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Año V Nro. 349 - Uruguay, 31 de julio del 2009
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La reunión “a puertas cerradas”, tuvo lugar en el Salón Azul del Palacio de la Intendencia Municipal de Montevideo. Allí, funcionarios públicos de confianza y jerarquía, afines al gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, de diversas reparticiones estatales, nacionales y/o departamentales, recibieron las directivas de la fórmula presidencial del binomio Mujica-Astori, en la que se les urgió a redoblar la militancia para obtener un segundo “gobierno progresista”. Con la excusa de compartir “experiencias de gobierno” se les recomendó hacer -desde sus respectivos lugares de trabajo- campaña política, difundiendo y defendiendo los logros del actual gobierno, para poder continuar en la tarea de “profundizar los cambios”. Esta reunión, nos lleva a formular algunas consideraciones, pues la gravedad de lo acontecido no debiera caer en el vacío. Nuestra historia no registra antecedentes de esta naturaleza. Quienes convocaron a tan inusual asamblea, olvidaron tal vez que, el lugar elegido para llevarla a cabo, es uno de los espacios del Palacio Municipal de Montevideo, cuyas instalaciones (desde que se accede a él) su ornamentación, su mobiliario, equipos de amplificación, iluminación, mantenimiento y funcionamiento, son costeados con los impuestos que pagamos todos quienes contribuimos a sostener el presupuesto municipal capitalino. Por ello, es que muy otro debiera ser el uso dado al mismo. Obsérvese que, no se trata de una propiedad del Partido de Gobierno. Ni se trata de un espacio privado, ni menos de un lugar donde funcione un club político partidario. Debió por ello, ser otra la sede desde donde pretendió organizarse el inicio de una campaña político-electoral, como lamentablemente aconteció. ¿Quiénes son los responsables de la autorización del uso de estos espacios para actividades de esta naturaleza? ¿Percibió el Municipio de Montevideo alguna tasa o precio por el uso de sus instalaciones? ¿Cuáles fueron los controles de la Junta Departamental de Montevideo a este respecto? No debieran guardar silencio quienes tienen por Ley el poder de contralor. A estas interrogantes, si se quiere, “formales”, se suma otra de mayor gravedad, puesto que parecen olvidar también que, por mandato constitucional “los funcionarios existen para la función” y que, en consecuencia, deben prestar sus servicios y sus energías en beneficio de la causa pública y no de una fracción política. Si bien no tomó estado público la lista de los asistentes y sólo se difundieron nombres e imágenes de los más conspicuos participantes, cabe también preguntarse si, en día y horario hábiles ¿podían estar todos estos funcionarios, cuadros gerenciales y jerarcas, participando de una reunión con claros fines político-partidarios? Mientras tanto, ¿quién estaba a cargo de sus respectivos despachos? Ahora resulta que, desde el poder, se utilizan bienes de una persona pública menor como el Municipio de Montevideo, para enmarcar las actividades a futuro, no en bien de la causa pública, sino en favor del resultado de una de las fórmulas que compiten en las próximas elecciones nacionales. ¿Se le prestaría el Salón Azul con igual generosidad, a las fórmulas de los partidos políticos opositores? Desde el poder, se convoca en día y horario en que funcionan muchas de las oficinas, donde presumimos trabajan los jerarcas de los servicios asistentes al evento, para trasmitirles directivas proselitistas. ¿Es admisible aceptar calladamente tal conducta? Claramente, se confunden los roles a cumplir. Se confunde el concepto de “Estado” (ya sea considerado como persona pública mayor, o menor, como los municipios) con el concepto de “Gobierno”. Además de hacer un uso ilegítimo de recursos humanos y materiales con una finalidad contraria a la legalmente establecida, se tergiversa todo y al parecer: todo vale. Y lo que es peor, desde el poder mismo –con todo lo que ello implica- se pone en marcha todo el aparato burocrático del Estado, afín al partido de gobierno, “comprometiéndolo” para que cierre filas en una campaña política en la que se pretende no perder un solo voto. Advertimos que, el mensaje que se brinda a la ciudadanía con actitudes de este tipo, no puede ser más contrario a los principios democráticos y republicanos. © Dr. Marcelo Gioscia Civitate para Informe Uruguay
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