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Año III - Nº 141 - Uruguay, 29 de julio del 2005

 
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El mensualón
Javier Garcia
De la Rúa primero, más tarde Lula, más tarde Kirchner; los modelos que elogió el Frente Amplio están empapados en corrupción o nos perjudican.

El escándalo de proporciones que rodea al gobierno de Lula tiende a agravarse. El final es incierto, aunque cada vez es más difícil para el mandatario vecino separarse de las denuncias. La prensa brasileña ha bautizado como el "mensualón" a esta práctica, llevada adelante durante tiempo, por intermedio de la cual se le pagaban partidas mensuales de unos 12.500 dólares a casi un centenar de legisladores para que estos apoyaran las leyes del gobierno. El descubrimiento de esta red de corrupción hizo ya caer a las principales autoridades del PT, a su presidente, a su tesorero y a otros jerarcas además de varios ministros. El principal denunciante, como suele suceder, es uno de los que recibía el beneficio ilegítimo. El tema no es sólo el manejo de dineros, sino el origen de éstos, que pertenecían a empresas públicas y se obtenían mediante el otorgamiento de licitaciones a un publicista que era el operador del partido oficialista.

Esta práctica parece ser más extendida que la que terminó en la renuncia y huida en helicóptero del entonces presidente argentino Fernando de la Rúa. Como vale recordar, en aquel entonces su gobierno estaba interesado en aprobar una ley de reforma laboral y para ello recurrió a entregarle coimas a legisladores de la oposición. Los dineros surgían de fondos reservados de los servicios de inteligencia. Todo este esquema fue negado hasta que las pruebas fueron contundentes lo que motivó la renuncia del vicepresidente "Chacho" Alvarez que desconocía la situación y del propio presidente en el medio de una escalada de manifestaciones y represión de extrema violencia.

El silencio que desde el Encuentro Progresista, salvo una obligada declaración que emitieron de respaldo al PT hace un mes, y que ya deben estar arrepentidos de haber redactado, es bien diferente al manifiesto apoyo político que demostraron cuando tanto De la Rúa como Lula fueron electos. Los dirigentes frentistas hacían cola en el aeropuerto para ir al besamanos de los presidentes electos pocas horas antes, tanto en Buenos Aires como en Brasilia. De la Rúa y Lula eran el preanuncio de una oleada de gobiernos progresistas, estandartes de pureza y transparencia con la cual terminar con la corrupción establecida. Más o menos así era la consigna.

Luego vino Kirchner en Argentina, y con él, ahora desde el peronismo como antes con de la Rúa desde el radicalismo, se estableció por parte del Encuentro Progresista un vínculo carnal indecoroso. El flechamiento del gobierno argentino hacia la candidatura de Tabaré Vázquez y la ayuda que dirigió a su campaña fue la intromisión más alevosa que se recuerde en los asuntos internos de nuestro país.

La impropia relación entre dos gobiernos, fundada en supuestos ideológicos, no impidió que los argentinos nos trataran y nos traten sin ningún tipo de miramientos y nos perjudiquen donde más duele que es en nuestra economía, donde allí no demuestran hermandades ideológicas sino intereses a defender.

Para impedir la entrada de nuestras bicicletas, o para beneficiar a sus provincias en detrimento de nuestra economía con tratamientos que el Uruguay ya ha denunciado, el gobierno argentino no recuerda solidaridades sino su bolsillo, lo mismo que Brasil con nuestro arroz.

Ahora Argentina hace gestiones frente a la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial para que no se otorguen los préstamos para la construcción de las plantas de celulosa en el litoral. En una actitud escandalosa, trata de meterse en nuestras decisiones soberanas. Quiere las plantas en Argentina y no aquí.

El EP abrazó a De la Rúa primero y más tarde a Lula. Sin embargo desea olvidarse hoy de aquellas fotos. Después fue Kirchner, y así nos está yendo.

Los modelos que elogió el Encuentro Progresista han sido un mar de corrupción y otros nos perjudican. Lo peor es que ahora las miradas las dirigen a Chávez.

¿No será momento de que aprendan la lección?