre Melo y Bage, siendo además el fundador de la Compañía Telefónica Riograndense en el año 1908.
Cabe señalar finalmente que antes de que el telégrafo nos uniera al resto del mundo la información a distancia estaba reservada al caballo con un sistema de postas que luego ocuparon las diligencias.
Sin tener dimensiones internacionales los correos a caballo cubrían buena parte del territorio nacional, utilizando para ello animales de gran resistencia.
También se tenía en cuenta la habilidad y el coraje de los funcionarios al tener que cubrir extensas regiones de nuestra campaña.
Para los recorridos muy extensos se utilizaban varios caballos que se alternaban cada 30 kilómetros aproximadamente en distintos puntos del camino. Pero un día llegó el telégrafo para quebrar definitivamente la barrera de las distancias.
En la nota gráfica se puede observar la Posada de diligencias de don Juan Silva, que en las primeras décadas del siglo pasado ocupara un lugar importante en las comunicaciones fronterizas.