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Año III - Nº 141 - Uruguay, 29 de julio del 2005

 
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La política, los Políticos,
los Militares y Quino

Parte II
por Luis Tappa

Como todas las mañanas, me levanto y enciendo la radio para escuchar algún informativo, preparo una buena taza de te con miel y limón y me la tomo mientras quemo algún "pucho"

Las noticias comienzan a resultarme aburridas, siempre lo mismo, giran alrededor de los mismos temas y ya tornan tedioso ese rato de informativo, te y cigarrillos, mejor escuchar a Carlitos, que cada día canta mejor.

Desde hace rato, el tema es con los militares, y me refiero a los viejos e interminables asuntos que todos conocemos.

Tenemos un país lleno de Generales, en eso somos los campeones mundiales, activos y retirados, pero estos últimos parece que tuvieran más peso que los que están en actividad.

No terminan nunca de entender que son simples empleados públicos, con cargos, grados o títulos que solo tienen valor dentro de un cuartel, o para la propia jerarquía interna de su funcionamiento, fuera de su ámbito, un capitán, un coronel, un general, da lo mismo, el grado no significa nada. Hay muchas carreras que pasan por la misma situación, un general uruguayo puede ser general en el ejército uruguayo, pero no puede ir a emplearse de General en ningún otro ejército del mundo, son títulos de entre casa.

Un médico es Médico en cualquier parte del mundo, un técnico en electrónica puede desarrollar su actividad donde se le ocurra, lo mismo que un carpintero o un simple albañil.

Pero estos militares, llenos de porotos dorados sobre sus hombros, viven y tienen al país en un permanente conflicto.

La tropa, que son el escalón más bajo de esta escalera, y los que llegado un hipotético caso le van a tener que poner el pecho a las balas, no tienen voz ni voto, no son nadie y ganan sueldos de hambre, indecorosos y vergonzosos, solo están para cumplir con la "obediencia debida", cosa que otros no cumplen.

Considero que las fuerzas armadas en nuestro país están totalmente desproporcionadas, si tenemos en cuenta el tamaño y población, veremos que es demasiado.

¡Entonces! ¿Por que seguir manteniendo semejante ejército y tantos generales? Es obvio que no tiene sentido.

Del presupuesto nacional se dispone más dinero para ellos que para investigación científica, enseñanza y Salud Pública juntos, ¿Es lógico que dentro de tanta pobreza se distorsionen valores y se de prioridad a quien no la tiene?, y el porcentaje sigue siendo elevadísimo a pesar de los recortes.

Pero esto solo es una parte del problema, la otra parte es que siguen considerándose intocables y fuera del alcance de la ley. Nada más recibir la citación de un juez y comienzan los líos, ¡pero acábenla de una vez por todas! Fueron ellos y nadie más que ellos los causantes de tanto desastre y quienes nos pusieron de rodillas ante el FMI.

El Comandante dice que están subordinados al poder civil, al poder del pueblo, que es el verdadero poder, ese que "emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana", ¡bueno...! entonces acaten y terminemos con esto, deben hacer frente a la responsabilidad que les pueda caber, por tal o cual hecho, y punto, igual que cualquier hijo de vecino. ¿No dicen que todos somos iguales frente a la ley? ¿O esta solo está prevista para quienes no usan uniforme? En todos sus discursos cuarteleros siempre hay un mensaje político detrás, algo que les está absolutamente vedado por la constitución.

Si el Señor Presidente de la República es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, pues que haga valer de una vez por todas su condición de tal. Lo vemos todos los días concurriendo a los despachos de los Generales, debería ser al revés, cuando el Jefe de Estado debe hablar con alguno de sus subalternos, que lo cite en su propio despacho, para eso es el jefe y tiene la investidura que el pueblo le dio, que juegue de locatario, no de visitante, que no quiera ser demasiado atento porque se le van a subir encima.

El pueblo está harto de escuchar y tener que soportar los insolentes y delirantes discursos de los nostálgicos de siempre, y hasta si se quiere, la falta de respeto para con la propia Ministra de Defensa, lo hemos visto por televisión más de una vez; aunque nostálgicos hay muchos, militares o no, y algunos ocupan importantes cargos en las cámaras del Poder Legislativo.

El Presidente quiere ser tan democrático que dejó en su lugar los mandos anteriores, se lo pasa visitando cuarteles y se fue hasta Rivera a felicitar al único Intendente colorado que tiene el país, no se que es lo que pretende demostrar, pero de muchas cosas que prometió aún no se vislumbra mucho. Todavía no hemos visto la famosa limpieza prometida, ni el resultado de ninguna auditoria, ni el caiga quien caiga.

Nadie pretende que arregle el país de un día para otro, sabemos que va a llevar mucho tiempo, pero que por lo menos que se nos deje "orejear" las cartas, ¡para ver la pinta... aunque sea!

Los sueldos no suben o son chirolas, trabajo no se ve y cada vez cuesta más caro vivir, los artículos de primera necesidad suben todos los días y los servicios esenciales son carísimos, ya que pagamos el 100 % del consumo en impuestos y recargos, además ahora hacemos los deberes cada vez mejor y cumplimos por adelantado con nuestras deudas, el señor Ministro de Economía paga rápidamente con su mano izquierda lo que pide con la derecha; según escuché en un informativo, ya estaría encaminado un préstamo de 1.500 millones para Uruguay; de ser cierto no creo que así nos distanciemos mucho del FMI, como dijo el Ministro Astori por TV.

La cúpula militar debió haber sido removida, toda, empezando por ahí quizá lleguemos a la tan ansiada reconciliación, pero si siguen estando siempre los mismos, lo dudo.

De cualquier manera el tiempo se los irá llevando, y con el advenimiento de gente nueva con otro concepto de la democracia y sus deberes para con el pueblo y su gobierno, sea cual sea, blanco, colorado o frentista, talvez, y solo talvez comience una verdadera reconciliación y la vida institucional del país vuelva a la normalidad y hasta podamos llegar a olvidarnos de que existen las fuerzas armadas.

Pero hay algo que muchos políticos no pueden, o mejor dicho, no quieren ver; no habrá reconciliación posible mientras no se zanjen ciertas cosas que quedaron en el tintero, con plebiscito o sin el, es hasta fastidioso que se le pretenda pedir al pueblo y principalmente a familiares de los desaparecidos, ¡que olviden!

Hay cosas que no se olvidan y cosas que no se perdonan, y ya que de memoria se trata, tampoco debemos olvidar, que en el famoso plebiscito fue factor fundamental la amenaza del ejército y el miedo que todavía existía en el pueblo, por lo que considero que el resultado del mismo no fue el fiel reflejo del sentir de la gente.

Argentina y Chile están tratando de solucionar sus problemas, pero nosotros estamos encaprichados en olvidarlos, si tenemos una grave enfermedad, olvidando que la tenemos no nos vamos a curar. No es olvidando el pasado que vamos a solucionar el futuro, por el contrario, si somos memoriosos no cometeremos los mismos errores. El pasado es parte de nuestra Historia, y por más que se pretenda ignorarla no la podremos borrar.

Hay quienes deberían retirarse a cuarteles de invierno, y son los doctores Lacalle y Sanguinetti, ya fueron, pero continúan encerrados en un círculo vicioso del que no terminan de salir, siguen con la venda en los ojos, empeñados en la defensa de pleitos perdidos y filosofías caducas y gastadas, nadie más memorioso que ellos, justamente los que pretenden inculcar amnesia al pueblo. Ignorantes de una realidad que rompe los ojos quieren mantenernos sumidos en la oscuridad y el miedo, anquilosados a un tiempo caudillesco que murió.

Escuché al Dr. Lacalle volviendo a lo mismo de siempre, pensé que eso estaba superado, ¡pero no! el hombre fue al sótano a destapar el ataúd de Drácula, ¡pobre!... cuando estaba tan tranquilo y descansando, pero nunca falta "un alma noble" que lo quiera resucitar y traerlo de nuevo a seguir mordiendo yugulares.

El Dr. Lacalle, muy blanco él, hablo del Uruguay moderno, del Uruguay de Batlle y de Aparicio, lo vi muy bien a Lacalle, muy rosadito de cara. Habló de este gobierno comunista y marxista y... ¡otra vez el cuco, otra vez el monstruo, otra vez con la misma cantinela de siempre! ¿Es que el ex presidente de la República no tiene más argumentos? ¿No se ha percatado todavía que con el cuento del comunismo ya no asusta a nadie?

Ahora supongamos, solo supongamos por un momento que estamos viviendo en un país comunista, entonces pregunto, ¿esto es el famoso comunismo? ¿A esto le tenían tanto miedo?, ¡alguien está equivocado!... los comunistas o Lacalle.
También hay que tener cuidado y empezar por vigilar muy bien lo que se enseña en las escuelas militares y a quien se le da un mando y una 45 para ponerse en la cintura.

Hay que hacer realidad el ideario del viejo guerrero, aquel criollo rodeao... rodeao, que hasta las piedras saben a donde va, el que alumbraba con su voz la oscuridad, el del sueño de ser libres, independientes y soberanos.

O es que tendremos que vivir para siempre con la espada de Damocles encima, de estos militares de ayer, que salvo algunos, son los mismos de hoy.

Yo voté al Dr. Tabaré Vázquez, y no fue esta la primera vez, solo espero que este gobierno cumpla exactamente con lo que prometió, desde la A hasta la Z, porque lo que no podría soportar es que otros más se unan a este carnaval político para seguir jugando con la confianza de la gente y darnos más de lo mismo.

De cualquier manera pienso que siempre hay que contar con la posibilidad de que este gobierno pueda llegar a ser malo, pero para ser peor de lo que fueron los gobiernos anteriores, van a tener que esforzarse mucho.
Y soy consecuente con opiniones vertidas en otras notas, he dicho hasta el cansancio que blancos y colorados nos repudrieron, y es cierto, robaron al pueblo, le afanaron lo más caro, ¡la esperanza y la fe en los políticos! ellos mismos cavaron la tumba donde tuvieron que enterrar los despojos de sus mentiras.

Desde lo más profundo de mi corazón quisiera creer en lo que dijo Julio Dornel en su nota, ojalá Quino se hubiera equivocado y que, "Juegan las negras... ¡pero no dan mate!"... el tiempo lo dirá.
Y esos militares que en los desfiles pasean orgullosos la enseña Artiguista y celosamente cuidan sus restos, ¡Que no se olviden del Gran General...! ¡Y el gobierno tampoco!

José Gervasio Artigas, de las instrucciones del año XIII

"Art. 18 - El despotismo militar será precisamente aniquilado con trabas constitucionales que aseguren inviolable la soberanía