Año Nuevo
Viejos Problemas
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Estamos golpeando las puertas del 2006 y como sucede cada vez que arrancamos la ultima hoja del almanaque, vamos renovado las esperanzas por el solo hecho de saber que está terminando un año bastante difícil, sombrío y lleno de dificultades para los uruguayos.
Por supuesto que debemos moderar nuestros buenos deseos y no esperar cambios fundamentales ni milagros que justifiquen nuestras esperanzas para este 2006.
Se vivirán nuevas experiencias, se buscaran nuevas alternativas para superar una crisis que tiende a revertirse y que nos ayudará a mentalizarnos para que el 2006 nos traiga otras realidades.
Somos conscientes de que los cambios experimentados en la región y en el mundo continuaran repercutiendo en esta frontera (Chuy- Chui) condicionando de alguna manea el bienestar de la población.
Con un MERCOSUR estancado que solamente ha perjudicado la actividad comercial de la frontera es evidente que deberemos convivir con sus consecuencias en un proceso irreversible motivado por los nuevos tiempos.
Uno de los temas fundamentales a tener en cuenta para el nuevo año esta relacionado con la integración reciproca entre ambas poblaciones, buscando en el intercambio comercial, social y cultural el bienestar que reclaman los habitantes de ambas comunidades.
Estamos en una zona exclusivamente comercial que debe buscar otras alternativas, aunque para ello deba luchar con los intereses históricos de una "frontera marginal" y el centralismo impuesto por la capital departamental y también del gobierno nacional desde hace muchos años.
Dentro de esta realidad deberemos comenzar el año esperando que las nuevas autoridades pongan en práctica los mecanismos necesarios para ir cambiando lentamente la situación actual de una de las principales puertas de ingreso que tiene nuestro país.
Para ello también la gente de Chuy debe asumir la responsabilidad de tomar decisiones y posteriormente salir a defenderlas con honestidad y claridad. Los operadores turísticos, comerciantes, clubes de servicio y las autoridades que nos representan en distintos organismos deberán estudiar planes de integración si es que realmente quieren transformar esta zona en un importante polo de desarrollo.
Navidad: Ya no somos los mismos
Es posible que muchas personas por diferentes razones se hayan resistido a esperar la hora señalada para conmemorar la nochebuena en un clima festivo que las actuales circunstancias nos están negando.
Por supuesto que en muchos hogares felizmente el algodón pudo simular la nieve en los pesebres y los trineos transportaron sueños y esperanzas para revivir una vez más la tradición de los Reyes Magos homenajeando al niño recién nacido.
Ha pasado otra navidad, los pinos fueron sacrificados, hubo pesebres, manifestaciones populares, villancicos, Santa Claus y las comidas especiales, pero fuera de temporada.
Mientras recorremos los primeros años del milenio podemos observar que los adelantos de la ciencia no han acompañado los verdaderos sentimientos de felicidad que reclama la humanidad.
Cruentos combates continúan señalando la existencia de guerras inventadas, mientras el milagro de la televisión anula distancias para traernos todos los conflictos del mundo hasta nuestros hogares.
Fanatismo, poder y ambiciones que continuaran estimulando a los hombres y aniquilando mediante el terror las buenas intensiones y la propia vida de millones de personas. Guerras irracionales, arsenales mortíferos y corridas armamentistas que siembran el hambre y la miseria en distintos pueblos del planeta y de las cuales no somos ajenos.
En días de "festeyamento" como dicen nuestros hermanos brasileños, cuesta reconocer que los últimos años se han caracterizado por una crisis de valores que difícilmente encontrará paralelo a través de la historia. Estamos viviendo en un mundo cada vez más cruel y competitivo, donde los sentimientos y algunas festividades se van dejando de lado para dar paso a una rebeldía sin límites en procura de una conquista a cualquier precio en todos los terrenos.
Por ese motivo hasta las Navidades están cambiando, son diferentes y hasta podemos decir que solamente el almanaque pretende sin éxito igualar sentimientos de alegría o felicidad, aunque sabemos perfectamente que la amargura, la tristeza y la soledad continuarán estampadas en los rostros de millones de niños que no tendrán con quien, ni con qué festejar y ni siquiera recordaran la fecha.
Ha transcurrido una nueva noche buena con luces y sombras. Ha quedado atrás la gracia pastoril del pesebre para recordarnos que la supremacía económica o el triunfo financiero no
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