 |
Dios los cría....y ellos se juntan
* Danny Luque |
El petróleo y la energía atómica han establecido un curioso matrimonio (más bien un adulterio) con la política, en tres países. Es un eje de coincidencias, más que de alianzas ó pactos sellados con brindis diplomáticos en cancillerías.
Lo forman los gobiernos con petróleo (Venezuela), con capacidad nuclear (Corea del Norte) y con ambos recursos a a la vez (Irán).Persiguen objetivos distintos, pero están hermanados por el mismo método: ampararse en ellos para la extorsión y el chantaje.
Forman una larga línea, aunque son apenas tres puntos. Pero al unirse, extenderse, y presionar, abarcan áreas distantes y estratégicas. Y amenazan con asarnos a todos en el mismo sartén.
Corea del Norte, a pesar de su ideología comunista, carece de esas ansias imperiales que tuvo Rusia desde Lenin a Gorbachov. Sumida en una incapacidad crónica para crear bienes materiales para su pueblo, la meta suprema de su gobernante es subsistir a cualquier precio, y que otros le suministren desde los fertilizantes hasta los tintes para el cabello que usa Kim Jong II, el heredero de Kim II Sung, que dirige las operaciones.
Fue el primero en descubrir, en la práctica, la utilidad internacional de un combustible peligroso como instrumento de presión y concesiones. Eso le ha servido para evitar hambrunas masivas dentro de sus fronteras.
El otro país, Irán, es el ejemplo típico de fusión entre religión y Estado; pero a diferencia de Corea del Norte, está permeado por ansias imperiales, aunque de corte religioso. Considera que todo lo no musulmán, en la manera que ellos conciben esta religión, es una ofensa a Alá, un estorbo maligno, y debe de desaparecer.
El Medio Oriente, según los fundamentalistas, debe estructurarse a la imagen y semejanza de su ideología. Y Estados Unidos es el enemigo perverso, causa de todas sus desgracias. Por eso necesitan con urgencia el poderío atómico, es clave para mantener sus designios en el escenario, y abrirse paso con ellos en otras fronteras.
El Comandante Chávez es el payaso del circo de tres pistas en este espectáculo, aunque es un payaso peligroso porque le explicaron que el petróleo es el equivalente andino, en el siglo XXI, de las legiones romanas en sus tácticas de presión, avance y conquista más allá de sus predios. Un arma que le permite coquetear con la narco-guerrilla colombiana, sustituir parte de los subsidios rusos a Cuba, comprar alineamientos en algunos gobiernos latinoamericanos, fabricar alianzas políticas camufladas con nombres de pactos comerciales, donde se integran, además, aliados chinos ó árabes. Todo esto le sirve para atacar cualquier iniciativa norteamericana en la región. Le permite, además, galopar como un Mesías bolivariano, encaramado en lo más alto de la cresta de la ola populista.
Corea del Norte, Irán y Venezuela han encontrado la fórmula que tan desesperadamente buscó Adolfo Hitler sin éxito; un arma propia y mortífera para imponer su voluntad en la geopolítica.
Hitler la imaginó en las bombas volantes V1 y V2 que ensayó contra Inglaterra; Corea del Norte, Irán y Venezuela la han encontrado en los arsenales nucleares y en el petróleo.
Agotar los medios diplomáticos con estos gobiernos es indispensable, independientemente de que eso los hace sentirse más fuertes, y de que conversar decentemente con ellos los envalentona aún más, como el comportamiento del guapo del barrio ante el vecino que exige derechos desde su silla de ruedas.
Lo preocupante es que la ONU no parece estar apta, en la actualidad, para semejante tarea.