| UN TERRORISTA CON COLA DE PAJA |
| ¿De quién depende la paz en Medio Oriente? |
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Por Ricardo Ayestarán
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“¿Tiene derecho Israel a existir? Es una pregunta muy simple. Contésteme si o no” Pese a la sencillez de la pregunta, la misma tuvo que ser repetida cuatro veces por el periodista Tim Sebastian en el programa “Hardtalk” emitido el domingo 18 de abril de 2004 por la cadena televisiva BBC de Londres La razón de tanta insistencia no se debía a que su entrevistado, el máximo líder político de la banda terrorista Hamas, Khaled Meshaal, tuviera problemas auditivos o con la traducción del inglés. La verdadera razón es que Meshaal, enfrentado a las cámaras de una gran cadena de televisión europea, quiso escurrir el bulto, soslayando una respuesta clara, para evitar admitir frente a la opinión pública occidental lo que tantas veces Hamas ha proclamado a los cuatro vientos, sobre todo en el ámbito del mundo musulmán y palestino: que su objetivo es borrar del mapa al estado de Israel.
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Sin embargo lo único que este individuo logró con este comportamiento, propio de quien no tiene la conciencia limpia o, como decimos en Uruguay, propio de quien tiene cola de paja, fue exhibir ante el mundo una torpe deshonestidad intelectual y una grosera falta de respeto a la inteligencia de los millones de espectadores de la prestigiosa cadena de televisión.
Pero, para su desgracia y nuestra
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satisfacción, el periodista demostró que no había viajado hasta Beirut, para grabar embozadas consignas descafeinadas de fácil digestión para consumo de un público occidental, sino que había ido hasta allí para hablar claro. Así que, haciendo honor al nombre del programa, insistió con dureza varias veces con la urticante pregunta demandando de su entrevistado al menos un Si o un NO como respuesta. Finalmente y como no hay peor sordo que el que no quiere oír, ante al permanente galimatías que obtenía como respuesta por parte del terrorista, Tim Sebastián puso las cosas en su lugar, o mejor dicho, puso las palabras en su lugar, al afirmar lapidariamente: “Entonces la respuesta es NO. Israel no tiene derecho a existir. Eso es lo que usted me está diciendo”
Khaled Meshaal no lo negó.
El programa valió la pena por varias razones. En primer lugar porque, más allá de la esmirriada capacidad dialéctica expuesta por Meshaal, puesta en evidencia por el notorio contraste entre la pobreza argumentativa de sus respuestas y la fina ironía de las preguntas de Sebastian, y más allá también de la opaca imagen que dejó desde el punto de vista intelectual (¿si este es el líder, como serán los demás? ), siempre es importante oír de primera mano la opinión de quien sin dudas es figura central de un conflicto como el palestino.
En segundo lugar porque se pudo apreciar con absoluta claridad que, pese a los patéticos y forzados circunloquios de Meshaal, tratando de dar una pátina de civilización a los impresentables objetivos políticos de la banda terrorista y sus bárbaros métodos para alcanzarlos, Hamas no tiene el menor interés en un arreglo pacífico de la situación palestina. A lo largo del reportaje se pudo constatar como la banda ha boicoteado todas y cada una de las negociaciones que se han llevado a cabo hasta el presente. Incluyendo aquellas en las que participó Arafat como autoridad palestina.
En tercer lugar porque las draconianas condiciones y requisitos que Khaled exige que el estado de Israel cumpla previamente a cualquier negociación son absurdas. Por su contenido, que abarca absolutamente de todo el universo de reivindicaciones palestinas, pero sobre todo por su condición de previa a la instancia negociadora. Semejante requisito dejaría a Israel sin nada para negociar en las instancias formales, salvo su propia existencia.
| Pero lo que torna definitivamente descabellado el planteo de Meshaal es que a cambio de todo lo que le pide a Israel, él ofrece solamente su promesa de comenzar las conversaciones con miras a instalar una mesa negociadora de paz. Todo esto sin dar las mínimas garantías de que no se va a retomar la violencia terrorista en cualquier momento, y además sin querer reconocer el derecho a existir del Estado de Israel. Su gran concesión es considerar la posibilidad de poder postergar la discusión de este último punto, la existencia de Israel, para un futuro incierto. |
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Semejante patochada es un insulto a la inteligencia y un clarísimo envite para continuar el conflicto en el único plano en el que metodológicamente cualquier banda terrorista tiene su razón de ser y de actuar, esto es, el de la violencia, el terror y la muerte.
En cuarto lugar creemos que el programa valió la pena porque del contexto de la entrevista se puede deducir racionalmente que la paz no depende de Israel. La ausencia de un interlocutor válido del lado palestino imposibilita a Israel sentarse a negociar. El reportaje demostró con toda claridad que Hamas es independiente de la autoridad palestina y el propio Meshaal dijo que han discrepado con todas y cada una de las negociaciones llevadas adelante por la autoridad palestina. Y esa discrepancia fue además la explicación política de las actividades terroristas que hicieron fracasar todas las negociaciones que se pusieron en marcha.
Por lo tanto si Arafat no puede, no sabe, no quiere o no lo dejan controlar la actividad terrorista de Hamas & Cia., el líder de la OLP esta imposibilitado en el terreno de la realidad para poder negociar la paz de la región. Y por la misma razón para que haya acuerdos viables, las negociaciones deberán incluir necesariamente a Hamas & Cia..
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Pero aquí hay que subrayar algo que rompe los ojos de cualquier observador racional: nadie puede sensatamente decirle a su adversario que quiere alcanzar una paz negociada y al mismo tiempo reafirmar su intención de destruirlo.
Y esta gruesa contradicción surge con toda claridad de la entrevista a Khamed Meshaal.
Israel por lo tanto carece de interlocutor válido para negociar la paz. Mal se le puede exigir entonces que negocie si no tiene con quién. Está demostrado que no puede hacerlo con Arafat. Y después de ver este reportaje es obvio que la banda terrorista tampoco esta dispuesta a recorrer ese camino.
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Por eso, quienes argumentan que el problema para alcanzar la paz es responsabilidad exclusiva del gobierno de Israel incurren en un artero sofisma. Y acá ya no me refiero a los musulmanes que lógicamente siempre querrán acarrear agua para su molino. Me refiero al coro de periodistas, intelectuales y gobernantes que diariamente le exigen al gobierno de Israel que ponga a fin a la violencia en la franja de Gaza mientras nada exigen a los terroristas. Esos son los sofistas. Los que nunca hablan de la responsabilidad de Khaled Meshaal y nunca hablaron de la del jeque Yassin.
Israel hoy por hoy, carece de interlocutores válidos del lado árabe y por lo tanto sólo puede defenderse de la violencia integrista por la vía militar. Como muy bien dijo el candidato demócrata a la Casa Blanca John Kerry, luego que el ejercito de Israel enviara al jefe terrorista Abdel Asís a contemplar huríes,: “Israel tiene todo el derecho del mundo a responder a todo acto de terrorismo, (porque) Hamas es una brutal organización terrorista (que) tuvo años para transformarse y participar en el proceso de paz. Y se negó. Cuando Hamas diga “renunciamos a la violencia, estamos listos para negociar”, estoy seguro de que encontrarán a Israel para negociar"
Compartimos plenamente la opinión de Kerry.
Hamas y sus socios de Hezbollah y las otras bandas integristas, tiene tres caminos para transitar y la elección depende sólo de ellos:
- Reconocer la autoridad de Arafat para negociar en nombre de todos los palestinos y acatar los compromisos que se asuman desde la Mukata
- Asumir la titularidad de las negociaciones en nombre de todos los palestinos, adecuando sus exigencias y condiciones al real potencial negociador de ambas partes y renunciar públicamente a su intención de destruir a Israel.
- Continuar por el único camino que han sabido transitar hasta el presente que es el de la violencia, el asesinato y el terror.
La paz depende exclusivamente de los musulmanes fundamentalistas, y por lo tanto son ellos los que tienen la palabra.
| Lamentablemente, y por lo visto el domingo 18, el don de la palabra no es una de las virtudes de Khaled Meshaal, un líder con cola de paja que no se anima a decir públicamente lo que piensa porque sabe que es éticamente insostenible para el público occidental. Pero además de eso Meshaal reveló que es un líder mediocre, carente de ideas e imaginación constructiva, carente de talento y vocación para buscar la paz, pero sobre todo, Meshaal carece del coraje histórico |
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que supo tener un verdadero líder árabe como fue Anwar al Sadat, quién, salvando todas las distancias metodológicas y personales con estos terroristas, cuando se dio cuenta que la paz dependía de reconocer el derecho elemental de Israel a existir, extendió su mano y encontró, parafraseando a John Kerry, la mano tendida de Israel para negociar la paz.
Han pasado 25 años desde entonces
25 años de paz entre dos países que durante décadas estuvieron enfrentados a muerte, con varias guerras que dejaron miles de muertos, miles de heridos y profundas heridas espirituales que restañar y cicatrizar. Pero pese a todas esas dificultades, y merced a la grandeza y el coraje político de sus líderes, Egipto e Israel supieron encontrar los caminos para alcanzar una forma civilizada, pacífica y tolerante de convivir como pueblos vecinos. Que no se aman, ni se adoran, pero se toleran y no se matan.
Esto demuestra, entre otras cosas que Israel es capaz de alcanzar la paz con un país árabe con el que ha tenido profundas y dolorosas diferencias. Quienes acusan a Israel de ser un obstáculo para la paz ignoran la historia y entonces mejor sería que no hablaran de lo que no saben, o actúan de mala fe, lo que lamentablemente es lo más probable.
Khaled Meshaal todavía puede cambiar su destino. Abandonar su cola de paja, salir del agujero que se esconde en Siria e intentar ser un verdadero conductor y no un mero tirabombas por interpósitas personas. Para ello deberá elegir de que forma quiere pasar a la posteridad: Como lo hizo Sadat; o como un terrorista más.
Si elige la primera allanará los caminos para la paz en Palestina y probablemente tendrá asegurado un lugar de destaque en la historia del pueblo árabe y de Medio Oriente.
Si elige la segunda, no va a conseguir ni la paz, ni una patria para los palestinos, ni mucho menos destruir al estado de Israel. Lo que muy probablemente obtendrá, por cortesía de la IDF, será un boleto de ida, y sin regreso, para ir a visitar al jeque Ashmed Yassin.
Es una elección simple, como la pregunta inicial.
Pero aquella respuesta y esta elección, contienen una clave vital para la paz en la región.
Khaled Meshaal y los capitostes integristas deberían saberlo, pero por lo que vimos y oímos en la BBC el pasado 18 de abril, o no lo saben, o no lo entienden o no lo aceptan.
Y hasta que eso no suceda, el quinto jinete seguirá asolando Medio Oriente
Montevideo, abril de 2004.