| SON LEGALES, PERO DEBEN PASAR VARIAS NOCHES DURMIENDO A LA INTEMPERIE |
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por Graciela Vera
Periodista independiente
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Se trata de inmigrantes legalizados, tienen sus papeles en regla y trabajo, sin embargo están durmiendo a la intemperie y perdiendo de ganar jornales.
Desde hace algunas semanas las calles adyacentes a la oficina de Extranjería de Almería se han visto literalmente invadidas por inmigrantes irregulares, pero no son los inmigrantes que buscan obtener los permisos de residencia y trabajo. Esta vez son grupos de legales que tratan de renovar sus documentos. El colapso de los servicios del Estado es el mismo.
Cada dos años los ‘permisos’ deben renovarse. En un momento Extranjería trabajó dando número para su atención a razón de doscientos inmigrantes por día. Se trataba de agilizar la atención de un número de inmigrantes que había colapsado los alrededores de la oficina y formaban largas colas durante muchos días y noches.
Actualmente se están entregando ciento veinte números diarios y el atasco se viene acumulando de forma que son muchas las personas que se ven obligadas a permanecer guardando un sitio, desde que a primera hora se reparten los números del día hasta el otro, cuando vuelven a abrirse las puertas de la oficina a las nueve de la mañana.
Entre los inmigrantes, venidos de toda la provincia y otras cercanas hay familias con niños. Ayer era una mujer magrebí con un bebe de nueve meses, esta noche es una familia ecuatoriana con un niño de un año y medio.
Hoy amaneció lloviendo. No hay nada que resguarde de la lluvia en el frente del edificio de Extranjería. Cuando nos acercamos a la fila de personas que sentadas contra la pared se protegían con cartones y alguna que otra frazada de los rigores de la noche, más fresca que lo habitual y con una humedad presagio de mal tiempo, nos encontramos con un grupo de ecuatorianos.
Habíamos acompañado a Emy, la alcaldesa del barrio que realizaba una más de sus múltiples visitas para controlar y ayudar. No hacía mucho rato les había alcanzado unos náilones para que pudieran protegerse si volvía a llover.
Quienes nos leen asiduamente seguro que recuerdan a Emy y a su labor para facilitar a los inmigrantes las largas esperas nocturnas guardando turno para ser atendidos. Hablamos de su trabajo en el número 68 de Informe Uruguay con el título de ‘Una Alcaldesa o simplemente una mujer’.
Hace varias noches que se viene levantando dos o tres veces para ‘dar una vueltita’ y ver si puede ayudar en algo. No es la única persona que se sensibiliza con ellos. Mientras estuvimos allí los vecinos les alcanzaron leche, algún abrigo y, lo más importante, una palabra amiga.
Quizás las imágenes hablen más que lo que podemos decir. Este grupo viene de Pulpí, un pueblo de la provincia a unos 140 kilómetros de la capital. Tienen suerte, es la primera noche que pasan aquí y por su ubicación en la fila seguramente mañana los atenderán. Están guardando el lugar desde las cuatro de la tarde.
Ellos son Rosario, Gladis, Ana, Aedos, Eliseo, Sergio, Jony, Ranua, Anif, Mónica y Pilar.
Mónica dice que siente frío. Rosario toma un café y sostiene en sus brazos al pequeño Darien; han llevado un cochecito de bebe donde tratarán de convencerlo de que deberá dormir, al menos por hoy.
Aún no sé bien porqué me acerqué directamente a ellos. Si fue porque eran americanos o por el pequeño. El niño, sufriendo las inclemencias de una noche a la intemperie nos apena. Pero Darien no es un inmigrante, nació en España, no necesita renovar papeles pero aquí está compartiendo las vicisitudes de sus padres.
¿Serán estas las obligaciones que piden para los inmigrantes? Derechos y obligaciones dijeron las autoridades pero aquí, como ellos mismos dicen y todos podemos comprobar, esas obligaciones se transforman en algo inhumano.
No queremos discernir si se trata de falta de previsión de las autoridades o de que hay demasiados inmigrantes. Nos acabamos de enterar de que mañana serán Sergito y Belén de 3 y 5 años quienes deberán renovar sus papeles. Son hijos de Sergio y ellos sí, a pesar de su corta edad son inmigrantes.
Darien sonríe. Su madre le insta a saludar porque ‘lo van a ver por internet’.
Seguramente cuando crezca no recuerde esta aventura que la tierra que le vio nacer le obligó a vivir junto a sus progenitores.
La noche apenas ha comenzado. Es la primera porque deberán regresar dos veces más. Ahora, nos dicen, entregamos los papeles de renovación, después tendremos que volver para pagar las tasas y una tercera vez para levantar los papeles… sí, debemos volver todos porque tenemos que firmar.
Las incomodidades se suman a los dos, tres o más días de pérdida de jornales porque ellos trabajan por día.
Para algunos de ellos es la tercera vez que renuevan sus permisos. Son ecuatorianos pero podrían ser uruguayos, argentinos, colombianos, peruanos, cubanos, nigerianos, magrebíes, japoneses o,… simplemente inmigrantes
Almería (el sur del norte) 29 abril 2004