Año III - Nº 111 - Uruguay, 31 de diciembre del 2004

 

 

 

 

LA UNIVERSIDAD , EL HOSPITAL DE CLÍNICAS Y LA MUERTE DE MAYKOL CARDOZO
Corriente Profesional Universitaria

A un año de la muerte del joven Maykol Cardozo son muchas las dudas y las perplejidades que como universitarios tenemos respecto de la actitud que nuestra Universidad de la República, como tal, tuvo en las instancias en que se fue procesando el deterioro de su salud. En el inicio debemos decir que de las tres instituciones que tuvieron intervención en la atención médica del joven, Ministerio de Salud Pública, Intendencia de Montevideo y Universidad, esta fue la única que asumió su participación en los hechos, aunque ello no excusa los muy serios problemas que de la misma derivaron.

Si partimos de los precisos objetivos que el Hospital de Clínicas, tiene definidos: "Brindar atención a la salud de las personas en un marco de integración de las diferentes profesiones y de desarrollo armónico de las diferentes funciones académicas universitarias, que asegure la excelencia en la calidad, la integralidad, la equidad, la eficiencia y la continuidad del proceso de atención. Contribuir a la formación de recursos humanos, integrando plena y permanentemente la docencia a la asistencia, de forma que cada acción en salud se constituya en un acto docente y un potencial objeto de investigación cada acción en salud se constituya en un acto docente y un potencial objeto de investigación", es necesario realizar las siguientes reflexiones sobre esta situación que se ha generado a partir de la atención de M. Cardozo en su Servicio de Emergencia.

a) Ante la demanda planteada por la madre del joven, Sra. Deyvi Cardozo, y constatado un error de diagnóstico que motivó un tratamiento inadecuado, se argumenta desde la Dirección del Hospital Universitario, que el mismo estuvo motivado por el hecho de que el Ministerio de Salud Pública no informó de la existencia en el país de una mutación del "estafilococo dorado", resistente a los medicamentos en uso y, a través de ese expediente, trasladó la responsabilidad fundamental.

Se abren entonces varias interrogantes. Entre ellas:¿ No es la Facultad de Medicina la principal encargada de la investigación científica en el área de la salud ? ¿No tiene ningún rol en el monitoreo de la realidad epidemiológica del país? ¿No había ningún indicio en el medio científico de la existencia en el país de una bacteria resistente a los medicamentos usuales?

b) Vista la reacción de la Comisión Directiva presidida por la Dra. Ubach, respaldando lo actuado en el Hospital de su dirección y las recientes declaraciones del Rector respaldando en todo a la Directora, sin haber tratado el tema en el Consejo Directivo Central de la Universidad, nos preguntamos ¿que hubiera pasado con todos los procedimientos de práctica médica que rodearon la muerte del joven M. Cardozo si la madre no hubiera luchado contra viento y marea por su esclarecimiento? ¿Alguien dentro de la estructura de la Universidad hubiera investigado el caso? Nos parece improbable.

Es necesario entonces formular otras preguntas : ¿Habrá sido entonces el único caso de fallas de procedimiento en el Hospital de Clínicas ? ¿Están firmemente instalados allí los procedimientos de evaluación y control de la práctica médica en curso?

c) Sin duda que la escasez de recursos con que se mueve el Hospital atentan contra los objetivos enunciados, pero en este desgraciado episodio han quedado de manifiesto otros aspectos que no dependen de lo económico, sino de una forma de organización que no está acorde a los tiempos que vivimos y al país real que tenemos. No hubo de parte de la Dirección del Hospital la lógica actitud de una humilde autocrítica, que diera una explicación consistente a una madre desesperada por la pérdida de su ser más querido y a la población toda. Y se hiciera honestamente responsable de las consecuencias emergentes.

No hubo en ningún momento la asunción de error de procedimiento de parte de la cadena de responsables, Jefes de Guardia, Jefes de Emergencia, Dirección del Hospital. No hubo un cierre de la Emergencia, como sucedió en julio del 2002, hasta que se corrigieran los errores de procedimiento y control y se dispusiera de los recursos para garantizar una atención adecuada en ese servicio del Hospital Universitario.

d)Nos importa destacar con énfasis que lo que nos alarma no es que se haya cometido un error en una práctica profesional. Todos quienes las desarrollamos en cualquier ámbito, debemos reconocer que el error es siempre factible y separarnos enfáticamente de la actitud de denostar a quien lo haya cometido, más allá de definir serenamente las responsabilidades. Pero con el mismo énfasis decimos que rechazamos la actitud de negar los hechos cuando suceden, de mantener alojada la responsabilidad de las actuaciones en la base de la pirámide operativa y eludir el análisis de la cadena de responsabilidades de las jerarquías a cargo de la supervisión y la dirección del conjunto de la tarea asistencial . No es esta una actitud acorde con la ética universitaria, que es el fundamento de la confianza que la sociedad extiende a nuestra Institución como formadora de ciudadanos, como generadora de conocimientos y como un referente de los valores que nos rigen en el funcionamiento colectivo.

e) No podemos olvidar que la Universidad tuvo hace pocos años la posibilidad de construir un nuevo Hospital modernamente equipado- basado en el financiamiento del BID a un proyecto elaborado por un equipo interdisciplinario integrado por muy distinguidos docentes de nuestra Universidad -y lo rechazó, sin que apareciera una racionalidad en la decisión que se basara en los intereses de la población usuaria del Clínicas, de los estudiantes de la Facultad de Medicina y del mejor Uruguay que podemos ser.

f) Es inaceptable para esta Corriente de Profesionales Universitarios que la Universidad de la República se niegue a la autocrítica temerosa de enfrentar críticas externas. O, peor aun, para mantener el equilibrio de poder dentro y entre "las provincias" de la administración universitaria. Es grave que en todo este tiempo el Consejo Directivo Central nunca haya incluido este tema en el orden del día de sus sesiones, como también lo es que el pedido realizado a ese órgano por los delegados de nuestra agrupación a través de la Asamblea General del Claustro esté esperando desde hace cinco meses una respuesta. Quienes, debiendo hacerlo, no impulsaron una evaluación rigurosa en torno al tema, sosteniendo que su "agitación" era un ataque a la Universidad, perdieron la sensibilidad ante el problema humano -componente indispensable en el actuar universitario- y la perspectiva de lo que trasunta el fondo del tema: que existen serias deficiencias de Dirección dentro de la Universidad y una carencia de liderazgo alarmante en el Rectorado para impulsar los cambios necesarios para su imprescindible modernización.

Este caso, por su naturaleza e impacto en la opinión pública, puso bajo el foco de atención de todo el país problemas del funcionamiento universitario, que en realidad en la vida interna de la institución afloran diariamente. Es responsabilidad de todos en la Universidad luchar por derribar las barreras que impiden la evolución positiva de la misma.

Es a través de un debate que necesariamente debe ser dado ante la luz pública con las ventanas de los Claustros abiertas, porque del desarrollo positivo de la Universidad de la República dependen a la vez aspectos muy importantes para toda la comunidad nacional. Este pronunciamiento de la CPU derivado de la situación planteada en el Hospital de Clínicas, pretende ser un aporte a la apertura de ese debate.

g) Entendemos que no es procedente pronunciarse sobre la resolución judicial tomada ante la iniciativa de la Sra. D. Cardozo, fundamentalmente porque el proceso mismo no culminó. Debe respetarse tanto a la justicia misma como a las partes que aún cuentan con instancias para deslindar responsabilidades.

h) El penoso recorrido de M. Cardozo y su madre por servicios del Ministerio de Salud Pública y de la Intendencia de Montevideo, además del Clínicas, muestra hasta donde llega la indefensión de la población de menores recursos que necesita de los servicios del Estado para atender sus problemas de salud.

Pocos problemas tienen hoy tanta prioridad para su atención y tanta expectativa de la población por su solución. Es un imperativo moral para los universitarios realizar el aporte que esté a nuestro alcance para alcanzar ese objetivo.

Mesa Directiva de la Corriente Profesional Universitaria (CPU)
Arq. Miguel Cecilio, Asamblea General del Claustro de la Universidad
Ing. Agr. Roberto Claramunt, Asamblea General del Claustro de la Universidad
Ing. Agr. Luis Altezor, Asamblea del Claustro de la Facultad de Agronomía
Ing. Agr. Bruno Lanfranco, Asamblea del Claustro de la Facultad de Agronomía
Ing. Agr. Pablo de Moraez, Asamblea del Claustro de la Facultad de Agronomía
Ing. Agr. Bernardo Riet, Asamblea del Claustro de la Facultad de Agronomía
Arq. Guillermo Rey, Asamblea del Claustro de la Facultad de Arquitectura
Arq. Gustavo Marsicano, Asamblea del Claustro de la Facultad de Arquitectura
Arq. Daniel Cafferatta, Asamblea del Claustro de la Facultad de Arquitectura
Arq. Ramiro Banscans, Asamblea del Claustro de la Facultad de Arquitectura
Dr. Mauro Fonticiella, Asamblea del Claustro de la Facultad de Derecho
Ing. Homero Estrada, Asamblea del Claustro de la Facultad de Ingeniería
Ing. Susana Galli, Asamblea del Claustro de la Facultad de Ingeniería