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¡PAPELERAS SÍ!
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¡PAPELERAS NÓ! |
| Escribe: Ernesto Martínez Battaglino |
Me ha extrañado sobremanera, que un tema tan candente e importante por sus consecuencias económicas, sociales y políticas que está aconteciendo desde hace ya bastante tiempo entre la Argentina y el Uruguay, haya transcurrido en forma casi que anecdotaria para la mayoría de la población uruguaya.
Primeramente, pude hasta entender que ni siquiera las autoridades de gobierno uruguayas hubieran salido a defender el trabajo nacional y la autonomía económica del Uruguay, propia a cualquier país soberano, dado de donde provenían los dardos y en salvaguarda de la convivencia pacífica a la que hemos llegado, luego de no pocos desencuentros históricos y puntuales con dicha nación, que sin duda siempre hemos sabido superar.
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Gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti junto al embajador de Argentina en Uruguay, Hernán Patiño Mayer.
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Tomé esta aparente "apatía" como un acto de mesura, teniendo en cuenta que la Argentina nos es un país muy afín y querido, donde los lazos de amistad e históricos se vienen enraizando desde los primeros tiempos de la conformación de estos pueblos, y que tales desacuerdos, bien serían aplacados por un franco diálogo entre gobernantes y técnicos, que aventaran todo tipo de resquemores con respecto a posibles agravios al medio ambiente, que este tipo de industrias podría provocar, como, en otros tiempos y con otras técnicas no tan avanzadas como las actuales, sin duda que crearon donde estas estuvieran funcionando.
Lo que llama la atención, es que los principales cascotazos vinieron justamente del Gobernador Busti de la Provincia vecina de Entre Ríos, poseedora ella de más de una papelera de construcción arcaica, provocadoras, ellas sí, de todo aquello que se escandaliza puedan llegar a producir las supermodernas de Ence y Botnia, donde sus plantas, hoy, son consideradas modelo a nivel mundial.
Por eso, planteaba este tema en una reciente nota de atención que pretendí así lo tomaran los lectores del Foro UPC, donde hay muchos uruguayos diseminados por el mundo que lo leen y participan, como forma de estar, también ellos, un poco más cerca del terruño y conocedores de lo que aquí acontece. Hacerles conocer los hechos que están sucediendo y que considero de importancia real, lo tomé como hasta un deber, por lo que expresaba: Esta situación está llegando a un extremo difícil de dilucidar su fin. Esto no le hace bien ni a las buenas relaciones que deberían de haber entre naciones vecinas que son amigas y que han mantenido hidalgamente un historial común y que han estado siempre demasiado comprometidas mutuamente en lo económico y en lo social, y que, además, no pueden dejar de tener en cuenta lo que las compromete al suscribir, ambas, el Tratado de Asunción, en todos sus extremos.
Esperemos que la cordura, la sensatez y el mantenimiento de las buenas relaciones, hagan llegar a ambas naciones a un acuerdo en paz, como todo país civilizado lo quiere y lo reclama.
No quisiera pensar que todo esto es un entredicho espurio de intereses, escondido bajo "el buen motivo" de salvar la preservación del medio ambiente y de defender los derechos humanos de los pueblos presuntamente afectados. Sería una gran desilusión.
La Cancillería uruguaya tuvo que movilizarse ante la continuidad de los hechos y el agravamiento de las medidas tomadas de cortes en los pasos de los puentes sobre el Río Uruguay, por lo que, dijo, "que la protesta desde el vecino país no tiene fundamento ni validez jurídica."
Papeleras: Vázquez intervino; Argentina reclamó cese de obras
Así se expresa en nota periodística el diario La República ante los hecho como se vienen desarrollando: El presidente Vázquez pidió al gobierno argentino "que se respete el informe" de impacto ambiental realizado por la Corporación Financiera Internacional, mientras la Cancillería uruguaya respondió que la protesta argentina carece de "fundamento y valor jurídico".
El canciller Gargano rechazó formalmente el reclamo de la vecina orilla que indicaba que con la habilitación de las plantas de celulosa, Uruguay violentaba los Estatutos del río Uruguay. La República, ante eso expresa:
"En la nota no se individualizan las normas jurídicas presuntamente vulneradas, lo cual deja al acto a la protesta carente de fundamento y valor jurídico", afirmó Gargano en su nota entregada ayer a la embajada argentina en nuestro país. La nota fue rápidamente respondida desde Argentina.
El presidente Vázquez fue también firme en mantener la posición del gobierno nacional, que incluso, es la misma que había sido aprobada y discutida por el gobierno del Dr. Jorge Batlle en la administración anterior. Por ello, el Dr. Vázquez, aseguró: "Dar todos los argumentos y las razones por los que las plantas de celulosa continuarán sus etapas de construcción."
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El canciller Reinaldo Gargano remitió una respuesta oficial ante el reclamo argentino.
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Vázquez señaló que uno de los documentos existentes es el informe de impacto ambiental acumulado, realizado por técnicos de la Corporación Financiera Internacional (CFI) para el Banco Mundial, hecho que da seguridades técnicas y jurídicas. Además, manifestó que "lo que puede hacer es abrir el diálogo y conversar con el gobierno (de Néstor Kirchner), con el que tenemos buenas relaciones".
Recordó que el documento técnico de la CFI fue solicitado por el gobernador de Entre Ríos Jorge Busti, "al plantear la necesidad de que el Banco Mundial se expidiera." "El Banco Mundial es una institución seria y responsable, ha generado el informe (de impacto acumulado). Pretendemos que se respete ese informe que lo pidieron los propios argentinos".
"Paralelamente reiteró el ofrecimiento hecho al gobierno argentino de generar una comisión especial que le dé seguimiento al tema. En esta comisión, Argentina podría estar representada y de ese modo controlar estrictamente que se cumpla la normativa vinculada a la preservación del medio ambiente."
Consultado sobre los cortes de ruta que vienen efectuando grupos ambientalistas contrarios a las plantas de celulosa, el presidente Vázquez expresó que si bien las manifestaciones ciudadanas deben ser respetadas, entiende que el corte de la libre circulación entre los países atenta contra las libertades del resto de las personas a las que no se les permite circular. "Este es un tema que se produce en territorio argentino, y serán los argentinos quienes tendrás que solucionar este tema".
Como se ve, el asunto está tomando un perfil no deseado, con una Argentina cada vez más obcecada en mantener sus razones, sin tener en cuenta las seguridades técnicas que una consultora imparcial y creíble como lo es la de CFI le ha dado a ambas partes, como, asimismo, también le da la comisión mixta (uruguaya-argentina) abocada al seguimiento de las medidas jurídicas y técnicas a implementar, que le dan las mayores seguridades a cualquiera de las partes, por lo que insistir en una posición tan cerrada, abriga solo la sospecha de haber otro tipo de motivos para que la Argentina actúe en la forma que lo hace.
No solo se rechaza la implantación de tales plantas en territorio extranjero en forma totalitaria y violando normas jurídicas internacionales desde la base del pueblo de Gualeguaychú, que sin duda actúa sanamente inducida por una información distorsionada, sino que, también, así se actúa desde las propias autoridades provinciales (Jorge Busti), y hasta del mismísimo presidente de la Nación Argentina, el Dr. Néstor Kirchner.
¡ Mala tos le siento al gato !
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