Año III - Nº 111 - Uruguay, 31 de diciembre del 2004

 

 

 

 
 

 

"La verdadera valentía del hombre está en llegar a casa borracho, de madrugada a punto de salir el sol, ver a la esposa esperando en la puerta con una escoba en la mano y tener el coraje de preguntarle:

-¿Vas a barrer o vas a volar ? "

Al principio, Eva no quería comer la manzana.
- Come - le dijo la serpiente- y serás como los Ángeles.
- No - respondió Eva.
- Tendrás el Conocimiento del Bien y del Mal - insistió la víbora.
- ¡No!
- Serás inmortal.
-¡No!
- Serás como Dios.
- ¡No!
La serpiente estaba ya desesperada y no sabía que hacer para que Eva comiera la manzana. Hasta que tuvo una idea.
Le regaló nuevamente la fruta y le dice:
- ¡No engorda!
....
Con ese argumento ninguna mujer se resiste.

 

 

Dos muchachas iban a la escuela y tenían que pasar por un tianguis donde estaba un árabe sentado vendiendo cosas. Las dos jovenes pasaron frente a el y el arabe les pregunta, con su acento árabe:

"¿Ustedes dos son hermanas?"

Y una de ellas le responde: "No, señor."

Al día siguiente pasaron de nuevo y el árabe les vuelve a preguntar: "¿Ustedes dos son hermanas?" y una le responde: "No, señor."

Al siguiente día volvieron a pasar y el árabe les pregunta: "¿Ustedes dos son hermanas?" y la otra joven le responde: "¡Qué no, señor!".

Al día siguiente antes de pasar una le dice a la otra: "Si nos vuelve a preguntar le diremos que somos hermanas por que ya me enfadó."

Pasaron y el árabe les pregunta: "¿Ustedes dos son hermanas?"

Y le contesta la joven: "Si, señor, si somos hermanas."

Y el arabe les responde: "¡Pues no se parecen!"

 

 

Un muchacho muy jovencito se encuentra con un vecino al que todos lo saludaban y le decían "el doctor", pero lo que el muchachito no sabía, era que el doctor era abogado.

Ese día el jovencito con cara de preocupado se le acerca y... muy timidamente le dice:

"Doctor..."

"¿Qué le anda pasando jovencito?"

"La verdad, doctor, es que me duele un testículo."

"Pero yo soy Doctor en Derecho", le responde el abogado.

A lo cual el joven con cara de sorprendido le responde:

"¿Y cómo adivinó que me duele el izquierdo?"

El avión donde viajan dos frailes franciscanos sufre una falla y se lanzan por el paracaidas. A uno de ellos no le da tiempo de ponerse los chones y se lanza solo con su hábito y se dirige hacia un convento de madres capuchinas; una de ellas mira al cielo y ve que algo viene cayendo al convento y se dirige a la madre superiora:

"¡Madre un angelo, un angelo!"

"¡Y vola!"

"¡Si, duo bola madre, duo bola!"