DEJEMOS LAS HIPOCRECIAS
Por Helena Arce
Me da “vergüenza propia”, aunque en estos casos la frase hecha suele ser “vergüenza ajena”, pero digo propia pues lamentablemente, la actitud que asumen nuestros representantes nacionales la debemos asumir como propia. Y así es, aun la de aquellos a quienes no votamos ni votaríamos.
Me da vergüenza que mi hijo vea , que hasta en este caso en que está en juego la vida, nuestros representantes nacionales son “incapaces”. En este caso incapaces de no medir en cuestiones “electoreras” cuando deben aprobar o no leyes. Vergonzosa la actitud de senadores de nuestra República que cambian de actitud o deciden no presentarse a trabajar, a los efectos de no tener que manifestar su opinión sobre esta ley
Y se ha perdido tanto el sentido de lo que es realmente la democracia, que además esto se manifiesta impunemente, este tema no debe ser tratado en año electoral, no es momento para tratarlo.
Aun así me preguntó dadas los resultados de las encuestas dadas a conocer por la empresa Factum en Radio el Espectador: ¿A qué le temen?
“Según una encuesta de Factum realizada en el último trimestre del año pasado, el apoyo a la despenalización crece con el paso del tiempo. Hace 10 años, un 55% de la población estaba a favor; en 2002, cuando se discutió la ley en Diputados, subió a un 58%, y el año pasado a un 63%.”
El miedo de aquellos que estaban de acuerdo y ahora no se animan a votarla, evidentemente el miedo no es a que la gente les retire los votos. Si el miedo es a que el Presidente la vete, bueno hay mecanismos para levantar ese veto, y si los parlamentarios no son “capaces” de levantar el veto, siempre existirá la posibilidad de un plebiscito. Plebiscito que mostrará una vez más a nuestro Exc. Sr. Presidente, cuan lejos está del pueblo que lo honró con su investidura.
Si el miedo es a la posición de la Iglesia Católica, algo que pareciera irreal en este país, donde todos somos “laicos, gratuitos y obligatorios”, según gusta decir mi amigo Fernando, parece que la iglesia ha cambiado su radical postura de tratar de asesinos y genocidas a quienes están a favor del aborto. Por lo menos como suele ocurrir, desde que se ha hecho para mi, tristemente famoso el Sr. Cotugno, este luego de arrojar la piedra fue o decidió ser llamado a silencio. Escuchamos nuevamente a Monseñor Galimberti salir a la palestra anunciando el comunicado de la Conferencia Episcopal tras su reunión semestral
---frente a la discusión que actualmente lleva adelante el Senado, promueve "la promoción de respuestas positivas a favor de la vida". Ente esas respuestas enumera "una sana educación de la sexualidad para el amor y la familia, que requiere orientaciones adecuadas y formación de los educadores".
El documento también pide "el apoyo humano, solidario y económico a la mujer embarazada y a la madre adolescente a través de padrinazgos y asignaciones especiales", además de la flexibilización de los procedimientos que faciliten las adopciones. Aunque aclaró que el "valor de la vida" se sigue defendiendo con la misma convicción, el presidente de la Conferencia Episcopal uruguaya, Pablo Galimbeti dijo en La Brújula que no se opondría a discutir un nuevo proyecto de ley sobre la práctica del aborto que no incriminara a la mujer. Por último, se invita a la "búsqueda de caminos alternativos a la privación de libertad para penar los casos de aborto” --
En mi condición de mujer, a la que lo más glorioso que le ha pasado en la vida, es haber sido madre , hago mías las palabras que manifiestan el comunicado emitido por el Sindicato Médico del Uruguay respecto a este tema:
--“El SMU considera grave que en un país de poco más de tres millones de habitantes, sin problemas geográficos, étnicos, comunicacionales y de salud importantes, la mortalidad materna sea de 23 de cada l00 mil nacidos vivos, lo que significa un promedio de 13 uruguayas jóvenes muertas por año por causas mayoritariamente evitables. De muy grave califica "que las mujeres que viven en condición de pobreza mueran 2,64 veces más por estas causas que aquellas que tienen otras condiciones socioeconómicas". Pero lo que es "extremadamente grave", expresa el comunicado, es "que una de cada tres muertes maternas ocurridas entre l997 y 2001, haya sido a causa de complicaciones de abortos practicados en condiciones de riesgo, causa no sólo prevenible sino casi inexistente en los países donde existen servicios seguros de aborto". Además de grave es vergonzoso para el SMU "que las
mujeres pobres que se atienden en el C.H. Pereira Rossell tienen tres veces más posibilidades de morir por aborto provocado, que las mujeres de otros niveles socioeconómicos que acceden a mejores servicios de salud”---
Y particularmente importante se vuelve luego de las manifestaciones del Ministro de Salud Pública Dr. Conrado Bonilla al participar como orador del almuerzo mensual de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM).
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--“En el último año se registraron 750 casos de mortalidad infantil en
todo el país, lo cual indica que fallecieron 51 niños más que el año pasado, aun cuando hubo 1.415 nacimientos menos. El secretario de Estado informó que, a nivel mundial, Uruguay es uno de los países que más gasta en Salud (11% del PBI), aunque se coloca en el puesto 56° en cuanto a logros obtenidos.
Para Bonilla, la mortalidad infantil es una tasa específica de gran valor como indicador sanitario, que refleja las condiciones socioeconómicas del país.
“No nos cabe la duda de que la crisis castigó duro. Y castiga donde castigan todas las crisis: en los sectores más vulnerables de la población. Es muy probable que algunos de estos desdichados casos se puedan explicar, pero no todos; ni siquiera sabemos cuántos aproximadamente”, declaró ayer el secretario”--
No menos grave resulta el Informe elaborado por el Observatorio de Derechos de la Infancia y la Adolescencia en Uruguay, :
--"La situación de calle y el trabajo infantil son caras visibles de la pobreza que reclaman una respuesta más decidida e innovadora, que no sólo atienda a lo inmediato sino que articule redes de protección firmes y duraderas que logren romper el ciclo de la pobreza y sus consecuencias" Uno de cada dos niños de cero a cinco años vive en hogares pobres.. Alrededor de 104 mil niños uruguayos no logran cubrir los costos de alimentación y otros bienes y servicios considerados básicos. Entre ellos, unos 12.000 niños ni siquiera reciben los requerimientos mínimos de nutrición. También advierte que un 10% de los menores de un año padecen problemas de desnutrición crónica, y esta cifra aumenta al 17% en los niños de entre uno y dos año”--------
Sin embargo no solamente por la pobreza imperante a la que condenaremos a esos niños, es que debe despenalizarse la práctica del aborto, sino por sobre todas las cosas, porque un niño debe ser deseado, querido, mientras existan embarazos no deseados seguirá existiendo el aborto. Obligando a las madres a tenerlos, condenaremos a esos niños a una vida sin amor. Si una mujer pobre desea tener un hijo, se preocupará por él u dentro de las condiciones de vida que pueda, le dará lo mejor. Pero si una mujer sea cual sea su condición económica o social, no quiere a ese hijo, no lo hará, y eso no se solucionará obligándola a tenerlo.
Por ello he copiado para terminar, parte de la declaración de los Derechos del Niño proclamados por nuestra Asamblea Nacional en 1959, hace casi 45 años:
Declaración de los Derechos del Niño
Proclamada por la Asamblea General en su resolución 1386 (XIV), de 20 de noviembre de 1959
La Asamblea General
| Proclama la presente Declaración de los Derechos del Niño a fin de que éste pueda tener una infancia feliz y gozar, en su propio bien y en bien de la sociedad, de los derechos y libertades que en ella se enuncian e insta a los padres, a los hombres y mujeres individualmente y a las organizaciones particulares, autoridades locales y gobiernos nacionales a que reconozcan esos derechos y luchen por su observancia con medidas legislativas y de otra índole adoptadas progresivamente en conformidad con los siguientes principios: |
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Principio 6
El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.