Año III - Nº 111 - Uruguay, 31 de diciembre del 2004

 

 

 

 

El estómago frío
Javier García

Los futuros ministros se ven obligados a hacer declaraciones y esa obligación, planteada por el periodismo, los lleva a menudo a decir macanas.

Esta rutina que ha marcado el inicio de la nueva administración, en que los futuros ministros compiten a ver quien organiza más reuniones y sale más a la prensa, los ha obligado a hablar, también, más de la cuenta. Los medios cada vez le dan menos importancia a estos eventos, entre sociales y políticos, donde se ve a los jerarcas entrar y salir de organizaciones empresariales, gremiales y de todo tipo y convocados los periodistas a cubrirlos cuando recurren a recibir información de lo hecho, se nutren de un montón de generalidades.

No obstante esta dinámica y la propia obligación que se han impuesto los futuros secretarios de tener que decir algo, los lleva en oportunidades a meter la pata a lo grande. Soberanas macanas, algunas fruto de lo dicho, otras de la improvisación y algunas otras reveladoras de posiciones ideológicas y políticas que, aunque se sostengan camufladas, cuando el subconsciente traiciona salen a la luz.

Dos de ellas se han escuchado en estas horas en campos diferentes pero también con puntos de contacto entre ellas.

El futuro ministro de Interior, José Díaz, sentó la hipótesis de la eventual concatenación de los hechos de violencia recientes en Montevideo. Dijo que no debería descartarse que entre lo sucedido en el Euskal Erría y lo acontecido en el Estadio Centenario hubiera cierta vinculación, y que ella podría estar motivada en intentos de desestabilización de la transición hacia el nuevo gobierno. El concepto, palabras más o menos, fue ese. Comparó esto con sucesos en España y asesinatos de abogados laboralistas previo a la elección de Adolfo Suárez.

El factor común en Malvín Norte y en el Estadio, aparte de la violencia, es que los dos estuvieron protagonizados por policías, así que, aún sin decirlo explícitamente, da la impresión que en esa hipótesis a probar habría que investigar la participación organizada de ese cuerpo con intenciones políticas y graves consecuencias institucionales.

Descartar teorías conspirativas, sobre todo cuando las mismas están dirigidas a herir el sistema legal, está bien que sean hipótesis de trabajo del ministerio de seguridad. No obstante, cuando se lanzan al aire estas suposiciones deberían tener mayor sustento fáctico. Una reyerta en el Estadio y la mala actuación de un efectivo policial con la consecuencia sabida, así como el lamentable episodio del Euskal Erría pueden ser coincidentes en el tiempo pero nadie seriamente puede sostener que son fruto de una organización que involucra a la policía y que tiene como objetivo obstruir el ascenso al poder del EP.

Está bien prever, está bien hacer inteligencia, pero está de más sembrar dudas cuando éstas no se pueden sostener. Y si existieran esas dudas, lo que corresponde es investigar primero y declarar después. La reserva debe ser un recurso del hombre de Estado cuando la circunstancia lo impone.

Por otro lado el inefable Mujica hizo un alto en su disputa por los cargos (en qué han quedado los principios sesentistas) y advirtió que desearía la sindicalización de los cuarteles. Su convicción, según lo sostenido, es que las Fuerzas Armadas, cuya existencia y misión sólo se puede entender dentro del Derecho y respetando la escala de mandos legales, puede organizarse de forma tal que si es necesario desconozca éstos. Cuando las FFAA enfrentaron la verticalidad institucional y desconocieron su subordinación a la Constitución, sufrimos la opresión y nos costó doce años recobrar la libertad. Mujica, en esa novelería irresponsable a la que le gusta recurrir, está de acuerdo que puedan sindicalizarse quienes entre sus manos tienen las armas que la patria puso para defenderla. Mientras en los paros del transporte desfilan por 18 de Julio los ómnibus, en la hipótesis del novel ministro se podría ver tanques y camiones blindados manifestando por el centro. ¿Qué opinará la futura ministra de Defensa?

Lo que conspira con la transición es el frío en el estómago.