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Año III - Nº 141 - Uruguay, 29 de julio del 2005

 
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Dicen los viejos
Fernando Manzoni

Dicen los "viejos" que todas las generaciones han vivido o viviran una guerra, nuestros abuelos recuerdan la primera guerra mundial con los ojos llenos de lagrimas, cuando la miseria y el miedo, ademas de pestes y enfermedades terminaban con las pocas esperanzas que nuestros antepasados europeos tenían.

Nuestros padres cuentan casi con orgullo que durante la segunda guerra mundial, Uruguay exportaba hasta "las ratas" hacia el continente europeo, la televisión nos cuenta como los Estados Unidos tiraron la bomba nuclear en Hiroyima y como en Vietnam se volvieron a casa con los ataudes cubiertos por las bandera a estrellas.

Una sucesión impresionante de guerras y conflictos nos acompañan desde nuestra infancia, Corea, Vietnam, El Golfo, Las Malvinas, Irak, Afagnistan y no alcanzarían las paginas para nombrar todas las guerras que hemos vivido y que actualmente viven con nosotros.

Un nuevo siglo ha empezado y con el nuevos métodos de guerra nos han invadido: ya no es como en las viejas peliculas en blanco y negro donde actores de renombre, con sus cascos y su radio se escondían en las trincheras escavadas a mano para combatir el enemigo que estaba del otro lado de la linea, en el año 2005 la guerra ha llegado a nuestros hogares, como queriendo ella tambien modernizarse, ponerse al corriente de las nuevas tecnologias.

Hoy podemos mandar fotos por internet o por celular, ver en directa lo que está sucediendo en el rincón más lejano del planeta, sentir la voz de alguien que no vemos desde hace mucho tiempo o recibir directamente a casa un kilo de dulce de leche hecho en un pequeño establo de Tacuarembó, la guerra tambien se ha modernizado, y la podemos encontrar en la puerta de nuestros hogares, en la estación de la metropolitana o en el asiento de un ómnibus como si fuera la cosa más normal del mundo.

Fue asi que un día de julio, en el mismo pais donde los grandes del mundo se reunian para "solucionar" los problemas de la gran mayoría de los integrantes del planeta, el terrorismo hacía saltar en aire un ómnibus y varios vagones de la metropolitana, antes de ayer, en Egipto, nuevamente el terror se hacía presente, destruyendo completamente un hotel en la zona turistica más frecuentada por turistas occidentales.

Estamos en guerra, como decían los viejos, a todos nos toca, y esta vez no nos salvamos. Los medios de prensa continuan a desinformar más que informar, asustando y poniendo en alarma a todos aquellos que se mueven con los medios públicos, medidas urgentes antiterrorismo, que suenan más bien a "medidas urgentes para demostrar que estamos haciendo algo pero que no servirán a nada", pues es casi imposible controlar millones de personas que viajan en metropolitanas y medios publicos en ciudades de millones de habitantes.

Todo aquel que es de "color" o que lleva una mochila en sus espaldas es un posible terrorista, asi fue que en Inglaterra dispararon a un ciudadano extranjero que corría sin pararse para tomar el tren de la metropolitana que estaba saliendo, y no será el primero, el terror está entre nosotros y no estamos preparados para combatirlo.

El terrorismo sin rostro actúa en manera precisa: con un almanaque en la mano decide cuando, como y donde meterá sus bombas humanas, mientras nosotros estamos allí a esperar que nuestras "medidas prontas de seguridad" sirvan para algo.

Hay una cosa que es clara: la guerra no es contra el occidente, es contra quienes con su politica fundamentalista, tratan de llevar adelante un objetivo simple y triste, el de defender sus intereses.
Cuanto le puede importar a George Bush la muerte de personas inocentes? Seguramente poco y nada, desde el 11 de setiembre del 2001, pasando por Madrid y llegando a Inglaterra y Egipto, el común denominador es solo uno: los muertos son simples ciudadanos, personas inocentes que se dirigían a sus trabajos, clandestinos, obreros, comerciantes, empleados y enfermeros. La unica culpa que ellos tenían era la de ser occidentales, mejor dicho, la de vivir en paises occidentales cuya politica "colonialista" insiste con el no respetar el resto del mundo.

No son justificables los atentados, al contrario, son repudiables, pero seguramente es una cadena que se seguirá repitiendo hasta que alguien en los altos palacios de gobierno no diga basta. La democracia tenemos que defenderla, pero no necesitamos un misionero que quiera derrotar a los "enemigos de la libertad" midiendo esta amistad-enemistad según el número de barriles de petroleo pudan prometer.

Estamos haciendo el juego al terrorismo, ellos saben como hacerlo, saben que estamos asustados y que si vemos una mochila que algún niño dejó abandonada en un tren, será el pánico....vivimos en el terror, ellos tratan de cambiarnos el rostro atacando nuestra identidad civil, nuestra historia, nuestra cultura, el simple ciudadano que saca adelante el pais con su trabajo, los niños que van a las escuelas.

Esto tambien lo saben quienes nos gobiernan, creando asi un circulo vicioso. Estamos en guerra ? ellos están en guerra, no nosotros, los politicos y gobernantes, los Bush, Blair, Berlusconi contra los Osama, son parte de una elite que se mueve alrededor de intereses, y a pagar somos siempre nosotros: los terrorizados simples ciudadanos.