" Haz de Internet una gran plataforma de comunicación, no la conviertas en una cloaca de maldad" preHacker.Hacker Digital.
Año II - Nº 76 - Uruguay, 30 de Abril del 2004

El terrorista con cola de paja
El puerto y el turismo no son incompatibles
¿Mercosur, Parlamento y moneda única?
INFORME ESPECIAL: Chairando Ideas
El avión "CHUI" llegaba a Montevideo
Por algo estamos como estamos
Ojos Uruguayos en Brasil

Una salida con estudiantes

¿Se allanará el camino de la regularización?
Sucedió en España
Documento Especial de Frontera
Dejemos las hipocrecías
La Fé desde el punto de vista de la Iglesia Católica
Así somos
Hurgando en la web
Alegría de conocerlos
Son legales pero deben pasar varias noches durmiendo a la intemperie
Ecos de la semana
Senado mexicano ratifica tratado de libre comercio con Uruguay
Danza, una hermosa experiencia de vida
Condenan a 20 meses de prisión a un periodista
La Cocina Uruguaya
Rincón de Sentimientos
El Interior también existe
Olvidémonos de las Pálidas
Las Locuras de El Marinero
Correo de Lectores

 
Historias, ricas historias de nuestras vidas, de nuestros Pueblos y Ciudades

En nuestra tierra y desde siempre, hay refugios donde los uruguayos se encuentran con sus amigos, alternando los más diversos personajes. Ese centro obligado de pueblos, barrios, zonas, parajes o Ciudades comenzó en los Puertos y por diferentes necesidades de aprovisionamiento, se fueron radicando tierra adentro.
El paisaje rural uruguayo generalmente los tenía anclados, donde confluían varios caminos. Nunca faltaban los Paraísos donde descansaban a su sombra los caballos o el cerco de transparentes para resguardo de alguna tropa. Lugar de aprovisionamiento de las necesidades domésticas, herramientas y hasta centro de compra - ventas. El Almacén de Ramos Generales o la Pulpería fue el espacio donde el hombre se encontraba con otros, se enteraba de lo que pasaba en el mundo, obteniendo información. Escuchaba una ''llorona'', compartía tragos y disfrutaba a su manera los tiempos de distracción. Muchas veces el ''humo se iva al bocho'' y en el entredicho surgía la disputa. En las reuniones del pago aparecía la Taba y si el ''milico'' no andaba cerca, en algún rincón bien acondicionado se tallaba al Monte.

Asi va surgiendo la amistad entre vecinos, el compañerismo del pago en defensa de alguna causa justa de la región. El ''mangueo'' para algún beneficio de la necesitada Escuela e infinidad de justas causas.

Desde la Pulpería o el Comercio de Ramos Generales, se pasó al Café o Bar, el Club, la Confitería o el moderno Pub, siendo siempre el punto de

encuentro de personas, entorno amigable y donde podemos disfrutar de un juego al truco, al Mú o al Tute, sin faltar el Poker o la Conga. En cada Ciudad hay diferentes costumbres, pero el hecho cierto es el encuentro. Son escenarios de la comunicación o el roce entre individuos, el rico diálogo barrial o pueblerino y hasta el discurso o monólogo con pasión política, sin dejar de lado el negocio o la información de Mercados, la actividad filantrópica, todo está inserto.

Para madres es generalmente un centro de perdición, para esposas un lugar donde los maridos reviven otros tiempos o simplemente traen a su seno familiar otros temas, comentarios, anécdotas y los chistes populares que van circulando en la región. Las novias saben donde encontrar a su ''peor es nada'' en ciertas horas y se las ve pasar ocasionalmente por sus alrededores, distraídas.. pero con el ojo en la nuca.

Ese jolgorio de parroquianos que se encuentran periódicamente, fue cuna de inspiración y es actualmente lugar obligado donde compartir ideas o engendrar nuevas. Ricos en vivencias que dan lugar a una semblanza pueblerina, charlas de deportes, política, economía, literatura, historia. La vida de distintos personajes que han pasado a conocimiento de la población, no por su destaque intelectual, sino como la ocurrencia pícara e inteligente del hombre o de la mujer común, que con actitudes originales, conllevan a jugosas anécdotas y van salpicando reuniones. Según sea la ocasión, se van mezclando con aperitivos, cafés, vinos, en una amistosa mesa.

El consumo ha variado con el tiempo, son muchos los licores que se han degustado, desde la caña blanca, barata y brasilera, hasta el whisky, dejando en el camino la Añeja o Añeja Especial, el Espinillar o el Medio y Medio, la Amarga con Vermohut o el Avión, el Cinzano Cinzano o el Gin fiz, la Patricia o la Pilsen, según sea la ocasión. Nunca faltó el clarete, mucho menos el tinto, natural o cortado, siendo la mezcla preferida el 7 y 3. Por influencia de los vecinos conocimos la Gaipiriña y ya más del Norte llegaron Ron, Gin, Ginebra y nunca faltó en invierno la Grappa que en sus principios fue traída por los europeos en los albores de nuestra Patria. Consumida natural, fría o con Limón y - o con cáscara, pero también con Miel para aliviar algunos resfrío invernales.

El sentirnos a gusto en un espacio, con conocidos o no, gastarle horas a la vida e ir creando círculos de compañerismo que a la postre se transforman en lazos más estrechos de amistad, hicieron del Boliche la Sede, el centro de reunión. Muchos lo convirtieron en ''Parranda'' otros le dieron formas, afianzaron relaciones y hoy son Club Sociales, Club Deportivos, Centros de diversa indole. Un espacio más que el entorno tiene.

Así fui conociendo Barras compuesta de distintas y hasta encontradas personas por su carácter, o por su formación, o por sus costumbres, pero que terminan constituyendo un igualitario grupo de amigos, donde nunca se hace distingo de dinero ni de intelectualidad. Las hay por infinidad de razones afines y no son sólo característica de la juventud, me he estado interiorizando de una de las tantas que hay en Uruguay, un grupo de personas que han trabajado codo a codo por su Club durante más de 30 años y continúan disfrutando del encuentro ya sea en un aperitivo, almuerzo o simplemente una mesa de café.

La próxima semana, les presentaré personajes vivos, con una historia común de la Ciudad de Las Piedras. Un grupo que nació y se fue formando por tener un común lugar de desarrollo social. Desde la juventud vinculados a el Club Solís (fundado el 16 de febrero de 1888), lugar habitual de la sociedad pedrense, donde en su momento de auge se realizaban las grandes "vernissages", los bailes de gala donde las señoras y señoritas concurrían con sus familias con rigurosos vestidos de fiesta, mientras los hombres vestían formal traje oscuro y corbata.

Durante años fueron famosos los bailes de Primavera, donde se presentaban todas las niñas quinceañeras de la sociedad. "El Gran Baile", se desarrollaba el 18 de mayo de cada año, conmemorando la Batalla de Las Piedras. No bien terminado el tradicional desfile militar, el Club Solís recibía a el Presidente de la República, y era él quien inauguraba el baile de gala, invitando a alguna de las damas que, esperanzadas en ser ellas las elegidas, se alineaban para la invitación.