Año III - Nº 150 - Uruguay, 30 de setiembre del 2005

 
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Ricardo recibió un loro por su cumpleaños, ya era un loro adulto, con una muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota, así como siempre, de muy mal genio.

Ricardo trató, desde el primer día, de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le ponía música suave y siempre lo trataba con mucho cariño.

Llego un día en que Ricardo perdió la paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que en un momento de desesperación, Ricardo puso al loro en el congelador.

Por un par de minutos aún pudo escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimiento, hasta que de pronto, todo fue silencio.

Después de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente abrió la puerta del congelador.

El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo:

- Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido me disculpes y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi comportamiento".

Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro y estaba a punto de preguntarle qué es lo que lo había hecho cambiar de esa manera, cuando el loro continuó:

- "¿Te puedo preguntar una cosa?..."

- "Si... como no!!", contesto Ricardo.

- "¿Qué fue lo que hizo el pollo?".

 

 

Durante su visita a España el Papa, cansado de tanto protocolo y alabanza se decide romper un rato las reglas.
Cuando sube a la limusina para uno de los traslados no públicos le dice al chofer:
- Hijo mio... tengo ganas de romper un poco el protocolo... serás tan gentil de dejarme conducir mientras tú te pasas atras para descansar?
- Bueno, Santidad, nadie puede negarle algo al Papa verdad?
Y alli vamos, con el Papa al volante y el chofer sentado atrás en la enorme limusina de cristales ahumados.
Un poco olvidado del arte de conducir, el Papa va por una de las avenidas principales de Madrid y se va pasando stops, semáforos rojos, con exceso de velocidad, tumbando contenedores de basura y haciendo poco caso a las señales de trafico.
Se le pega una patrulla y lo detiene.
El Papa baja su ventana, y al verlo el policía se asombra y sin decir nada, regresa a su vehculo, toma la radio y se produce el siguiente dialogo:
Agente: "Patrulla 505 a Central, cambio"
Central: "Si, agente, que sucede? cambio"
Agente: "He detenido a un tío que parece muy influyente y poderoso y no se cómo proceder. Cambio"
Central: "Pues haga lo común y póngale una multa, cambio"
Agente: "No, es que éste tío tiene que ser influyente de cojones y no me quiero meter en problemas, cambio"
Central: "Ah, como, que es un politiquillo o que? cambio"
Agente: "No, hombre, mucho mas gordo que cualquier politiquillo! cambio"
Central: "Ah, que es del PP o que? cambio"
Agente: "No digas chorradas, los del PP no le llegan ni a la suela de este!"
Central: "Bueno, pues quién como es?"
Agente: "Pues no sé, pero... se me hace que es DIOS, Cambio..."
Central: "A ver compañero: Estás en pedo o qué? como que DIOS?, por qué lo dices?"
Agente: "Pues fíjate como será que... TRAE AL PAPA DE CHOFER!!!"