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Los hados no son propicios
por Marcelo Ostria Trigo (Perfil)
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No se necesitaban brujos para saber que en el Altiplano los votos en el referendo revocatorio (80% y 95 %) en el Altiplano serían fraudulentos, y recordarían la “democracia del cero votos”, la de los años cincuenta, ahora con el indigno aval de Eduardo Stein, enviado de la OEA por Insulsa. Pero hay una diferencia: los departamentos de la “Media Luna” defendieron la voluntad autonomista de los ciudadanos.

Consumada la trampa oficialista, centrada principalmente en el occidente del país, tenía que venir una maniobra más del populismo, empecinado en predominar a toda costa. El ministro de la presidencia, con una anticipación de menos de doce horas, tuvo la “viveza” –mala fe, en verdad– de “convocar”, en nombre de su jefe, a un diálogo con los prefectos de los departamentos de Chuquisaca, Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, que estaban reunidos en Santa Cruz para coordinar acciones para revertir el recorte de lo que, por ley, les corresponde en el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).
La “avivada” no paró ahí. Los prefectos aceptaron el diálogo. Pero, ya en La Paz, se encontraron con un presidente que, con su habitual prepotencia, sólo dispuso de una hora para tratar los temas que, precisamente, son los que dividen al país. Tenía, dijo, otros asuntos (¿más importantes?) que atender y, luego, viajar al Paraguay. El publicitado diálogo, que ni siquiera comenzó, estaba condenado al fracaso. Esto también por las anticipadas declaraciones del mediocre ministro del ramo que afirmaba que en lo del IDH el gobierno no cederá.
Pero la cosa tampoco quedó ahí. El presidente, terminada la transmisión del mando en Asunción, se mandó otra majadería. Dijo ante la prensa internacional que la OEA no encontró fraude, y se esforzó en ser ocurrente al lanzar, con una sonrisa –¿no habrá sido una mueca?–, el disparate de que, si hubo fraude, también fue en favor de los prefectos ratificados. Claro, en esto también es cómplice el extraviado Eduardo Stein.
Nuevamente: ¿Qué propósito buscaba el gobierno con este referendo? La respuesta es simple: revocar el mandato de los prefectos que impulsaron, con éxito, la autonomía de sus departamentos; autonomía que hará difícil –si no imposible- la autoritaria hegemonía del poder central, ahora detentado por el Movimiento al Socialismo. En esto, el populismo ha fallado. Los tan publicitados 2/3 en favor de Evo, –hay que repetirlo- resultaron del fraude en La Paz, Oruro, Potosí y en el Chapare de los cocaleros, cuyo dirigente sigue siendo oficialmente Evo Morales. Los que pretendían revocar –lo de Reyes Villa es marginal– han fracasado nítidamente.
Mientras los problemas no se solucionan y persisten las protestas, el gobierno sigue con la retahíla estúpida de que los que reclaman, los que protestan, los que demandan justicia, tienen motivaciones políticas. Poco a poco, entonces, se cumplen los vaticinios agoreros, y todo apunta a la violencia: la del gobierno, la del populismo. Ayer, nomás, declaraciones y graves mentiras mediante, el gobierno arremetió con violencia contra los inválidos, por el pecado de pedir beneficios. Y llegó la bravata: la amenaza a Santa Cruz de ordenar la militarización de la ciudad.
¡Cuánto costará al país, en víctimas y en daños, la frustración de un gobierno que no consigue prevalecer! A la frustración sigue la desesperación. Y eso es peligroso. Por eso la urgencia es la pacificación, pese a los violentos ponchos rojos, a los fanatizados dirigentes de los “movimientos sociales” de El Alto, a ministros amenazantes a los iracundos cocaleros. Sólo el respeto a la diversidad evitará el desastre. Sino, lo hados no serán propicios para la paz.
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