ALEGRIA DE CONOCERLOS
Por Juan Carlos Palacios Este domingo por la tarde, fuimos con mi esposa a la Terminal Municipal de ómnibus. Al retirarnos observamos una pareja con una niña que sentados en las butacas de la sala de espera, tenían a su lado un enorme trofeo, de esos que se entregan en las competencias deportivas.
Curiosos por el llamativo trofeo, nos acercamos a preguntarles, quien había recibido aquella distinción. Por su aspecto me adelanté a pensar que el hombre sería un paisano que había participado de alguna jineteada
importante y que estaba de paso rumbo a su casa. El hombre, nos respondió que el trofeo lo había obtenido él mismo, en la Maratón que se había realizado esa mañana aquí en Salto. En realidad habían sido tres etapas, en tres domingos sucesivos. Un verdadero campeonato. Él había participado de las tres etapas. Pero no solo tenía aquel enorme trofeo, sino que además tenía cuatro trofeos más pequeños. En esos momentos se acerca una jovencita de unos quince años que era su hija. Después se acercaron un varoncito de unos trece años y una niña más. En total eran seis, el matrimonio y cuatro hijos. Nos comentó que vivían en Pintadito, una paraje muy cercano a la ciudad de Artigas. Habían participado de las tres etapas que se habían llevado a cabo y él había resultado triunfador de la gran Maratón. Agregó que vivía de la extracción de arena, en el río Cuareim. Rema hasta donde hay banco de arena Carga el bote con arena y rema hasta donde tiene su lugar de desembarque. Allí descarga la arena. Toda esta tarea la realiza con una pala. Luego trata de comercializarla. Y de eso vive, pero recientemente le habían robado el bote. Por lo tanto ahora tenía que hacer un mayor esfuerzo. Les preguntamos cuando habían llegado de Artigas. "Llegamos esta mañana"- nos respondieron. "Salimos a las cinco de la mañana de Artigas, llegamos a las ocho y media y de aquí nos fuimos enseguid a a la competencia".
Pero el atleta no era solo él, sino que su esposa y su hija también competían. La esposa salió primera en su categoría. La hija anduvo entreverada entre los primeros.
Estaban en la terminal aguardando la salida del óminbus que a las nueve de la noche los dejaría en Artigas.
Este hombre tiene cuarenta años y nos comentó que él se inició en el atletismo hace solamente cuatro años! Ahora tiene cuarentea y cuatro. Fue en oportunidad de acompañar y estimular a su hijo mayor que tenía que participar de una competencia. El hijo había tenido un buen preparador en Quaraí, Brasil (frente a Artigas). De esa manera, acompañando al hijo y aprovechando las insrucciones que el hijo de traía de Quaraí, se iban preparando juntos. Como andaba bien, cada vez tenía más entusiasmo y comenzó a participar de diversas competencias exitosamente.
"En casa tenemos unos cuantos trofeos" - nos dijo.
Viendo su éxito, la señora también comenzó a prepararse, así como la hija mayor.
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Le pedí permiso para tomarle al grupo familiar una foto con los trofeos. Luego de la foto, la señora, comentó que tenían dos hijos varones más. Uno, había terminado tercer año de Mecánica en la Escuela Industrial de Artigas y para continuar con su carrera tenía que venir pasar a estudiar en la Escuela Industrial de Salto o la de Montevideo, pero como ellos no tenían condiciones para afrontar los gastos que ello generaría, el muchacho optó por ingresar como soldado a un cuartel en Montevideo, con la esperanza de poder continuar sus estudios. El otro hijo había terminado los estudios de Panificación y estaba aguardando en Montevideo, la oportunidad de trabajar en un cuartel.
La jovencita (hija mayor) había abandonado el liceo pues le quedaba muy distante (seguramente no podía pagarse el ómnibus). El año que viene piensa estudiar en la UTU de Artigas una carrera del área empresarial. La señora trabaja como doméstica en Artigas.
Deseaba ayudarlos de alguna manera. No se me ocurrió otra cosa que comprarles y unos alfajores. Se los entregué en un bolsita. El jovencito muy resueltamente dijo: muchas gracias!".
Mientras convesábamos pensaba que en otros países, cuando surge un elemento con condiciones como este, lo apoyan para que pueda desplegar todas sus condiciones sin estar preocupándose por el diario sustento. Los felicitamos y les auguramos muchos éxitos más y nos fuimos. Mientras caminábamos hacia el auto, sentíamos una mezcla de profunda emoción y genuino orgullo, por aquel grupo familiar que desde la más humilde condición, enfrentando visibles dificultades, han apostado al deporte, triunfan, tienen muchos sueños y expectativas.
Llegué a mi casa y llamé a una emisora de Artigas, para avisarles que Saúl Rogelio Machado había resultado campeón en el torneo de la Asociación Maratonista Salteña, que llegaba junto a su familia en ómnibus a las nueve de la noche y que portaba un enorme trofeo!
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