España Receptora
por Graciela Vera
Periodista Independiente
España se ha convertido en el país europeo que más población inmigrante alberga.
Casi el 9 por ciento de sus habitantes son extranjeros, un número que solamente representa a los que residen legalmente en el país y que no parece que permanecerá estanco.
Tan sólo en las últimas 24 horas fueron detenidos 147 subsharianos en las costas de Granada y se estima que diariamente cruzan la frontera con Francia entre 200 y 500 pakistaníes, en pocas semanas entre 2.500 y 3.000 han sido detenidos en su intento según fuentes oficiales.
Estamos ejemplarizando apenas con dos de las más de 300 nacionalidades que hacen de España un país multicultural donde su propia cultura comienza a perder identidad.
Una España con déficit de puestos de trabajo seguros, demasiados contratos temporales y largas listas de desocupados en el INEM (Instituto Nacional de Empleo), en una realidad que se contrapone con la necesidad de mano de obra, también temporal, en la agricultura, la construcción y los servicios.
Precisamente son éstos los puestos que se espera que ocupen los extranjeros, sin importar sus conocimientos académicos que ningún mérito aportan en el momento de solicitar un medio para vivir.
Pero éstos son también trabajos a término, ya sea en la recolección de los frutos de diversos cultivos, en el sector hotelero o gastronómico que tiene su fuerte en los meses de verano o, de multi empleo en el servicio doméstico y cuidado de enfermos y personas mayores.
Y cuando el trabajo se termina, los inmigrantes no se van, se quedan y cobrado el último sueldo que por cierto es muy inferior al que debería estipularse, pasan a engrosar las listas, oficiales o no, de desocupados.
Esta situación ha ido creando un clima hostil hacia el inmigrante.
La xenofobia resurge en brotes que se hacen cada vez más notorios y lo hace en lugares donde existe más necesidad de esa mano de obra sin exigencias.
Andalucía es un ejemplo reciente. Inmigrantes apaleados en la provincia de Huelva que se suman a las agresiones sufridas no hace mucho tiempo en la de Almería donde los extranjeros representan casi un tercio de su población.
Entre los españoles son los jóvenes los que sufren mayoritariamente la secesión de puestos de trabajo y quienes precisamente resultan más influenciables y radicales en el momento de buscar culpables. El resurgimiento de grupos neo nazis no es un secreto para nadie.
Pero también el más poderoso de los medios de concienciación de masas ha comenzado a decantar sus opiniones: muchos periodistas, radio y prensa hacen notar que ya hay demasiados inmigrantes, que no extranjeros que son diferenciados por su alto poder adquisitivo.
La televisión puede girar más en torno a realidades de miseria y necesidad. Los documentales sobre la vida en los países emisores juegan el doble papel de hacer conocer quitando en muchos casos la objetividad y colocando a todos los llegados de esa región en un mismo saco de ignorancia y necesidad extrema que tampoco sirve para abrir puertas.
Y mientras opinamos la cuenta atrás avanza, faltan apenas ocho días para que cierre el proceso especial de regularización de ilegales; muchas siguen siendo las trabas con que éstos se encuentran.
Las concentraciones reclamando la derogación de una Ley que saben de antemano que no será derogada siguen agitando la vida cotidiana, en el día de ayer hubo una manifestación en Palmas donde medio centenar de indocumentados se concentró solicitando que, para los venidos de países donde resulta imposible obtener certificados de no existencia de antecedentes penales; se tome como suficiente la no existencia de antecedentes penales en España.
Para muchos ha sido imposible acceder a los documentos exigidos para obtener los permisos temporales de trabajo y residencia.
Por otra parte los inmigrantes tropiezan con la intransigencia patronal. En Almería denuncian que la firma de contratos por parte de los empresarios no alcanza el ritmo esperado y que las gestorías se muestran reticentes a la hora de realizar ‘papeleos’.
Es una situación que se repite en muchos lugares y que faltando muy pocos días para el cierre de plazos provoca desesperación.
El gobierno por su parte, después de cambiar, desde el 16 de abril, cuatro veces de criterios, flexibilizó en algo los requisitos dando la oportunidad del llamado empadronamiento por omisión a quienes puedan justificar que estaban en España antes del 7 de agosto pasado. Además acepta la presentación del expediente aunque falten algunos documentos oficiales, si se exhibe constancia de que ya han sido solicitados.
La desesperación lleva a situaciones que caminan por la ilegalidad; otras no dejan de ser anécdotas que provocan una carcajada fácil cuando se piensa en el ingenio de que dan muestras los indocumentados, o una mueca de impotencia cuando nos damos cuenta de que su desilusión es fundada.
En Murcia varias oficinas receptoras de documentos para solicitar el certificado de empadronamiento por omisión se veían colapsadas, a pesar de que se estaba dando las entrevistas por el sistema de cita previa. de
Y esto se repitió durante varios días hasta que el Servicio de Estadísticas descubrió la causa.
Los primeros asombrados fueron los propietarios y empleados de una pescadería ubicada en una superficie comercial que en poco rato se quedaron sin números para atención de clientes.
Clientes que no aparecían porque mientras los números desaparecían, los supuestos clientes no se presentaban y los pescados y mariscos seguían sin venderse.
Ocurrió que algunos inmigrantes habían descubierto que los números para la compra de pescado eran idénticos a los que proporcionaba el Servicio Municipal de Estadísticas para la cita previa.
Con toda rapidez el organismo oficial hizo imprimir otra clase de números en los que desde hace unos días se incluye el nombre de la persona citada ya que, también se descubrió que los inmigrante se vendían entre ellos los tiques por 60 euros el número.
No todos hacen las colas ni todos los que hacen estas colas, con números oficiales o fraguados, cuentan con los documentos exigidos para ser regularizados.
Era tanto el temor a ser descubiertos y expulsados que muchos pasaban lo más lejos posible de cualquier organismo oficial, incluso hospitales o consultas con asistentes sociales.
Han trabajado sin recibir ningún papel que lo confirme, tampoco les servirían, como no les valen muchos de los que, a sabiendas de que están quemando los últimos cartuchos presentan en una quimérica esperanza.
Documentos que van desde multas de tráfico, recetas médicas o certificados de haber comido en un comedor de caridad.
Resulta también anecdótico que en el Ayuntamiento de Badajoz no se haya solicitado ningún empadronamiento por omisión hasta el momento.
A partir de ahora, todas las partes comienzan a preguntarse que pasará después del 7 de mayo.
Entre los inmigrantes que no han logrado regularizar su situación es notorio el temor. Dicen que ya se ve más policía en la calle y temen que habrá una caza al indocumentado que significa deportación casi inmediata o encierro en centros de acogida para aquellos inmigrantes con cuyos países no haya acuerdo o de quienes no se pueda conocer la nacionalidad.
José María Hidalgo y Cándido Méndez, secretarios de la CCOO (Comisiones Obreras) y de la UGT (Unión General de Trabajadores) consideraron en un acto público realizado la semana pasada que el Gobierno debe actuar con firmeza y a partir de mayo perseguir las situaciones de ilegalidad.
En una reunión realizada en el Club Internacional de Prensa, Hidalgo afirmó que el Gobierno debe ‘ejemplarizar y no permitir el fraude’ porque de no hacerlo ‘estaría dando un mal servicio para el país, para las empresas y para la gente que viene porque quiere trabajar’ y pidió que una vez terminado el actual plazo de regularización se reprima la ilegalidad tanto de la gente que no ha aprovechado la ocasión para regularizar su situación como, dijo, de los empresarios que explotan a los inmigrantes y de las personas que los hacinan en pisos de alquiler.
Por su parte Méndez señaló que debe ‘exprimirse la fórmula del arraigo’ ya que se declaró contrario a extender el plazo del actual proceso, algo que compartió Hidalgo.
Y, como han dejado de hacerlo las autoridades de gobierno, los sindicalistas tampoco quisieron hablar de cifras destacando que el éxito del actual proceso radicará en que una vez finalizado todos los inmigrantes regularizados tengan trabajo.
Almería, el sur del norte, 28 de abril de 2005.