CONSTITUCION DE LA REPUBLICA
CONSTITUCION 1967 CON LAS MODIFICACIONES PLEBISCITADAS EL 26 DE NOVIEMBRE DE 1989, EL 26 DE NOVIEMBRE DE 1994 Y EL 8 DE DICIEMBRE DE 1996
SECCION I
DE LA NACION Y SU SOBERANIA
CAPITULO I
Artículo 1º.- La República Oriental del Uruguay es la asociación política de todos los habitantes comprendidos dentro de su territorio.
Artículo 2º.- Ella es y será para siempre libre e independiente de todo poder extranjero.
Artículo 3º.- Jamás será el patrimonio de personas ni de familia alguna.
CAPITULO II
Artículo 4º.- La soberanía en toda su plenitud existe radicalmente en la Nación, a la que compete el derecho exclusivo de establecer sus leyes, del modo que más adelante se expresará.
CAPITULO III
Artículo 5º.- Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna. Reconoce a la Iglesia Católica el dominio de todos los templos que hayan sido total o parcialmente construidos con fondos del Erario Nacional, exceptuándose sólo las capillas destinadas al servicio de asilos, hospitales, cárceles u otros establecimientos públicos. Declara, asimismo, exentos de toda clase de impuestos a los templos consagrados al culto de las diversas religiones.
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Después de comenzar este artículo con los 5 primeros artículos de nuestra Carta Magna, debiera volverse innecesario agregar comentario alguno. Sin embargo últimamente la Iglesia Católica, a través del Sr. Cotugno ha embestido a diestra y siniestra contra la laicidad, base fundamental del Estado uruguayo. Lo hizo con el anterior Presidente de la República, y según comentaron en el informativo hoy, lo estaría haciendo con el actual Presidente de todos los uruguayos.
Como suelo decir en mis artículos, y siempre pidiéndole disculpas a mi amigo Fernando por haberme apropiado de su frase, los uruguayos somos y seremos: "LAICOS, GRATUITOS Y OBLIGATORIOS", gracias a la increíble visión de José Pedro Varela y otros educadores que junto a él forjaron nuestra enseñanza.
Nunca ni en los terribles años de la dictadura militar vimos en peligro nuestra libertad absoluta de fe o no fe. En aquellas épocas el miedo de los dictadores que cercenaban nuestra libertad apuntaba a que no nos volviéramos comunistas, revolucionarios, pero ni aun ellos cuestionaron nuestro derecho a ser creyentes o ateos, religiosos de cualquier religión que se nos ocurriese, o no religiosos.
Últimamente escucho con preocupación la insistencia de la Iglesia Católica en que se brinde educación religiosa en nuestra escuela pública. Esta insistencia no la entiendo, me resulta inaceptable y me preocupa. Si algún gobierno democrático de nuestra República accediera a ello, estaría violando rotundamente nuestra Constitución, en ella se expresa claramente: "El Estado no sostiene religión alguna", por lo tanto es imposible que en la Escuela Pública se impartan clases de ninguna religión sin violar el artículo 5 de la misma.
Preocupa más aun cuando hace poco hemos escuchado con preocupación, la recomendación de la Iglesia en España a los funcionarios encargados de celebrar el matrimonio civil entre las personas, que si se aprobaba en ese país el matrimonio entre personas homosexuales, los citados empleados, al ser católicos debían negarse a cumplir dicha ley.
Le reconozco a los pastores de la Iglesia su derecho a intentar extender su credo, a convencer a las personas de profesar la fe que pregonan, pero de ninguna manera es admisible que se inmiscuyan en las leyes que libre y democráticamente se dan los pueblos. Lo que también sucede en nuestro país, como está consagrado en el artículo 4 de la misma. En lo personal no tengo formada opinión sobre varios temas, entre ellos el casamiento homosexual, deseo conocer información científica que me lo permita. Sin embargo si esa ley se aprueba en nuestro país por el Parlamento, que ha sido elegido democráticamente, será ley y habrá que cumplirla.
El violar la ley es un delito, y como tal debe ser penado, pero también es un delito el incentivar a no cumplir las leyes, por lo cual la Iglesia Católica está cometiendo un delito al hacerlo.
Cuando yo era pequeña los niños cuyos padres querían criarlos dentro de los preceptos de la fe católica, los enviaban a las clases de catecismo que se impartían en las Iglesias gratuitamente, los que querían además que la vida de sus hijos transcurriera únicamente dentro de esa fe, los enviaban además a colegios religiosos. Claro los colegios católicos son privados, y para acceder a ellos se debe pagar, pero en uso de la obligación que les compete por estar exonerados de impuestos como toda la enseñanza privada de nuestro país, le otorgaban becas de estudio a aquellos que no podían pagar el costo de acceder a esos colegios. La exoneración de impuestos a la enseñanza privada, es todo un tema al que espero avocarme en una próxima nota. Pero imagino que no pretenderá una religión, cualquiera esta sea, que se le financie por el Estado, a través de los impuestos recaudados de todos los contribuyentes uruguayos, católicos, protestantes, judíos, mormones, ateos, la enseñanza de los preceptos que marcan su verdad revelada.
Huelgan ya, obviamente, los comentarios sobre el derecho de los padres de los niños no católicos, ya sean porque profesan otra religión, o no profesan ninguna, o simplemente son ateos, a poder enviar a sus hijos a la Escuela Pública sin que deban sus hijos recibir allí, una educación religiosa que no comparten.
Simplemente no entiendo como se atreve el líder de una religión en Uruguay, por más que respondan a ella un alto porcentaje de uruguayos, a insistir intentando convencer a los gobiernos de un país democrático, que consagra en su Constitución la separación de la Iglesia del Estado, y la total libertad de cultos, que viole la misma. Deshonrando así el juramento que realizaron al asumir sus investiduras. El Presidente y el Vicepresidente de la República Oriental del Uruguay al asumir, juran por su honor defender la Constitución y las leyes. Y la Iglesia Católica insistiendo sobre ese tema, está intentando convencer a nuestros gobernantes a deshonrar su juramento.
De cualquier manera solo quisiera acotar que con todas nuestras deficiencias, nuestras crisis económicos y sociales, hemos y seguimos siendo un país donde no es un problema ser o no creyente, pertenecer a una u otra religión, convivimos pacíficamente sin preguntarnos en que o en quien creemos. Una gran diferencia con otros países donde vemos guerras interminables a través de los años entre fanáticos de una u otra religión, países donde se matan entre hermanos por ese motivo. Los principios éticos, los valores morales que rigen nuestra convivencia pacífica, están consagrados en la Constitución y las leyes, ellas marcan el contrato social al que adherimos en nuestra vida en comunidad. Tan mal no nos ha ido, seguimos siendo considerados como un país donde vale la pena venir, pues no hay riesgos. Y el que no los haya no es casualidad, sino simplemente resultado de nuestra idiosincrasia. Idiosincrasia que es sin duda resultado de ser: "Laicos, gratuitos y obligatorios".